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Crisis en la FUBA: fin de ciclo y los desafíos de la izquierda

Cecilia Mancuso

Dirigente Juventud PTS | @CeciMancuso

Viernes 20 de noviembre de 2015 | Edición del día

A pocos días del primer ballotage de la Argentina entre dos candidatos “menemistas”, y con el actual rector de la UBA como “candidato” a Ministro de Educación por el Sciolismo, la Federación Universitaria más importante del país ha profundizado la crisis que la venía atravesando. La necesidad de defender su independencia política y forjar un movimiento estudiantil autoorganizado para enfrentar lo que hay y lo que se viene.

La resonancia política del ballotage ha pisado fuerte en la Universidad de Buenos Aires. Durante estos últimos días, varios decanos de facultades donde gobierna el kirchnerismo sacaron pronunciamientos a favor del motonauta. Junto a varios intelectuales y rectores de universidades nacionales se pintan del mismo naranja que parecería hace mucho tiempo (pero fue ayer) criticaban. El macrismo también tiene sus pies en la UBA y, liderada por el acusado de corrupción y amenazas Emiliano Yacobitti, es parte de la coalición radical que apoya al empresario menemista.

Esta es mi FUBA, si no les gusta tengo otra

A la profundización de la crisis política que atraviesa a la Federación se la veía venir de lejos. Patria Grande fue dando sucesivos pasos hacia el precipicio Kirchnerista y eligió dar el último paso adelante cuando la piel del “proyecto” se tiñó de Naranja. Ahora los muchachos de La Mella, que aprendieron rápido la técnica del camaleón característico de las centroizquierdas, se siente más cómoda en actos como el de Ciencias Exactas, junto a La Cámpora y ministros Kirchneristas.

Con el argumento de que la “clase trabajadora y el pueblo estarán en mejores condiciones de pelear y resistir” abre camino a que funcionarios que nada tienen que envidiarle al menemista corrupto de Oscar Schuberoff sean parte del “mal menor”. ¿Acaso Alberto Barbieri, el mismo que nombró al ex SIDE Richarte como vice, junto a Casal, Granados o Berni, no forman parte de la “nueva derecha argentina”?

La deriva de Patria Grande los había llevado a adherir a una especie de mandamiento semi K que les permitió ubicarse a la vera del “proyecto” sin terminar de integrarse: “apoyar lo bueno y criticar lo malo". Esa definición general servía también para cubrir los acuerdos con las gestiones autodenominadas “progres”. Siendo parte junto a los K de la dirección de la carrera de Sociología varios años o votando los pronunciamientos a favor de Scioli en varios consejos directivos. El paso final está dado. La mística de antaño se perdió pero no se puede negar que a los compañeros los vemos hacer su mejor esfuerzo para que Scioli gane la pulseada.

No todo da lo mismo

Ante la parálisis actual de la Federación, su otra presidencia, el Partido Obrero, se desilusiona de Patria Grande y llama a sus aliados en la FUBA a desarrollar una “lucha estratégica por la independencia política de los trabajadores". Sin embargo, la creciente adaptación de Patria Grande en lo político tenía su expresión en un método que desde hace años viene primando en la Federación. Dentro de la conducción, la delimitación política durante mucho tiempo se intentó solapar, buscando acuerdos generales para mantener a la conducción unida. Y la presión de una corriente semi kirchnerista tuvo su máxima expresión en las expectativas que también depositó el Partido Obrero durante el último congreso de la Federación en una alianza con los k para “enfrentar a la derecha”.

Barajar y dar de nuevo

El intento de mantener una conducción unida por fuera del contenido de las peleas que habían estado planteadas profundizó las tendencias a la paralización. Y también la dejó inerte para empalmar con las tendencias más progresivas que surgían en la situación política. La situación de pasividad general que atravesó la Universidad en los últimos años redundó en un nivel bajísimo de activismo y casi nula autoorganización estudiantil. Pero como insistimos desde la Juventud del PTS, la preocupación central de la conducción de la FUBA no estuvo puesta en buscar las contratendencias que estaban al alcance.

En procesos sentidos como por ejemplo las miles de estudiantes que marcharon en la marcha del 3 de Junio por “Ni Una Menos” o en conflictos obreros como por ejemplo fue la lucha de Lear en 2014, que generó diversos niveles de solidaridad, la FUBA no jugó ningún tipo de rol progresivo.

Incluso la enorme crisis institucional que abrió la renuncia del ex SIDE Richarte luego de las denuncias que llevamos adelante los Centros de Estudiantes combativos encontró en un principio a la FUBA ocupada en otras cuestiones.

El plan de ajuste hacia la educación no es un hecho por consumarse sino que empieza a dar sus primeros pasos, como se evidenció con los concursos paralizados que tiene el rectorado, la crisis presupuestaria que atravesó la facultad de Ciencias Exactas o que atraviesa el hospital de Clínicas en el medio de denuncias escandalosas de corrupción y malversación de fondos por parte de funcionarios de la UBA como Yacobitti.

Asi, se hace imprescindible que las corrientes que nos reivindicamos de izquierda nos dediquemos a que la respuesta que empiece a surgir frente al ajuste se transforme también en organización de un movimiento estudiantil independiente de los políticos ajustadores y sus funcionarios en la universidad. Está planteado encarar estas tareas peleando por una Federación y centros militantes que organicen cientos, miles de estudiantes para pelear por la defensa de la educación pública y confluir con los trabajadores que ya están saliendo a luchar como los compañeros de Cresta Roja, Metalsa, Coca Cola y Hutchinson, que están enfrentando despidos, suspensiones y cierres de fábrica.







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