Política

PANDEMIA

Coronavirus: el Gobierno cede a la presión empresaria y se agrava la situación sanitaria

Cifras récord de contagios detectados y fallecidos en los primeros días de la primera etapa de apertura escalonada. ¿Todo bajo control en el manejo de la crisis sanitaria?

Diego Iung

@IungDiego

Miércoles 22 de julio | 12:55

Los datos duros caían anoche como una cachetada en la política del Gobierno. 5344 contagios registrados y 117 muertes contabilizadas en nada más que 24 horas. Las cifras, que muestran la foto de hace varios días, cuando el AMBA se mantenía en cuarentena reforzada, “estricta” y muy baja circulación, preocupan y bastante.

Este miércoles por la mañana el ministerio de Salud reportaba 16 fallecidos más.

Es que los Gobiernos Nacional, Provincial y de la Ciudad de Buenos Aires comenzaron a aplicar un fuerte relajamiento de la que, hasta ahora, viene siendo la medida casi exclusiva tomada por estos para hacer frente a pandemia de coronavirus en el país, la cuarentena.

Si en las últimas semanas se había logrado estirar la cantidad de días transcurridos para la duplicación de casos (a un promedio de 25 días), generando un cierto “amesetamiento” de la curva de la enfermedad, pero sobre la base de un número alto de contagios diarios, es de esperar que a mayor circulación de gente (incluidos los trabajadores de aquellos rubros no considerados esenciales que ahora están habilitados para trabajar), el número de contagios se va a acelerar, con su correspondiente saldo de fallecidos. Es de esperar que entre el fin de semana y los primeros días de la semana próxima se comiencen a percibir los contagios correspondientes a los primeros días de apertura.

Es decir, luego de meses insistiendo acerca de que en la dicotomía entre “economía y salud” el Gobierno optaba por la salud, en el marco de la fuerte presión empresaria por avanzar en la reapertura, Alberto Fernández optó por avanzar en flexibilizar sin mayores garantías de que esto no redunde en una situación mucho más crítica en lo sanitario.

Este miércoles, a la hora de brindar el parte matutino sobre el desarrollo de la pandemia en el país, la Secretaria de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, volvió a insistir acerca de “el importante rol de la responsabilidad individual” para problematizar la situación sanitaria de los próximos días. Punto sobre el que también había insistido el Presidente.

A esta altura la ocupación de las camas de terapia intensiva en el AMBA ronda ya el 65,5 % e inclusive distintos medios dan cuenta de que en las clínicas privadas también sería alto el nivel de ocupación de las camas de UTI. Es decir, aunque la situación desde ese punto de vista aún no es crítica, sería esperable que de mantenerse este alto número de contagios diarios tendiera a subir. Pero la flexibilización, a lo que se suma la constante del inclumplimiento de los protocolos sanitarios por parte de las patronales en los lugares de trabajo, puede redundar en una situación mucho más crítica.

La apelación a la responsabilidad individual que mencionan el Presidente y sus funcionarios suenan a lavada de manos ante un cuadro que, viendo el desastre dejado por la pandemia en distintos países, incluyendo a Brasil del otro lado de la frontera, tiende a naturalizar el contagio de decenas de miles y el consecuente fallecimiento de un importante número de personas, especialmente aquellos más expuestos.

Sin ir mas lejos, uno de los infectólogos del comité de expertos que asesora al Presidente, Tomás Orduna, afirmó en una entrevista a El Destape Radio que “Probablemente estemos entre 100 y 150 fallecidos por día en los próximos 30 días pero no en una situación que se desmadre”. Cifras que preocupan: ¿a partir de cuando podemos hablar de un "desmadre" para el Gobierno?

Sin embargo, ¿esta situación es inevitable?

Son varios los elementos que indican que no. La posibilidad de rastrear, testear y aislar masivamente a todos los casos sospechosos y contactos estrechos (ampliando la definición de contacto estrecho utilizada hoy), está planteada. Para esto, sin embargo, sería necesario disponer, entre otros, de los nuevos tests de tipo RT-PCR que se comenzaron a producir en el país, declarando la utilidad pública de los laboratorios. También sería necesario, como desde el Frente de Izquierda vienen planteando hace meses, avanzar en la unificación del sistema de salud público y privado para disponer del conjunto de los recursos sanitarios. Desde ya que la suspensión de aquellas actividades no esenciales es otro elemento fundamental, afectando las ganancias empresarias para no despedir ni afectar el ingreso de los trabajadores. Particularmente mientras atravesamos este momento de fuerte incremento diario de contagios.

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Mientras el Gobierno justifica la apertura en la crisis económica en curso, en la negociación de la deuda han actualizado una y otra vez la oferta en favor de los bonistas. Miles de millones de dólares irán destinados a Black Rock y otros usureros, pero son millones los que hoy están sin ingresos. Suben de a cientos de miles las cifras de aquellos que tienen que acudir a la mínima contención alimentaria del estado o los comedores populares.

Como se ve, definir como prioridad dar respuesta sanitaria y económica a las necesidades de las grandes mayorías, no tiene otra salida que afectar los intereses empresarios para poner todos los recursos disponibles a disposición.







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