TRIBUNA ABIERTA

Crianzas, de Susy Shock: una reseña del libro que abraza afectuosamente las infancias

En diciembre del año 2016, salió a la venta el cuarto libro de la “artista trans sudaca” Susy Shock, titulado Crianzas. Historias para crecer en toda la diversidad. Son relatos que fundan una pedagogía travesti para adultas y adultos mientras que se dirigen a las infancias crecidas en el amor diverso.

Claudio Bidegain

Profesor de Literatura. Doctorando en Estudios de Género

Domingo 23 de abril | 10:41

Esta publicación de editorial Muchas Nueces tuvo su origen dos años antes, como un micro radial semanal de tres minutos, de difusión libre y gratuita, emitido a través de la radio perteneciente a la Cooperativa lavaca. Estos 28 episodios, emitidos cada miércoles desde marzo hasta noviembre del 2014, más dos prólogos (uno de la activista trans Marlene Wayar y otro de la editora Claudia Acuña), una introducción a cargo de la editorial y un epílogo que es una carta de Susy a su maestra de la escuela primaria, la señorita Dolores, conforman este libro, con ilustraciones en tapas e interiores de Anahí Bazán Jara, hija de la autora.

Esta obra, que transmuta de formatos al desplazarse del programa radial al libro de relatos, también contiene notas intercaladas entre los textos, que funcionan como una especie de glosario de léxico específico del activismo territorial y popular en general y de la militancia del colectivo disidente sexual en particular (Ley de Identidad de Género, Ley de Matrimonio Igualitario, Criar, Besazo, Teatro comunitario, Cooperativa de reciclado, Asamblea, #NiUnaMenos, Orgullo LGBTIQ). Susy escribe una dedicatoria que anticipa el viaje literario: “Van estas palabras para las travitas, para lxs niñxs trans…que ojalá les hagamos, de una buena vez, los postres, los abrazos y las canciones de cuna necesarios para que vuelen sus alas…”, y agrega en cada uno de los episodios radiales: “para que tus alitas no crezcan más rotas”.

Uno de los motivos de la existencia de Crianzas está íntimamente relacionado con Marlene Wayar, como se explica en la Introducción: “Este libro surge el día en que Marlene Wayar nos contó de su infancia y chocamos contra el mundo trava”. Por eso es inevitable hablar del prólogo a su cargo, en donde se pregunta quién piensa en las y los niños, para llegar a la conclusión de que quienes piensan en ellas y ellos en nuestra sociedad son las industrias de consumo pero que lo que no existe es una industria de cuidado, de acompañamiento y de amorosidad. La activista trans cordobesa también denuncia la violencia que se ejerce sobre las y los niños cuando se los cosifica como objetos de deseo de los adultos, cuando se los usa como mano de obra esclava y como esclavos sexuales. Debido a los emergentes de la injusticia social, siendo huérfanos de políticas estatales, es que surge este libro, cuyo título apela no sólo al proceso de acompañamiento en los primeros momentos de la infancia, con educación, amor y juego; sino también a lo que Susy Shock pudo escuchar en sus viajes a Brasil, lo que la voz portuguesa homófona representa: “uma criança” como un niño/a, la posibilidad de nombrar al proceso y a su vez al sujeto, evitando el binarismo de género.

En estos relatos, Susy Shock ficcionaliza la figura de una trava del conurbano bonaerense llamada Susy, tía de su sobrino Uriel, que vive frente al Centro Comunitario del barrio. Estos cuentos giran en torno a las situaciones sociales cotidianas como las vacaciones (“Vacaciones”), la represión policial en los barrios (“Buen ejemplo”, “País”), el teatro comunitario (“Barro”, “Hada”), la chacarera (“Bailar mezcladxs”), las fiestas de fin de año (“De fiestas”), las charlas con vecinas (“Alimentos”), maestras (“La palabra”) y familiares de compañeritxs y amigxs de Uriel (“Jueguitos”, “No verse”, “Tareas”); y ocurren en espacios reconocibles como la escuela, el mercado, la ruta, el centro comunitario, el barrio de Once (“Miradas”).

Los textos reflejan un posicionamiento político desde lo popular (“Ruta”, “En el mercado”, “Circo”) y contra todo tipo de discriminación, ya sea racial, de clase, religiosa o sexual (“Alas”, “Urieles”). Estos relatos breves también enseñan cómo tratar y nombrar a una persona trans (“Crianzas”, “LA”, “Otras cosas”), y reflexionan sobre la controvertida figura de los curas (“Curas”), el amor entre personas de un mismo sexo (“Malos besos”), los juegos (“Jueguitos”, “Jugar”, “Abracitos”), y las futuras humanidades (“Jardín”, “Pichones”). Para dimensionar el tipo de escritura, a modo de ejemplo, citaremos el primer relato de título homónimo, que contiene la fórmula de saludo introductorio y final que se repite en el resto de las comunicaciones: ¡Chango! ¡Chinita! ¡Gurices! Acá te escribe la Susy. Seguro que me conocés de verme volver tarde por el barrio, algunas risitas me habrás regalado estando en barra. Pero sos de los y las que me dice “Buen día, señora” cuando voy a la mañana a comprar el pan. Soy la tía de Uriel, que vive justo en frente del Centro Comunitario, y aunque tenemos nuevas leyes, que me permiten tener en el documento el nombre que siento para mí, todavía la ley no puede hacer mucho para que dejen de cargarlo a mi sobrino con “su tío que se disfraza de mujer”. No vengo a retarte; vengo a que me conozcas. ¿Y sabés por qué? Porque hay un amanecer asomando y estaría bueno que no te lo pierdas, que no nos lo perdamos. Te dejo un beso, o un abrazo, de tía trava.

Como vemos, este objeto libro se puede aprovechar como un recurso para docentes y estudiantes, posibilidad para encarnar la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) sancionada ya hace 11 años, pero que todavía cuesta aplicar en las aulas desde las diferentes asignaturas escolares, debido al desmantelamiento de los programas, a la falta de materiales y de formación invertida en las y los docentes. Con la aparición de Crianzas no sólo sumamos un nuevo libro para trabajar ESI en las casas y en las aulas, sino que percibimos la importancia de abrazar a las nuevas infancias en su diversidad, no cortar sus alas, escucharlas y dejarlas crecer en libertad. Y nadie queda exento de hacer un viaje introspectivo hacia su infancia, con la pregunta que suele revelarnos Susy Shock: “¿Perdón, alguien puede vivir sin ser abrazado?”.








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