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CORONAVIRUS

Coronavirus: ¿cómo afrontar una crisis que afecta fuerte a las mujeres?

La crisis desatada por el Covid19 está teniendo unas consecuencias brutales en la salud de miles de personas, en la economía y el día a día de millones de mujeres de los sectores más precarios.

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Sábado 28 de marzo | 16:27

En este marco el gobierno PSOE-UP ha tomado y continúa tomando medidas completamente insuficientes. No se están movilizando los recursos públicos necesarios, tampoco se están interviniendo los recursos privados que ya deberían estar puestos al servicio de atajar esta grave crisis. A día de hoy tan solo se han utilizado un 20% de los recursos de la sanidad privada.

Las medidas planteadas hasta ahora están concentradas en salvar a las grandes empresas mientras a la mayoría social solo nos queda los despidos y ERTEs, el confinamiento forzado para una parte de la población, para otros la obligación de ir sus trabajos sin protección, la militarización de las calles, el colapso de los hospitales y centros de salud y la desprotección de personas dependientes.

La crisis está golpeando especialmente a la clase trabajadora y a los sectores más empobrecidos, entre los cuales las mujeres junto a los inmigrantes y personas LGTBI se llevan la peor parte.

Las trabajadoras en primera línea de combate pero sin protección

Muchas mujeres trabajan en sectores esenciales de la sociedad y los sostienes y es que somos casi la mitad de los asalariados del planeta. Personal de limpieza en hospitales, personal del cuidado de mayores y enfermos en residencias y domicilios, enfermeras, celadoras, son todos ellos sectores feminizados y tremendamente precarizados. Sectores que hoy son esenciales para enfrentar la crisis sanitaria y del sostenimiento de la vida.

Todas estas mujeres profesionales llevan años sufriendo ataques a sus derechos y hoy se encuentran además desprotegidas en sus trabajos como consecuencia de las políticas de recortes de los sistemas públicos como la salud. e enfrentan a jornadas extenuantes y ningún tipo de material de protección frente al virus.

Por ello es necesario contratar a todo el personal desocupado o despedido del sistema sanitario y de los centros de cuidados como residencias para reforzar estos servicios, así como poner a la disposición de estos centros y los profesionales todos los equipos de protección necesarios así como test rápidos para controlar la salud de las trabajadoras. Tambén es necesario formar comités de salud e higiene compuestos por representantes de las y los trabajadores que definan y controlen todas estas medidas.

La crisis económica afecta doblemente a las mujeres

Los despidos han hecho carne en todas aquellas mujeres que trabajaban sin contrato, muchas de ellas mujeres inmigrantes que de la noche a la mañana se ven sin trabajo y fuera de “los planes del gobierno” porque llevan toda la vida trabajando en negro o simplemente no tiene papeles. Como las empleadas en domicilios —se estima que hay 637.700 en el Estado español—, las cuidadoras de personas mayores en hogares, cuidadoras de niños y personas dependientes. Cientos de miles de mujeres que hoy se quedan sin trabajo y sin ningún tipo de prestación o ayuda.

Ante eso es necesario platear una serie de medidas de urgencia que traten de paliar la situación que muchas mujeres sufren con mayor agudeza en medio de esta crisis. Debería estar puesta sobre la mesa la prohibición de despidos con el pago del 100% del salario para toda la población y en especial a las mujeres. Una renta básica de cuarentena sin restricciones para las mujeres que la soliciten, la derogación de la ley de extranjería y la posibilidad de recibir todas las ayudas independientemente de la situación legal en la que se encuentre. Y que todos estos salarios y ayudas se financien en base a la patronal ya impuestos a las grandes fortunas, no a costa del endeudamiento del Estado.

La mujeres que sufren violencia de género hoy están encerradas con su agresor

Por otro lado la crisis ha impuesto una situación de confinamiento que verdaderamente altera nuestro día a día. Pisos minúsculos en los que ahora tenemos que compartir todo nuestro tiempo y espacio con más personas. Familia, compañeros, o empleadores en el caso de mujeres trabajadoras del hogar que trabajaban en régimen de interna. Algo que en el caso de las mujeres que sufren violencia de género genera una situación extrema e insostenible.

Buena parte de las situaciones de violencia machista y patriarcal, incluso los femicidios, ocurren en el interior de los hogares. En todas estas semana no hemos escuchado nigún plan de emergencia desde el Ministerio de igualdad.

En una situación de emergencia como la que vivimos, es necesario que el Estado garantice sin excusas y de manera inmediata la vivienda, el ingreso y el acceso a la salud de quienes son víctimas de violencia machista. Se necesitan viviendas y centros para las víctimas de violencia que cumplan con las condiciones de protección frente al virus para todas aquellas mujeres que las soliciten sin necesidad de interponer ninguna denuncia e iniciar ningún proceso de denuncia. También para aquellas que ya se encuentran en estos centros y necesitan ser reubicadas en nuevos para que las condiciones habitacionales garanticen unas condiciones de seguridad frente a los contagios.

En el estado español hay 65.000 plazas en hoteles vacías, también miles de viviendas vacías en manos de los bancos. Esto tendría que ponerse a disposición de un plan de ayuda a las mujeres que lo soliciten sin dilatación.

A medida que se profundiza la crisis del Coronavirus los gobiernos y los capitalistas tratan de que las consecuencias recaigan sobre las y los trabajadores y los sectores populares. El 70% de las personas más pobres en el mundo son mujeres y las consecuencias recaen doblemente sobre nosotras. Una salida real a esta crisis tiene que pasar por poner en el centro a la clase trabajadora compuesta en su mitad por mujeres. Una clase capaz de imponer medidas que den respuesta a las necesidades de la mayoría social y que pasan inevitablemente por tocar los bolsillos de los capitalistas.







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