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BUROCRACIA SINDICAL

Crisis de la CGT: del atril volador a la renuncia de Pablo Moyano

A un año del acto que terminó con el atril por el aire, se concreta la ruptura del moyanismo en el marco de la rosca por la conducción de la central obrera.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Jueves 8 de marzo | Edición del día

Ironías de la vida. Hace exactamente un año atrás, el atril de la CGT volaba por el escenario entre piñas, gritos y exigencias de paro. El día anterior, una masiva movilización docente le marcaba la cancha al Gobierno nacional y a Vidal, en el marco de una feroz pelea por paritarias y en defensa de la educación pública. Al día siguiente, las mujeres saldrían a las calles al igual que este año, para hacer que la tierra tiemble.

El 7 de marzo de 2017 la CGT "unificada" ensayaba una puesta en escena empujada por el descontento generalizado que ya se expresaba. La central tuvo que convocar una medida de fuerza para descomprimir la bronca ante tanta tregua con el gobierno. Desde diciembre de 2015, los ataques de Cambiemos pasaban y las apelaciones al diálogo y el entendimiento de las partes, tenían como contracara el desmejoramiento de los salarios y las condiciones de vida de la parte mayoritaria: la clase trabajadora y los sectores populares.

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Este 7 de marzo no voló ningún atril. Sin embargo, lo que se observa explotando a alta temperatura son los pedazos de un esquema de conducción de la central obrera que duró poco (la mitad del mandato que le correspondía). La rosca sindical arde. Este martes Pablo Moyano (Camioneros) anunció la renuncia a su puesto en la secretaría gremial de la CGT. Por su parte Juan Carlos Schmid, actual miembro del triunviro que conduce la CGT, hizo público su alejamiento del moyanismo y criticó la decisión de los camioneros de “pegar un portazo e irse” de la CGT.

El alejamiento de Schmid (dragado y balizamiento) de Hugo Moyano no es un dato menor, dado que habían sido hasta ahora aliados históricos. El líder de los portuarios no es dentro de este baile quien pisa más fuerte y debe reconfigurar sus alianzas y rumbo. Barrionuevo, quien lo recibió esta semana, quedó un tanto desdibujado desde su borrada del 21F. El gastronómico fue uno de los que se bajó a último momento de la convocatoria que llenó la 9 de Julio. Por estos momentos, versiones mediáticas hablan de una posible renuncia de Schmid a su cargo dentro del triunvirato en terapia intensiva.

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La hipótesis que barajan las lecturas mediáticas, es que la discusión sobre la definición de la forma y los nombres o el nombre que encarnará la futura conducción de la CGT, durará meses. Hay quienes descartan de plano la formación de un nuevo triunvirato, a la luz de la experiencia de los últimos dos años. Hay quienes pugnan por la elección de un único líder y las distintas alas danzantes en este mambo empiezan a jugar sus apuestas.

Lo que se cristalizó este miércoles es la retirada (¿forzosa o voluntaria?) del clan Moyano de los planes de reestructuración de la CGT. Por otra parte, referentes de las distintas corrientes gremiales se reunieron por la tarde en la sede del sindicato del gas, para delinear una CGT sin Moyano ni quien hasta hace poco fuera su aliado, Luis Barrionuevo (Gastronómicos).

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La reunión nucleó a los gremios más numerosos, como los Gordos, Independientes, Energéticos, del Movimiento de Acción Sindical (MASA) y los de Las 62 Organizaciones Peronistas. El anfitrión, Oscar Mangone, es quien dirige la Federación de Sindicatos de la Industria del Gas (Fstigas). Los impulsores del encuentro fueron Carlos West Ocampo y Héctor Daer (sanidad), Armando Cavalieri (comercio), Rodolfo Daer (alimentación), Andrés Rodríguez (UPCN), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Antonio Cassia (Supeh), Guillermo Moser (Luz y Fuerza) y Juan García (garagistas). Por el MASA asistieron Sergio Sasia (ferroviarios), Jorge Omar Viviani (taxistas), Sergio Iadarola(telefónicos), Marcos Castro (ultramar) y Juan Palacios (AAtrac). No quedaron afuera los referentes del transporte Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA).

Como se ve, la jornada contó con la presencia de los caciques sindicales de mayor peso. Este sector se posiciona como el sindicalismo que se rehúsa a identificarse abiertamente como “oficialista” (salvo los agrupados en las 62 organizaciones, como la Uatre del fallecido Momo Venegas), pero sí se presentan como los más “dialoguistas” o negociadores con el Gobierno. El sindicalismo “de diseño” por el que pugna el ministro Jorge Triaca. Que los principales dirigentes suban a su avión o se saquen fotos con el ministro en Europa, como hizo Ramón Ayala (Uatre) sería demasiado.

Sin embargo, hay algunos gestos por parte de este reagrupamiento sindical “negociador” que Triaca observa con beneplácito. Según consignó La Nación, el anfitrión de la reunión del miércoles Oscar Mangone, “es uno de los dirigentes gremiales más escuchados por Jorge Triaca. El sindicalista hasta cuenta con poder propio en el Ministerio de Trabajo: el jefe de gabinete del organismo, Ernesto Leguizamón, fue abogado de su gremio antes de asumir en la función pública”.

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Clarín por su parte, se refiere al futuro líder de la CGT y asegura que si bien aun no hay nada claro, “los rumores hablan de que podría ser Héctor Daer (Sanidad, hoy triunviro), Sergio Sasia (Unión Ferroviaria)” así como “Ricardo Pignaneli, de SMATA”. Este último salió al ruedo y cometió una especie de sincericidio. Quiso dar cuenta de su “preocupación” sobre la vida de esa parte que poco es tenida en cuenta a la hora de decidir el porvenir de las organizaciones que los representan. “No sirve un enrosque de dirigentes ni la bendición del gobierno, la bendición tiene que ser de la clase trabajadora para poderla conducir”, dijo a FM La Patriada. “La forma que estamos adoptando (desde la CGT) no da su resultado porque nadie escucha y la realidad del país nos pasa por arriba”, aseguró acto seguido.

Lo que falta definir es qué forma tomará el agrupamiento que subió al escenario del 21F y que se ubicaría como el sindicalismo “opositor” a Cambiemos. Al cierre de esta edición, el dato que trascendió fue lo que publicó en redes sociales el periodista Mariano Martín, sobre el lanzamiento de la Corriente Sindical Federal y Popular. Este sector sería impulsado por Pablo Moyano junto a “las dos CTA, bancarios, movimientos sociales y gremios chicos de CGT”.

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Como hace un año la docencia está en pie de lucha y las mujeres volverán a salir a las calles por sus derechos. Como hace un año atrás, lo que falta es la definición de las cúpulas sindicales de una medida contundente para unificar las luchas en curso contra los despidos y el ajuste, en un contexto de debilidad por parte del Gobierno para avanzar con sus planes y demostraciones de disposición a la lucha de los trabajadores y trabajadoras.

En esta rosca que llevará tiempo desenrollar, algunos se ubican más cerca del oficialismo motivados quizás por la billetera de Triaca o el temor a denuncias sobre corrupción. Del otro lado se observa el juego de quienes tienen puesto el ojo en el armado del peronismo como “salida” para el 2019. A la lucha real y consecuente por los derechos de la clase trabajadora, las mujeres y los sectores populares que padecen las consecuencias del ajuste, te la debo.







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