Juventud

A 100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA

“Costará rebatir esta lectura de Gramsci a quien quiera impugnarla”

Así se refirió Aníbal Viguera, decano de la Facultad de Humanidades de la UNLP, al libro “El marxismo de Gramsci” de Juan Dal Maso, que se presentó ayer en La Plata ante un auditorio colmado.

Nicolás Moreyra

Estudiante de Letras / UNLP

Gastón Noval

Estudiante de Prof.Historia / UNLP

Viernes 19 de mayo | 15:46

Más de 200 personas participaron del debate en La Plata sobre este libro publicado por Ediciones IPS. Participaron, además de Viguera, su autor, más el director de La Izquierda Diario Fernando Rosso y el docente de la carrera de historia Marcelo Starcenbaum, en el marco de la Cátedra libre “A 100 años de la Revolución Rusa”, organizada por la agrupación TESIS XI (Juventud del PTS e independientes), y auspiciada por Ediciones IPS “Karl Marx” y la Revista Ideas de Izquierda.

El decano Aníbal Viguera abrió el debate, reivindicando y elogiando el libro. Planteó que le costaría trabajo rebatir la interpretación propuesta a quien no acordara con ella, debido a la rigurosidad de la investigación, al mismo tiempo que estaba escrita de una forma que facilita su lectura. Rescató el método de análisis, partiendo de los conceptos de traductibilidad de los lenguajes y nueva inmanencia, que permiten discutir contra quienes hacen una lectura compartimentada del pensamiento de Gramsci. Comentó que en su ámbito podría haber una cierta idea de que un trabajo de los trotskistas sobre Gramsci plantearía un rechazo tajante de las teorías de este último, lo cual quedaba desmentido a través de la lectura del libro, y en realidad lo que se rechaza son las lecturas reformistas que se han hecho sobre el legado del comunista italiano.

Fernando Rosso continuó planteando que hay que pelear por el legado de Gramsci, porque “no hay que regalar un revolucionario a personas que lo utilizan para tratar de embellecer al capitalismo”. Rescató que el libro aporta a unir los desarrollos filosóficos y políticos de Gramsci para rebatir a los que lo toman como un teórico puramente de la superestructura, o de la cultura. También planteó la “rabiosa actualidad” que tiene para pensar y entender los fenómenos del presente los conceptos de crisis orgánica para pensar Brasil, Estados Unidos o Francia, o la idea del “Estado integral” para pensar el rol de los sindicatos en Argentina como “policía” dentro de la “sociedad civil”.

Marcelo Starcenbaum rescató que, en el marco de un renacimiento sobre los estudios de Gramsci, el libro se destacaba por hacer una apuesta política bien fundamentada de acercamiento entre este y Trotsky, entre la teoría de la hegemonía y la de la revolución permanente, respectivamente, volviéndolo en sus palabras un “Gramsci trotskista”. En este punto planteó una serie de interrogantes sobre las hipótesis del libro. En el acercamiento a América Latina, planteó un rescate de la política de batalla cultural que deja sedimentos contrarios a la clase dominante que a su entender el libro subvalúa.

Por último Juan Dal Maso, comenzó planteando que el libro es parte de un trabajo que se debe hacer, y que es tortuoso, de desmontar interpretaciones de Gramsci que están muy instaladas, no para hacer un “Gramsci trotskista”, sino un Gramsci de la Tercera Internacional de los orígenes, su marco de referencia del cual parte y al que busca completar. Planteó que las lecturas predominantes de Gramsci en América Latina han sido en la clave de una estrategia de “Frente Popular”, es decir, de buscar conciliar los intereses de los trabajadores con los de un sector de las burguesías locales, lecturas que planteó que se deben dejar de lado, y que la combinación de la teoría de la hegemonía con la de la revolución permanente tiende a soldar la unidad de la propia clase obrera, que hoy se encuentra muy fragmentada, y a postular a esta última como dirigente de una alianza de clases con otros sectores sociales oprimidos y explotados contra la burguesía en todas sus alas. Terminó planteando que, por el contrario, las teorías que se reclaman de la herencia de Gramsci pero que ven al “populismo” como un fenómeno progresista, tarde o temprano ven como sujeto del cambio histórico al Estado, remplazando a un sujeto social como los trabajadores.

La Cátedra “A 100 años de la Revolución Rusa” continuará las próximas semanas con la presentación de “La Rosa Roja” de Kate Evans, una biografía grafica sobre la vida de Rosa Luxemburg en la Facultad de Trabajo Social el 30 de Junio con la presencia de Andrea D´Atri.

Próximamente publicaremos más extensamente las intervenciones de la charla de ayer.








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