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Cristales rotos que rajan la vida de las mujeres

Mientras el movimiento de mujeres se fortalece y va por más en Argentina luego de media sanción al aborto legal, empresas como Visa Internacional eligen rostros de mujeres para encabezar sus negocios a costa de los trabajadores y trabajadoras. No todas del mismo lado.

Domingo 24 de junio | Edición del día

Millones de mujeres en el país siguen día a día el debate del derecho al aborto. Una nueva generación nació a la política de la mano de pañuelos verdes, exigiendo que se separen las instituciones religiosas del Estado, y entendiendo que la lucha por el aborto legal es necesaria para que dejen de morir miles de mujeres por su clandestinidad.

Haber conquistado media sanción como consecuencia de la movilización y organización multitudinaria en las calles, luego de haber ganado la opinión de cientos de miles, mostró que el movimiento histórico de mujeres tiene fuerzas para ir por más.

Sin embargo, los diarios y el bolsillo todos los días ponen nubes negras en el horizonte que amargan estos pasos. Los trabajadores están siendo son objeto de duros ajustes económicos por parte del gobierno nacional, provinciales, especuladores financieros y empresas.

Mientras preparan un nuevo saqueo

En este marco Visa Internacional confió su desembarco en el Cono Sur a Gabriela Renaudo designada como Gerente General. La raíz de esta decisión, anunciada hace un año, tiene el objetivo de ingresar de manera directa en el mercado argentino y terminar con la exclusividad que tenía Prisma en el mercado local, que tenía la franquicia de la tarjeta hasta el momento.

La Licenciada en Administración de la Universidad Católica Argentina (UCA), hizo su carrera por Santander Río como gerente de Productos y Segmentos de Rentas Altas, y 18 años en el Citi en áreas de planificación, producto y comercial, viviendo en los Estados Unidos.

La empresa de tarjetas de crédito no sólo busca una injerencia más directa en América del Sur, sino que le pone rostro de mujer para encabezarlo. Asi como los predadores sienten el olor a sangre, los empresarios ven oportunidades de negocio -acrecentados con la crisis financiera actual-, y además toman nota del enorme prestigio que cobra el movimiento de mujeres.

Renaudo afirmó al ser entrevistada: “No es que yo siempre supe que quería ser CEO, pero siempre tuve claro cuál era el próximo paso. Y lo más importante es entender que no hay que ‘convertirse en hombre’ para llegar. Una tiene que lograr hacerse el lugar y que se respeten las opiniones”.

Mientras, la devaluación, los tarifazos, el acuerdo con el FMI de endeudamiento ya empezaron a repercutir y continuarán empeorando las condiciones de vida de la enorme masa de trabajadores, en su mayoría mujeres. El contraste es evidente.

Los ejemplos de que es posible romper el "techo de cristal" y acceder a puestos gerenciales sólo dejan claro una cosa: su vida no tiene nada que ver con la realidad de la mayoría. Al contrario, la aspiración de manejar bancos y empresas que hacen negocios con las necesidades de crédito y pago diferido de millones porque no se llega a fin de mes, cobrando tasas exorbitantes cuando tampoco se llega a pagar la tarjeta, y creando una "bicicleta financiera" sólo para mantenerse a flote en medio del ajuste en curso muestra que hay mujeres que exprimen a otras.
No todas estamos del mismo lado.

Nos une el género, nos divide la clase

La unión de las mujeres en sí se acaba en el instante que vemos a Juliana Awada saludando desde la Casa Rosada, a Christine Lagarde del FMI otorgando un préstamo de millones a Argentina a cambio de despidos y devaluación, o a las diputadas que sólo votan un derecho favorable a las mujeres como el aborto legal pero están en primera línea de hambrear a jubiladas como fue Lospennato del PRO con la reforma previsional.

El movimiento de mujeres viene creciendo y la fuerza que está cobrando no sólo tiene por delante una pelea importante en el Senado, sino que puede contagiar su organización, su acción directa, sus aspiraciones de resistencia y conquista, a muchas trabajadoras y trabajadores que tienen bronca frente al ajuste que ya se siente, pero está contenida por el rol de las direcciones sindicales.

El lunes 25 de Junio las centrales sindicales convocaron al paro, pero sin movilización. Parece que entre las jornadas de diciembre contra la reforma previsional, y lo que muestran las mujeres peleando por sus derechos, buscan evitar cualquier puerta que abra la posibilidad de llevar a las calles el descontento palpable con la situación económica y política, una marea que también los pueda desbordar.

Hay una disputa encubierta donde se juega por un lado como hacer pasar un ajuste a millones de trabajadores y trabajadoras que no están dispuestos a hundirse y dejarse pisar la cabeza, y por otro si se puede mantener al movimiento de mujeres aislado de esas preocupaciones para que no "contagie".

Que las mujeres puedan tomarlo como propio, desoir a los mandatos de “pasivizar” y contagiar el dominio de las calles que viene mostrando, para dejar en claro que no están con esas gerentas y especuladoras financieras que las empobrecen día a día, a ellas, sus compañeros y familias, sino que se unen con las peleas de los trabajadores contra el ajuste y el nuevo saqueo en curso.

A esa apuesta es necesario poner todas las fuerzas en movimiento.







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