Política

ARGENTINA

Crisis económica: “A palabras necias, oídos sordos”

Frases nunca olvidadas. Políticos mostrando la hilacha. Unos y otros, siempre contra los trabajadores. De ser meme, no se salva nadie.

Viernes 30 de agosto | 08:03

Desde que se conocieron los resultado de las PASOlos mercados están haciendo de las suyas y después de las declaraciones del ministro de Hacienda de ayer, la crisis se profundiza. Dólar más de $60 ( con acuerdo de Fernández,obvio), riesgo país en suba, caída de la bolsa, medidas demagógicas varias, nuevo ministro de economía, más endeudamiento, visita del FMI y un gobierno totalmente en crisis…. ¿Te suena?

Si naciste en Argentina seguro no te sorprende. Cualquiera ha podido escuchar por estos días -salvando las diferencias de época- recuerdos del 2001, el helicóptero, el default, la movilización, la hiper, el 89, Alfonsín y Menem. ¿Todo vuelve? De la TV blanco y negro a la resolución HD, de la radio AM a las redes sociales, todas las noticias que leíste en estos días parecen postales de antaño. Las frases de los políticos, también.

Podríamos pensar que las crisis descolocan a cualquiera, más si sos funcionario del gobierno y querés disfrazar el ajuste con frases que resultan tan rimbombantes como patéticas. “Veníamos bien pero pasaron cosas”, “De olivos nos van a sacar muertos”, “Quiero pedirles disculpas (....) estaba sin dormir”, "Hemos propuesto al FMI iniciar el diálogo para reperfilar los vencimientos de deuda" y otras tantas que van a quedar para siempre en la memoria popular.

No son las únicas. Acá te mostramos algunas otras perlitas históricas que no hacen más que confirmar que los políticos de los partidos patronales desprecian al pueblo trabajador, mucho más cuando quieren enmascarar las crisis que ellos mismos (y sus amigos del FMI) generaron.

¡Ojo! que no por mucho chamuyar han logrado zafar. A todos, más tarde o más temprano, les ha llegado (y llegará) el veredicto popular.

"Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo"

Esto dijo Juan Carlos Pugliese, ministro de Economía de Raúl Alfonsín (UCR) en 1989, en medio de una corrida bancaria. Le hablaba a los empresarios y a los exportadores, quienes no liquidaron sus divisas y agudizaron una crisis que terminaría, semanas después, en una explosión de la crisis económica con hiperinflación y la salida adelantada de Alfonsín del gobierno.

¿En serio lo único que tenían a mano para frenar la corrida de los mercados era el corazón?

La hiper marcó toda una generación. Fue la respuesta al plan de ajuste impulsado por Alfonsín un año antes. Finalmente, a los mercados, a los empresarios y al FMI se les entregó hasta el corazón y las consecuencias fueron durísimas para los trabajadores y el pueblo: casi 5000% de inflación, una desocupación de 8,4 %, y el 47,3 % de la población bajo la línea de pobreza.

“Síganme, no los voy a defraudar”

Esto les pedía a los votantes Carlos Menem (PJ) en la campaña electoral de 1989. La convocatoria no se trataba de una idea, de un programa, de una propuesta política sino de una cuestión de fe. Meses después de asumir la presidencia, él mismo confesaba: "Si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie". Cualquier parecido con el actual gobierno no es pura coincidencia.

El candidato peronista defraudó, y mucho. Después de la promesa de“salariazo” y de revolución productiva”, llegó la realidad. El gobierno de Carlos Menem quebró la industria nacional, aumentó la flexibilización laboral y privatizó todas las empresas estatales. E incluso así, después de tamaña demagogia, terminó su mandato.

"Con la convertibilidad, habrá más de seis décadas de crecimiento y prosperidad en la Argentina"

Fuerte declaraciones de Domingo Cavallo, ministro de economía de Menem (PJ), que allá por 1991 mentía descaradamente a la población. El crecimiento y la prosperidad en la Argentina no duró ni un sexto de lo que aquél ministro prometió y la consecuencia fue, en resumen, el saqueo del país. Pero hubo respuesta. Los trabajadores ocupados y desocupados, los estudiantes y jóvenes, junto a todo el pueblo pobre se movilizaron en todo el país, marcando una década de resistencia a los planes de ajuste.

En 2001, bajo el gobierno de De la Rúa, fue convocado nuevamente como ministro de economía para garantizar el ajuste. Después de que López Murphy renunciara ( a una semana de asumir) debido a las enormes movilizaciones populares que se negaban a aceptar sus medidas de ajuste. Una de las últimas cosas que hizo fue imponer el Corralito...y ya todos sabemos cómo terminó.

“El que depositó pesos, recibirá pesos. El que depositó dólares, recibirá dólares"

Esto afirmó Eduardo Duhalde (PJ) en 2002, cuando asumió como presidente votado por el Congreso, después de que las movilizaciones populares voltearan cinco presidentes en menos de dos semanas. Por si te queda alguna duda, la frase fue incumplida impunemente. Los que depositaron dólares, recibieron pesos a un tipo de cambio que era inferior al que el mercado convalidó en su momento, y perdieron mucho dinero. Sumado a que él mismo fue un presidente en permanente crisis política: tuvo que adelantar las elecciones nacionales a presidente después del enorme repudio popular por los asesinatos de Maxi Kosteki y Darío Santilláncuando se manifestaban por trabajo digno en el Puente Pueyrredón.

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Sin dudas, encontramos más causalidad que casualidad en este derrotero de frases de los políticos argentinos intentando disfrazar el ajuste.

En época de crisis, como la que se vive en estos días, es más difícil esconder que a nuestro país lo gobiernan los mercados y el FMI, junto a los partidos políticos que representan sus intereses.

Después de las PASO, que significaron un pronunciamiento social contra el gobierno ajustador, los dos principales candidatos a presidente se pelean por llevar calma a los mercados, anticipando dónde están sus prioridades. Todos se amigan y dialogan para llevar tranquilidad a los especuladores y, aunque los anuncios del ministro Hernán Lacunza confirman la quiebra del macrismo, todos sabemos que esto no termina acá, los buitres se preparan para venir por más. Mientras tanto, el deterioro social aumenta y los trabajadores pagamos la crisis con nuestros salarios, con nuestras vidas.

Mientras tanto, periodistas, economistas, funcionarios y políticos hablan de defender la institucionalidad como un valor supremo, avalando todas las medidas que se toman a espaldas del pueblo trabajador, consolidando así un nuevo saqueo a las mayorías populares.

Esto se vuelve más que evidente cuando el propio gobierno nacional llama a abrir el Congreso para definir cómo salvar a los especuladores re-negociando la deuda ilegítima. Para los trabajadores y el pueblo, nada.

Es urgente romper con el FMI, no pagar la deuda y nacionalizar la banca. El Frente de Izquierda Unidad ya planteó un serie de medidas fundamentales para enfrentar esta crisis que podés leerlas acá.

De lo que se trata es de darlo vuelta todo para invertir las prioridades, con los únicos que están dispuestos a enfrentar este régimen de mentiras, quienes siempre te dicen la verdad porque siempre están (y estarán) del mismo lado.

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