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Coronavirus: en la encrucijada de la burocracia China y la industria farmacéutica

El brote epidémico del nuevo Coronavirus, 2019-nCoV por sus siglas en inglés, disparó la alerta sanitaria mundial desnudando las contradicciones del régimen burocrático del Partido Comunista Chino y allanando el camino hacia el oportuno medicamento fabricado por la Gilead Sciences.

Juan Paz

Médico (Universidad Nacional de Tucumán)

Jueves 20 de febrero | 00:00

De la Biología a la Política

El Coronavirus es un virus con ácido ribonucleico (ARN) para su replicación y tiene cuatro subfamilias que se distribuyen entre los animales y de los cuales algunos son infectantes para los humanos. Dos de ellos causan enfermedades en las personas como el SARS-CoV y el MERS-CoV, caracterizadas por infecciones respiratorias graves de carácter endémico en China y Medio Oriente respectivamente. Los mamíferos son huéspedes naturales e intermediarios, como los murciélagos, ratones, camellos, vacas, porcinos y civetas; desde éstos se transmiten a los humanos. A diferencia de los Virus ARN, que tienen una alta tasa de mutación como el virus de la Influenza, los coronavirus poseen una mutación más lenta lo que propone la hipótesis de que el tiempo de aparición de nuevas especies sean en décadas, como el 2002-2002 y 2012-2013 (1) .

Fuente: Nature Reviews Microbiology

En diciembre del 2019 una serie de casos de neumonía viral de causas desconocidas fueron identificados en la ciudad de Wuhan, Hubei provincia de China. Al analizar las muestras de las vías respiratorias de estos pacientes, identificaron un nuevo coronavirus al que se lo identificó como 2019-nCoV. Con el transcurso de los días el virus se fue diseminando en la población y hasta el 22 de enero se habían confirmado 425 casos de la infección por el nuevo coronavirus. Un análisis epidemiológico de estos casos, publicados por investigadores del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, señala que los afectados tenían más de 15 años de edad y expuestos inicialmente en el Mercado de Mariscos de Huanan; luego a personas con síntomas de la enfermedad y por último la aparición de casos sin haber estado expuestos al mercado a pacientes infectados. (2)

New England Journal of Medicine

Durante este período crítico, las autoridades chinas no estuvieron a la altura de afrontar con políticas concretas el brote epidemiológico, sumado a que miles de personas habían salido de la provincia de Hubei para diseminar la infección en otros territorios. Los primeros casos de coronavirus detectados en Estados Unidos fueron a mediados de enero en una pareja adulta que estuvo hospitalizada por sufrir neumonía al regresar de un viaje por Wuhan. Luego se registraron casos en Europa y Australia declarándose la alerta por la Pandemia del nuevo coronavirus.

La respuesta de China al 2019-nCoV se tradujo en el cierre del mercado de mariscos de Huanan sospechado de ser la fuente del brote y se descontaminó al día siguiente del anuncio. Dentro de los 3 días de la transmisión confirmada de persona a persona, con el aumento de los casos y el evento de viajes masivos más grande del mundo en marcha para el Festival de Primavera del año nuevo lunar, el Gobierno chino impuso un cordón sanitario sin precedentes. Se restringió el movimiento de más de 50 millones de personas en la provincia de Hubei y el transporte público. Se detuvieron las celebraciones del Festival de Primavera en Beijing y no se permitió el movimiento a otras ciudades importantes. Dos hospitales de 1000 camas fueron construidos en pocos días.

Sin embargo, el tiempo es clave para controlar los brotes. Es preciso obtener buena información y actuar rápidamente puede evitar que se necesiten medidas mucho más drásticas de emergencia. La política de información en China aniquiló la posibilidad de una respuesta rápida al brote de 2019-nCoV. Los trabajadores de la salud sospecharon un brote a principios de diciembre, pero se anuló la información con la que el público podría haber tomado medidas preventivas, incluso llegando a la censura por medio de la policía que detuvo a un médico y a otras siete personas publicando informes del 2019-nCoV, amenazando con castigar por difundir los llamados “rumores”. Las redes sociales fueron censuradas hasta que el gobierno chino cambió su postura oficial el 20 de enero de 2020 reconociendo el nuevo brote epidémico.

Durante ese mes la Comisión de Salud Municipal de Wuhan no informó sobre la evidencia de transmisión de persona a persona, ni la infección entre los trabajadores de la salud, donde los casos más graves fueron causados por la infección del 2019-nCoV; se limitaron a aquellos con afecciones subyacentes y personas mayores que estuvieron expuestos en el mercado mariscos. La transmisión de persona a persona y la infección del personal de salud fueron evidentes antes de que el gobierno chino hiciera el anuncio. Cuando la cuarentena entró en vigencia el 23 de enero de 2020, cinco millones de personas habían salido de la ciudad de Wuhan para viajar.

¿De donde viene esta ineptitud del Estado Chino tan a contramano de la imagen de potencia mundial en ascenso que intenta trasmitir? Como señala Juan Chingo en un artículo reciente en este diario, cuya lectura recomendamos, las causas hay que buscarlas en la estructura burocrática heredera del maoismo: "Todos estos elementos nos muestran que los métodos administrativos y de mando burocrático del PCCh, que con errores garrafales como El Gran Salto Adelante que implicaron millones de muertos y que fueron eficaces a pesar del carácter bárbaro para dirigir ese populoso país en la época de Mao o durante las primeras décadas de la reforma pro capitalista, entran de más en más en contradicción no solo con el desarrollo más general del país sino fundamentalmente con el cambio de su estructura social".

En la actualidad 73.435 casos de infección por 2019-nCoV fueron confirmados en el mundo, la gran mayoría en China y países limítrofes, y la minoría en EEUU, Europa y Australia (3). Se estima que los casos fatales del coronavirus rondan el 2% aproximadamente, una cifra mucho menor de la letalidad del virus SARS-CoV y el MERS-CoV que rondan el 9,6% y el 34% respectivamente. Pero estas cifras no están sujetas exclusivamente a la virulencia del Coronavirus sino también a la disponibilidad de los recursos y la organización de los sistemas sanitarios para afrontar estas enfermedades. Y estos recursos, en manos del capitalismo, se transforman en mercancías.

Cazadores de pandemias: la cruzada de la Gilead Sciences

Al igual que en la pandemia del virus de la Influenza H1N1 hace un par de años, la industria farmacéutica entra nuevamente en escena para sus ganancias. Nada menos que la Gilead Sciences, creadora del Oseltamivir (Tamiflu), erige su cruzada contra el nuevo coronavirus esgrimiendo un nuevo fármaco que fue investigado hace unos años luego de las epidemias del SARS-CoV, el MERS-CoV y el Ébola. El medicamento se denomina GS-5734 en los estudios de investigación y su nombre es Remdesivir.

Diversos investigadores, auspiciados por la Gilead Sciences, demostraron que inhibe la replicación de los coronavirus epidémicos y zoonóticos en cultivos celulares y animales, con potenciales usos terapéuticos y profilácticos (4) . Con la aparición de esta nueva pandemia, el laboratorio se puso manos a la obra para sacar al mercado su nuevo fármaco sin tener estudios de seguridad en humanos y con pocos ensayos clínicos. A horas de que la Dra. Parsey, directora médica de Gilead Sciences, anunciara la respuesta favorable de un paciente norteamericano al tratamiento con Remdesivir, las acciones comenzaron a operar con ascenso en Wall Street.

La Academia de ciencias de China solicitó a la Gilead la autorización para utilizar la patente y poder fabricar el medicamento, pero la industria norteamericana está dilatando su respuesta. Sin embargo, una investigación de científicos chinos puso en evidencia que el 2019-nCoV puede ser tratado con Cloroquina (un medicamento para la malaria) con igual eficacia que el Remdesivir (5). Esto sería una opción muchísimo más económica y de fácil acceso para tratar el nuevo coronavirus. Pero a la caza de esta nueva pandemia se encuentra la Gilead Sciences, ávida de aumentar sus ganancias y su poderío biomédico, para que su nuevo medicamento se encuentre en la farmacia de todos los hospitales y centros de salud del mundo, como lo está el Tamiflu.

(1) Cui J. Li F. y Li-Shi Z. Origin and evolution of pathogenic coronaviruses. Nat Rev Microbiol. 2019 mar; 17(3):181-192.

(2) Qun Li et al. Early transmission dynamics in Wuhan, China, of novel coronavirus-infected pneumonia. N Engl J Med, 2020 Jan.

(3) https://www.healthmap.org/covid-19/

(4) Sheahan T. et al. Science Traslational Medicine vol 9, número 396. 2017 y De Wit E. et al PNAS febrero 2020

(5) Wang M. et al. Remdesivir and chloroquine effectively inhibit the recently emerged novel coronavirus (2019-nCoV) in vitro. Cell Res. 2020 Feb 4.







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