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NIÑEZ-JUVENTUD

Crisis Sename: muertes no informadas, violencia estructural y responsabilidad del Estado

Continúa profundizándose la crisis al interior de la institución estatal; salen a la luz más muertes no informadas y confusas, aumentan los casos de violencia y abusos, mientras las autoridades siguen sin hacerse responsables de esta brutal realidad.

Miércoles 21 de diciembre de 2016

La cruda realidad que viven cientos de niños y jóvenes pobres que habitan el Sename está lejos de acabar. Muy por el contrario, en estos últimos días los cuestionamientos hacia la institución estatal han aumentado producto del caso de Lissette Villa, menor que habría muerto por asfixia generada por dos cuidadoras del recinto, según la última información entregada por el Servicio Médico Legal (SML).

La muerte de Lissette reabrió con fuerza la crisis al interior del Sename, institución estructuralmente represiva, que contiene en su interior decenas de casos de fallecimientos, violaciones, abusos y violencia. Ahora último, se supo de diversos casos de muertes que no habrían sido informados por parte de la entidad, y que actualmente están siendo investigados por el fiscal Marcos Emilfork, quien expuso ante la comisión de la Cámara, asegurando, por ejemplo, que varios decesos de lactantes se produjeron por “sofocación de contenido gástrico”.

Recordemos que el Sename entregó en octubre pasado el número de muertos entre los años 2005 y junio del presente, arrojando un total de 243, de los cuales 210 estaban en áreas de protección de derechos y 33 en recintos de justicia juvenil. Sin embargo, en más de una ocasión, las cifras entregadas por autoridades fueron cuestionadas y modificadas, lo que hace desconfiar, incluso, de los datos mencionados.

Hoy en día, nuevamente salen a la luz escalofriantes cifras sobre más muertes ocurridas al interior de la institución, que ni siquiera dan total claridad sobre lo que realmente se debe vivir al interor del Sename. ¿Y si en realidad se han generado aún más decesos? ¿Cuántas otras Lissette deben permanecer en el anonimato?

Lo cierto es que ni las autoridades, ni los gobiernos de turno o el Estado, se han hecho cargo de esta brutal realidad que arremete contra la niñez y juventud del país, pero no cualquiera, sino que aquella que golpea a los hijos del pueblo trabajador y pobre. Sí, porque quienes habitan dependencias del Sename no son hijos de empresarios o políticos corruptos, no son hijos de la élite chilena, ni quedan impunes cuando cometen un crimen; estos niños y jóvenes reflejan la pobreza, vulnerabilidad y desamparo que deben soportar día a día miles de personas. Aquí hay un tema de clase social.

¿Cuánta responsabilidad tienen las autoridades, los gobiernos de turno y el Estado? Tienen total responsabilidad y deben hacerse cargo de un problema estructural que cada vez se hace más insostenible. Aquí no hay cabida para intentos burdos de querer bajarle el perfil a la situación, tal como intentó hacerlo grotescamente el ministro de Justicia al comparar el recinto donde murió Lissette con el internado educacional donde él habría estudiado en su infancia.

Pasan los días y se hace cada vez más urgente que la represiva institución del Sename cese sus funciones. El Estado debe hacerse responsable de crear hogares y centros de acogida estatales y administrados por trabajadores, profesionales y familiares cercanos de los menores, que realmente den abasto y respondan con calidad ante las problemáticas que aquejan a cientos de niños y jóvenes.

Las autoridades y gobiernos de turno no pueden seguir impávidos ante esta brutal realidad, deben asegurar el presupuesto adecuado para infraestructura, equipamiento médico y todo lo necesario para garantizar el bienestar de los menores. Por otra parte, deben otorgar todas las garantías laborales para que funcionarios y profesionales puedan brindar labores como corresponde, e implementar todas las medidas necesarias para erradicar el hacinamiento y la precariedad.






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