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Covid-19: ¿por qué crece la brecha salarial entre varones y mujeres?

Según el FMI, la pandemia amenaza con ampliar las brechas de género que hay en el salario. Qué hay detrás de las afirmaciones del organismo que vive del pago de intereses de deuda de países como Argentina.

Sol Bajar

Editora de Géneros y sexualidades | @Sol_Bajar

Jueves 23 de julio | 16:02

El covid-19 amenaza con ampliar la distancia salarial entre varones y mujeres. Lo dice un informe del FMI que lleva la firma de Kristalina Georgieva. El documento, que se conoció esta semana, habla de “la brecha de género de la COVID-19”, y basa sus premisas en cuatro elementos o "tendencias" centrales.

Trabajos "de mujeres"

Como si no se tratara de la orientación de este sistema capitalista y patriarcal, que entre otras cosas impone la extensión del rol social de la mujer al mundo del trabajo, habilitando algunos empleos e impidiendo su acceso a otros, el Informe del FMI asegura que “en primer lugar”, las mujeres “tienden” a trabajar más que los varones “en los sectores sociales, como son las industrias de servicios, comercio minorista, turismo y hospitalidad, que requieren interacciones personales”. ¿Pero no es este uno de esos “dones” que se nos asignan socialmente, como si se tratara de “esencias”, por el simple hecho de ser mujeres?

Según el Informe, por “la naturaleza” de estos empleos, “el teletrabajo no es una opción para muchas mujeres”. En Estados Unidos, donde entre abril y junio de este año el desempleo de las mujeres creció un 2% más que el desempleo en los varones, alrededor del 54% de las mujeres que trabajan en esos “sectores sociales” no pueden hacerlo de manera remota. Lo mismo sucede con el 67% de las mujeres de Brasil y con el 55% de las mujeres de Argentina. “En países de bajo ingreso, como mucho solo aproximadamente el 12% de la población puede trabajar a distancia”, asegura el texto que se conoció el 21 de julio.

"Informales"

Otro elemento que destaca es el organismo es que las mujeres también “tienden” a trabajar en el sector informal, no registrado, más que los varones, y que eso no sólo “deja a las mujeres con un salario menor”, sino también sin protección laboral, sin aportes sociales, sin cobertura en salud.

Las consecuencias de esto, ya se está viendo. “En Colombia, la pobreza entre las mujeres ha aumentado un 3,3% debido a la paralización de las actividades económicas. La Organización de las Naciones Unidas estima que la pandemia aumentará en 15,9 millones el número de personas que vive en condiciones de pobreza en América Latina y el Caribe, hasta situarlo en 214 millones de personas, muchas de ellas mujeres y niñas”, agrega el texto.

Más que tendencia, ¡mandatos!

Que las mujeres tienden” a realizar más tareas domésticas no remuneradas, como las tareas de limpieza, crianza y cuidado, es el tercer aspecto que señala el informe del Fondo Monetario Internacional. Según las estimaciones, se trataría en promedio de unas 2,7 horas al día más que los varones, aunque en Argentina, por citar un ejemplo, esa cifra es mayor y, además, de la mano de la pandemia, esas tareas directamente se triplicaron.

En este marco, el informe también reconoce que el aumento de las horas dedicadas a las tareas de cuidado es otro factor de importancia a la hora de explica la brecha salarial. “Las medidas de paralización para evitar el contagio”, como los cierres de las instituciones educativas y las precauciones y cuidados que requieren los adultos mayores y personas con capacidades diferentes, agravan la situación para las mujeres, en la actualidad y en el futuro.

Es que, de acuerdo a las presunciones del organismo, “tras el levantamiento de las medidas de paralización, la vuelta al trabajo de las mujeres está siendo más lenta”. “En Canadá, el informe sobre empleo de mayo muestra que el empleo de las mujeres aumentó en 1,1%, en comparación con el 2,4% de los hombres, debido a que persisten cuestiones relacionadas con el cuidado de los hijos. Además, en las familias con al menos un hijo menor de 6 años, es aproximadamente tres veces más probable que el padre vuelva al trabajo a que lo haga la madre”, señala Kristalina y otras integrantes del FMI que suscriben el informe.

Se llama pobreza, y capitalismo patriarcal

Que “las pandemias suponen para las mujeres un mayor riesgo de pérdida de capital humano”, es el cuarto elemento sobre el que repara en su texto el FMI. Con esa fría expresión, se refiere centralmente a que en muchos países, las mujeres más jóvenes se ven obligadas a abandonar la escuela y trabajar informalmente, “para complementar el ingreso del hogar”.

Un informe del Fondo Malala, que impulsa la UNESCO en homenaje a la adolescente pakistaní y activista por la educación de las niñas, Malala Yousafzai, advierte en este sentido que “el porcentaje de niñas que no asisten a la escuela prácticamente se ha triplicado en Liberia tras la crisis de ébola y, en Guinea, las niñas tienen una probabilidad un 25% menor que los niños de volver a matricularse”. Según este Fomdo, “en India, desde que entró en vigor el confinamiento de la COVID-19, en los principales sitios web de matrimonios las nuevas inscripciones han registrado aumentos del 30%, debido a que las familias quieren concertar matrimonios que aseguren el futuro de sus hijas”.

Hasta ahí, los datos y estimaciones del Fondo Monetario Internacional y de otros organismos aliados. Pero llamativamente -o en realidad no tanto- el texto también sugiere a los 189 países que lo integran “un diseño adecuado de las políticas para impulsar la recuperación” y “mitigar los efectos negativos de la crisis sobre las mujeres”, que van desde “ampliar el apoyo a los ingresos de la población vulnerable” a “preservar los vínculos laborales” u “ofrecer incentivos” para el cuidado familiar, mejorar el acceso a la atención sanitaria o incentivar a las pequeñas empresas.

Todo lo contrario a la política que realmente impulsa como gerente del interés de las potencias imperialistas para controlar y asegurar el funcionamiento de la economía capitalista en todo el mundo.

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Ayer fue el Día Internacional del Trabajo Doméstico. Una fecha ideada justamente para visibilizar que los roles y las tareas que recaen en todo el planeta mayoritariamente las mujeres, entre otras cosas impacta de manera directa sobre su acceso al trabajo formal y por lo tanto también sobre su salario. Según la Dirección de Género del Ministerio de Economía de la Nación, esas tareas se triplicaron en Argentina desde que comenzó la pandemia.

Ni el FMI ni las instituciones del Estado advierten sobre esto, que es central. Lejos de ser una “tendencia” o algo “natural” o “biológico” o "esencial” y propio del sexo femenino, esas tareas que explican el aumento de la brecha salarial son parte ante todo de la orientación de este sistema. Lo muestran también otros informes, como el que elaboró recientemente Oxfam, que advierte que las mujeres dedican 12.500 millones de horas diarias a este trabajo: unos 10,8 billones de dólares anuales si el trabajo doméstico y de cuidados que realizan mayoritariamente ellas dentro del hogar, fuera remunerado. Todo un ahorro para los empresarios y el Estado, que en nombre de las "tendencias de las mujeres" engrosan sus ingresos con el trabajo que realizan para la reproducción del hogar.







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