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Coronavirus: ¿Qué pueden aportar las escuelas y el Sute frente a la crisis?

La pandemia mundial del COVID-19 puso al desnudo una multitud de situaciones, pero hoy está dejando a la vista de todo el mundo quiénes van a ser los más afectados por las consecuencias económicas que conlleva el aislamiento.

Laura Espeche

Secretaria Acción Social, SUTE Mendoza - Corriente Nacional 9 de Abril

Pablo Escobar

Pro secretario de asuntos legales SUTE

Martes 24 de marzo | 21:21

Foto: Diario Los Andes - archivo

Los y las trabajadoras de la educación lo sabemos bien, somos nosotras y nosotros los que convivimos a diario con la realidad de las familias de nuestros estudiantes, sabemos que en su mayoría atraviesan situaciones de precariedad e informalidad laboral, muy lejos de la deseada canasta familiar. Y que son hoy quienes van a ver sus posibilidades más limitadas frente a la profundización de la crisis.

Docentes, celadores y directivos hemos sido los primeros en denunciar la escasez de meriendas, la falta de abonos para nuestros estudiantes, la necesidad de proveer de útiles a quienes lo necesiten. Entonces nos preguntamos: ¿Qué rol deben jugar, en el medio del aislamiento social obligatorio, los trabajadores de la educación y el SUTE ante una crisis que se lleva por delante a nuestra comunidad educativa?.

Como trabajadores, y junto a amplios sectores, tenemos que ser la voz que exija medidas serias y un plan integral para enfrentar esta pandemia. Queremos test masivos, presupuesto para salud, insumos y medidas de seguridad e higiene para todos los que se ponen en riesgo para que la vida cotidiana siga funcionando. Se demostró sobremanera la capacidad de solidaridad y trabajo ante la suspensión de clases que hemos demostrado. Ante esta emergencia vamos a estar PRESENTES.

Desde la Corriente Nacional 9 de Abril/Lista Bordó en el FURS creemos que las escuelas y el sindicato tienen que estar presentes. En primer lugar, exigiendo al Estado medidas de emergencia ante la crisis sanitaria, la entrega de bolsones de comida y canastas de útiles en cantidad y calidad para todas las familias que lo necesiten y la garantía de la provisión del Estado de todas las medidas de higiene y seguridad para que el reparto se haga en óptimas condiciones, evitando todo riesgo de contagio, sin exponer a los trabajadores de la educación ni a las familias a la posibilidad de propagación del virus.

Por las listas que van llegando a las escuelas de las raciones se desprende que en la mayoría la cobertura ronda entre un 10% y un 15% del alumnado matriculado. Estas listas, armadas por el gobierno, muestran la insuficiente cobertura para la enorme necesidad. Del contenido de los bolsones, sobre lo que ha circulado como información se observa lo escaso y pobre de la ayuda para la situación de las familias de nuestras escuelas públicas. Cada dos semanas se entregaría un bolsón, con 2 opciones:

Opción A : 1 caja de leche en polvo, 1 sobre saborizante, 1 paquete de fideos, 4 turrones, 1 puré de tomates, una jardinera y una polenta

Opción B : 1 paquete de arroz, un litro de aceite, un paquete de fideos, una caja de té, un paquete de vainillas y un paquete de azúcar y una lata de duraznos.

Ni hablar de aportarles alimentos frescos, lácteos o una mochila de útiles para que hagan sus tareas.

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Pero frente a la improvisación, desorden y falta de cobertura universal de la ayuda de parte del gobierno, frente a la completa falta de orientación en relación a la cuestión pedagógica y frente a la falta de respuesta a la elemental exigencia de barbijos, alcohol en gel y demás insumos para hacer la distribución de la ayuda social, surgen los ejemplos de iniciativa, solidaridad, creatividad y labor cooperativa que alientan y permiten pensar que podría ser de otra manera.

Para que se extiendan y multipliquen estos buenos ejemplos y no las salidas improvisadas e insuficientes del gobierno (que complementan con un avance represivo brutal) nuestro sindicato debe ser el PRIMERO en coordinar y desplegar la más amplia solidaridad que ya se expresa desde las escuelas, debe estar a la delantera de esas experiencias que ya empezaron a surgir por abajo. Es un ejemplo el caso de las escuelas de Maipú, Ciudad o Godoy Cruz que fabricaron alcohol en gel, o el de maestros que teniendo impresora 3D y en coordinación con una red de personas se pusieron a fabricar elementos de seguridad bajándose los planos por internet y material reciclado, o el caso de varios docentes que llevaron las tareas a sus alumnos con sus propios insumos de seguridad e higiene.

En los últimos días hemos visto cómo comienzan a surgir experiencias de auto organización, de coordinación entre distintos sectores de trabajadores que tienden un puente en esta situación tan crítica y expresan otra cara de la solidaridad en esta crisis

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Y estos ejemplos no son los únicos. En los últimos días hemos visto cómo comienzan a surgir experiencias de auto organización, de coordinación entre distintos sectores de trabajadores que tienden un puente en esta situación tan crítica y expresan otra cara de la solidaridad en esta crisis. Las fábricas recuperadas y productivos de la economía social están a la cabeza, reconvirtiendo tecnología, buscando convenios con universidades y colegios. Los sindicatos no pueden dejar solas esas experiencias, debe apoyarse en ellas, acompañarlas y proponerse como un organizador de esa solidaridad de clase.

La fuerza desparramada de más de un millón de trabajadores y trabajadoras de la educación en todo el país que conocen las comunidades, sus realidades y sus necesidades la CTERA la mantiene expectante en sus casas. En Mendoza somos más de 60 mil en toda la provincia, en todas las geografías, en zonas rurales y urbanas, en Alta Montaña, piedemonte y el Valle. A donde llega la conectividad y donde solo llega la radio. A donde hay transporte público y donde no lo hay. Los trabajadores de la educación tenemos una fuerza estructurada que es irremplazable, llegamos muchas veces donde ni siquiera llegan ni la salud, ni los municipios, ni el Estado. Y esto lo venimos denunciando fuertemente con las campañas #MasParaEducacion y #LaDeudaEsConLaEducación. Eso que el Estado no atiende hoy está más expuesto no sólo a las consecuencias de una enfermedad que avanza a escala planetaria, sino a las consecuencias económicas y sociales. Por eso los/as trabajadores y trabajadoras supimos siempre que no podemos confiar nuestro destino al Estado y sus administradores. Le exigimos que haga su parte y financie, pero hemos aprendido que son las manos de nuestros/as compañeros/as las que nos levantan cuando la realidad se pone dura y que no entregamos nuestro futuro a nuestras patronales.

Porque ellos la única respuesta contundente que vienen dando es, por un lado, la saturación de fuerzas represivas que vienen desplegando maltrato y abusos en calles y barrios y por otro lado, sus redes de punteros políticos y demagogia que no resuelven, pero posan para la foto.

Ante una crisis tan profunda y de consecuencias y duración tan impredecible nuestra condición de clase es la que nos tiene que dar la fuerza y retomar y fortalecer los lazos de solidaridad. Debemos exigir que las organizaciones de nuestra clase, los sindicatos, estén a la cabeza, sin depositar su confianza en la clase política contraria a nuestro interés, exigiendo lo que es nuestro y organizándonos junto a la comunidad para que las consecuencias no recaigan sobre nuestras espaldas.







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