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Crímenes de Familia, una muestra de lo que vivimos las mujeres

Se trata de la película “Crímenes de Familia”, dirigida por el cineasta argentino Sebastián Schindel, cuya trama se desarrolla con el protagonismo de tres mujeres. En el desarrollo de esta nota hay spoilers.

Lamia Debbo

Estudiante de Comunicación Social - UNJu

Miércoles 26 de agosto | 12:33

Crímenes de Familia, ubicada como la séptima película más vista en Netflix a nivel mundial y estrenada también en la plataforma Cine.Ar, donde hasta mañana se la puede ver de manera gratuita. Con la actuación destacada de Cecilia Roth como Alicia, Sofía Gala Castiglioni como Marcela y la especial actuación de Yanina Ávila encarnando a Gladys, quien nos conmueve desde el inicio y nos tiene pendientes de su historia. El film se realizó durante un mes y presenta una superposición entre dos juicios que transcurren casi en simultáneo, cada uno con su trasfondo al principio, en una historia que se va mostrando por partes, y habla de temas muy importantes: la violencia de género y los antagonismos de clase.

Por un lado se presenta a una “buena familia” de clase media alta quienes sin dejar de cumplir los mandatos sociales de su clase intentan atravesar un juicio iniciado sobre su hijo Daniel, acusado de violación entre otros tipos de violencia de género. No faltan las clases de yoga personalizadas, concurren a reuniones sociales para ahorrarse el “qué dirán”, y hasta ella organiza cenas con sus amigas, donde es muy importante mantener la pose y compostura.

Durante este juicio, Marcela ex esposa de Daniel, realiza un descargo en el que deja ver los mecanismos que tiene la justicia en el abordaje de los casos de violencia de género, muy similares a los que ocurren diariamente en realidad, con una justicia patriarcal que revictimiza a las mujeres. Además otro tema que toca es el problema económico a la hora de salir de esta situación, Marcela describe en su descargo haber llegado a tener que trabajar hasta en tres lugares, más de 14 horas y aun así no tener una casa propia para poder salir de esa situación.

En simultáneo se puede ver a Gladys, quien también es juzgada en un segundo Juicio. Ella es una empleada de casas particulares que viajó desde Misiones a trabajar en la gran capital y junto a su hijito viven en un reducido cuarto de servicio en el departamento en el que trabaja a veces pareciera que como esclava y a medida que avanza la trama, sufre distintos tipos de humillaciones por parte de sus patrones. Pero sobre todo es fundamental la presencia de Gladys, porque señala que los antagonismos de género, son también antagonismos de clase. Oprimida por ser mujer, pero también por ser pobre, trabajadora de casas particulares y madre soltera; “una persona simple” como dirá su patrón durante su juicio, ubicándola muy por debajo de su clase.

La crudeza de la película reside sobre todo en esta situación, un juicio sobre una mujer pobre que concibió sin saber y producto de una violación. De repente encontramos a Gladys esposada a una cama de hospital, shockeada sin saber qué le pasó, sin derecho a volver a ningún domicilio y totalmente sola.

Fácilmente se pueden trazar puntos en común entre el caso de Marcela y Gladys, sobre todo por que encarnan los problemas que en estos años se vienen visibilizando a gran escala producto de la pelea del movimiento de mujeres, entonces la ficción se basa en situaciones reales, que vivimos mujeres reales, pero también da pie a pensar de manera crítica en ideas que comenzaron a ser muy cuestionadas y cambiar producto de la organización de las mujeres a partir del primer Ni una menos y cobrando mayor amplitud con la marea verde. El Movimiento de mujeres ha sentado bases importantes para desarrollar los distintos enfoques sobre el abordaje de estos temas, de hecho se puede ver en la escenografía durante un plano, un pañuelo verde,signo distintivo de esta pelea.

“Ojalá sirva para reflexionar. Ojalá el espectador pueda entender por qué Gladys hizo lo que hizo" sostiene el director de la película y hay una parte que es así porque terminas de verla y te quedas con una sensación de hay que hacer algo, Gladys está presa. Es inevitable no recordar los casos de Eli Diaz y Romina Tejerina, la vivencia de dos mujeres en momentos donde hablar del derecho al aborto era un tema que se mostraba como polémico, o el caso reciente de Belén y Lucia, donde pese al fortalecimiento del movimiento de mujeres, sectores oscurantistas presionaron hasta el ultimo momento en su contra.

Ellas como lo que representa Gladys en el film Crímenes de Familia, nos dejan planteada la necesidad de seguir peleando por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.Pero por otro lado también se abre una reflexión sobre todas las peleas que quedan por delante, por todas esas mujeres que hoy continúan siendo oprimidas y explotadas en este sistema.







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