Juventud

EDUCACIÓN Y CORONAVIRUS

Coronavirus: ¿qué pasa en los profesorados?

Ante la suspensión de clases hasta el 31 de marzo. ¿Qué pasa con los trabajadores y estudiantes precarizados de los terciarios? La “recomendación” de cuarentena del Gobierno Nacional y de la Ciudad es posible para unos pocos. Mandános tu denuncia, tu realidad.

Santiago Lucas D’Ambrosio

Estudiante del I.E.S N1 "Dra. Alicia Moreau de Justo"

Lunes 16 de marzo de 2020 | 18:59

Llega un nuevo #LunesNegro para la clase trabajadora con algunas novedades bajo el brazo. En el día de ayer se realizó una Conferencia de Prensa en la Casa de Olivos desde el Ejecutivo Nacional, junto a Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kiciloff. Entre otras medidas, estuvo en el centro el anuncio de suspensión de clases durante 14 días desde el día de hoy en todos los niveles educativos - desde inicial hasta superior - a nivel nacional y con ratificación de la Ciudad y Provincia de Buenos Aires. Y quedó una frase picando en el aire de Alberto Fernández: “Si todos pudieran quedarse en su casa, podemos impedir que circule el virus”. “La que puede, puede” dirían los pibes o los stickers de WhatsApp. Es una recomendación que no va acorde a la realidad de miles de estudiantes terciarios.

Te puede interesar: Suspensión de clases: nueve medidas de emergencia ante el coronavirus

Un estudio del Instituto Nacional de Formación Docente, marca que un 71% de los estudiantes trabajan, y un porcentaje muy pequeño es en “blanco”. Es una realidad que la mayoría de las y los estudiantes terciarios buscamos en estas instituciones la posibilidad de poder tener una rápida salida laboral producto de hacerse insoportable la precarización laboral.

Hay muchos de nosotros que somos acompañantes terapéuticas en obras sociales que pagan cuando se les ocurre, trabajadores de call center con las cabezas quemadas, trabajadores de la educación en institutos privados que se manejan bajo sus propias reglas y un sinfín de casos de mujeres y jóvenes que son niñeras, trabajadoras de mantenimiento, amas de casa o desocupadas. Trabajos comúnmente llamados “en negro”, “informales”, o que si bien están registrados son precarios en sus condiciones laborales y salarios.

Para que podamos evitar la circulación en las calles es necesario que el Estado garantice licencias pagas y prohibición de despidos durante el período de cuarentena.

La mayoría de las estudiantes terciarias, así como de las trabajadoras de la educación, son mujeres. Las mismas que forman parte de las malditas cifras y estadísticas: son las mujeres las realizan más de 6 horas de las tareas de cuidados no pagas en el hogar, las que forman parte del 55% del trabajo más precario.

Pero no son números, son personas con nombre y apellido. Muchas son madres. No es por nada que los Jardines Materno-Paternales Multiedad en los terciarios son una demanda tan sentida. El Gobierno no indicó qué pasará con las madres y los padres que no tengan con quién dejar a sus hijos, cuando ellos deban cumplir con sus jornadas laborales. Se hace indispensable exigir licencias con goce de sueldo, a cargo del Gobierno y las empresas, para todos los padres y madres que no pueden enviar sus hijos a las escuelas que cierren.

Te puede interesar: Crisis sanitarias: más riesgos para las mujeres

Si bien no hay clases para los estudiantes terciarios, ¿cómo se garantiza, realmente, que sus vidas y su salud no corran peligro yendo a trabajar? La precarización del trabajo es también la de la vida: muchas veces no contamos con cobertura de salud, son temporales, tienen una cartilla reducida, o están abarrotadas de afiliados sin un presupuesto acorde. Según un estudio nacional del Ministerio de Salud del 2015, se registraron 56.901 muertes por enfermedades del sistema respiratorio en Argentina, lo que representó el 17,07% del total de muertes por cualquier causa y fue la tercera causa de muerte detrás de las Enfermedades del Sistema Circulatorio y los Tumores. ¿Los principales afectados? Niños, ancianos y mujeres.

Ni el desfinanciamiento en la salud pública ni los daños producto de la contaminación global y condiciones laborales insalubres son nuevas claramente. Es necesarios un sistema de salud único, estatal y bajo gestión de sus trabajadores al servicio de paliar la crisis sanitaria.

A esto se le suma el transporte público: hace meses usuarios y trabajadores de subte reclaman contra el material cancerígeno del Asbesto y las condiciones y costos del viaje. Ahora al hacinamiento que se vive en colectivos, trenes y subterráneos hay que tener en cuenta también el cambio de la frecuencia a “horarios de domingo”. ¿En qué cabeza cabe que reducir la frecuencia de los trenes puede ser una solución contra el hacinamiento? Se nota que los funcionarios públicos no viven como la clase trabajadora. La medida necesaria sería más bien la contraria a la que se tomó desde el Gobierno y que acató Trenes Argentinos.

Te puede interesar: Grave: en el medio de la crisis del coronavirus el tren Roca reduce su servicio

Los Rectorados y las conducciones de los Centros de Estudiantes, estos últimos en su mayoría ligados al kirchnerismo y a la Celeste-UTE, no hacen más que bajar y reproducir la información que brinda el Gobierno Nacional, el Gobierno de la Ciudad y el Ministerio de Salud. ¿Es esto suficiente? Se vuelve urgente que se impulsen Comisiones de Seguridad e Higiene en cada terciario que forme un nexo entre estudiantes, docentes, no-docentes, familiares y trabajadores de la salud como el Hospital de Clínicas, Argerich, Santojanni, y Durand que se encuentran cercanos a los establecimientos terciarios.

Alejandrina Barry, diputada del Frente de Izquierda de la Ciudad, denunció en la Legislatura la gravedad de la crisis sanitaria: “Hay más de 300 casos de dengue en la Ciudad, y no hay ni siquiera campañas de prevención y difusión ante esta grave situación; junto con lo que está pasando con el coronavirus, como denunciaron los trabajadores del Hospital Argerich y los trabajadores de Aeroparque, que no se aplicaron los protocolos, pone en evidencia una crisis de la salud pública acá en la Ciudad más rica del país y queremos darle mucha importancia a esto”.

El Estado debe garantizar desde el alcohol en gel hasta los kits de detección temprana de COVID-19 y el dengue. El pago de la deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta no se puede robar ni un peso más que deba ser destinado a educación y salud pública. Ante la irracionalidad de este sistema debemos contraponer la organización de las y los trabajadores y una planificación de la economía, salud y educación bajo los intereses de las grandes mayorías. La única alternativa es que estudiantes y docentes nos unamos a la comunidad educativa y a las familias trabajadoras de las escuelas.

Acercá tu denuncia y testimonio a la Corriente Nacional Docente-Estudiantil 9 de Abril y transformemos La Izquierda Diario en la voz de los estudiantes, pacientes y usuarios.







Temas relacionados

Coronavirus   /    Estudiantes terciarios   /    Terciarios   /    Ciudad de Buenos Aires   /    Educación   /    Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO