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Crisis: trabajar en Rappi después de los 50

Llega con su bicicleta a dejar a su hija en la escuela. Pasó a tercer grado y es una excelente alumna. Ella va un poco incómoda en la parte de atrás de la bici sosteniendo la caja de la famosa empresa Rappi. Él un busca de la vida, uno que pelea contra la desocupación. “Hay que enfrentarlo”, dice en la puerta del colegio.

Martes 9 de abril | 00:00

Nunca tuvo un laburo estable. Ahora está desocupado y tuvo que agarrar Rappi para hacer unos mangos para llevar a la casa. “Tuve que agarrarlo porque es el único trabajo que puedo tomar por los horarios, porque tengo que llevar a mis hijas a la escuela y la mamá las viene a buscar, pero no ganas casi nada de dinero”, nos dice en la puerta.

“Pase por muchos trabajos y todos precarios, ahora te piden monotributo y te bajas la aplicación, pero si no te conectaste en tres días te dan de baja. Además de que si en las horas que yo puedo bicicletear no hay pedidos, es un día a pérdida”. No se resigna y pelea por sostener a su familia.

Ahora soy maestro de una de sus hijas de la más chica. Las otras dos ya están en la secundaria de la escuela. Nos conocemos hace mucho tiempo y siempre tenemos alguna que otra charla sobre la política y el país.

Los que trabajamos en escuelas sabemos que cuando la crisis pega se siente muy fuerte y rápido en las aulas y comedores. Los pibes vienen con hambre, los comedores y las viandas que da el gobierno son de pésima calidad, nos llegan noticias todos los días de familias que están desocupadas y no pueden comprar útiles ni vestir a los chicos para ir al colegio. Una profunda desigualdad. La verdadera grieta entre los pocos millonarios que tienen todo, y los millones que los despojan de su trabajo, de llevar un plato de comida a su casa.

Para pagar la deuda y al FMI, Macri y Larreta le sacan la comida a los chicos en los comedores escolares, cuando en Argentina 5 millones de niños y niñas viven bajo la línea de pobreza, y más del 8 por ciento vive en pobreza extrema. Muchos buscan comida en la basura. Le sacan el trabajo a sus familias y los dejan en la calle.

Hay que enfrentar al FMI, Macri y los gobernadores. Hay que dejar de pagar la deuda y que ese dinero pueda ir a educación, salud y trabajo, en vez de pagar a los especuladores, entre otras medidas de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas y evitar un nuevo saqueo que termine con más hambre, pobreza y desocupación.

Son ellos o nuestros pibes y familias. Son ellos o nosotros.







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