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PANDEMIA Y POLÍTICA

Coronavirus: Fernández y 24 gobernadores decidirán por toda la población

Probablemente se decrete la “cuarentena obligatoria” en toda la Argentina por el coronavirus. La medida no pasará por el Congreso, que todos los partidos patronales acordaron “cerrar” o a lo sumo abrir para convalidar lo que decida la Casa Rosada.

Jueves 19 de marzo | 11:18

Foto Télam

Durante toda la tarde del miércoles se anticipó lo que muy probablemente esta tarde sea un hecho: el Gobierno analiza decretar la cuarentena obligatoria a nivel nacional por un plazo de, al menos es lo que circuló, ocho días desde este viernes.

La resolución se tomaría luego de la reunión que esta tarde Alberto Fernández y su gabinete tendrán en la Quinta de Olivos con todas y todos les gobernadores del país (dos de elles participarán por videoconferencia)

Quien más anticipó la medida, usando otras palabras, fue el propio presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa, quien en la tarde del miércoles protagonizó una conferencia de prensa con representantes de la oposición mayoritaria a nivel parlamentario, excluyendo deliberadamente a la bancada del Frente de Izquierda Unidad, tal como lo denunció Nicolás del Caño.

En esa conferencia de prensa, Massa dejó en claro que el Congreso suspenderá sus sesiones ordinarias y se reunirá en caso de que el Poder Ejecutivo lo requiera para votar determinadas normas de emergencia. En verdad, en un contexto de crisis como la actual es cuando más debería reunirse el Parlamento, obviamente tomando todas las precauciones y recaudos sanitarios. En rigor, las medidas de emergencia se tomarán vía decretos y resoluciones pergeñadas entre cuatro paredes por los funcionarios del Poder Ejecutivo.

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En la “cumbre” de esta tarde en Olivos estarán todos los representantes del poder burgués que gobiernan el país y las provincias. Desde el propio Fernández hasta Horacio Rodríguez Larreta (solo participarán vía “skype” el mendocino Rodolfo Suárez -por aislamiento total en su provincia- y el catamarqueño Raúl Jalil -en cuarentena personal-).

Antes de esa reunión, Fernández ya analizó la medida en una reunión cuasi secreta con el jefe de Gobierno porteño y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Antes, tuvo un encuentro con titulares de los bloques parlamentarios opositores. Allí estuvieron Nicolás del Caño y su compañera de bloque Romina del Plá, quienes expusieron al Presidente diversas cuestiones que hacen a las problemáticas de la población trabajadora en esta crisis. Poco después de que Fernández les respondiera con generalidades para salir del paso, Massa los marginó de la conferencia de prensa.

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Así, queda de manifiesto que el Gobierno nacional y los mandatarios de las provincias están decididos a reforzar uno de los aspectos más antidemocráticos del régimen burgués: tomar medidas por decreto y resoluciones a espaldas del Congreso y las legislaturas. Es decir, se cierra toda posibilidad de debate público y se refuerza la mecánica cuasi “monárquica” de toma de decisiones a cargo de un pequeño grupo de funcionarios.

En ese marco, es un hecho muy sensible y peligroso que el "resguardo" de las medidas preventivas a nivel social quede en manos de las tropas de Gendarmería, Prefectura y las policías provinciales que, como la Bonaerense, en lo único que son expertas es en represión, espionaje y amedrentamiento de la población (sobre todo de la juventud pobre y precarizada).

Obviamente, si todo queda en manos de la casta política que ocupa la Casa Rosada, no surgirán medidas elementales para prevenir y combatir la pandemia, sobre todo en aquellos sectores de la sociedad que no cuentan con las posibilidades económicas y estructurales para hacerlo por cuenta propia.

Entre esas medidas deberían estar la prohibición de despidos y suspensiones, que “naturalmente” ejecutan las patronales negreras ante cada crisis económica o social; la aplicación de un subsidio especial a trabajadoras y trabajadores no registrados (ambulantes, changarines, "en negro" de fàbricas y empresas, domésticos y demás cuentapropistas); la unificación y centralización de todo el sistema de salud, pública y privada, como parte de una planificación integral general; la reconversión de la industria farmacéutica, de insumos sanitarios y demás áreas sensibles en esta crisis en función de esa planificación integral (como ya lo están planteando varias empresas recuperadas, para lo que están solicitando una ayuda del Estado).

Y, por supuesto, como lo viene planteando el Frente de Izquierda Unidad, nada de eso puede ir desligado de la necesidad de que cada cada dólar que se pretenda destinar al pago de la deuda pública (fraudulenta, ilegítima e ilegal) sea destinado para aplicar esas medidas. A nivel mundial se hace imperiosa la condonación de las deudas de países como Argentina, pero a su vez eso debería ser una decisión soberana del país. Ya lo era antes de la pandemia, mucho más lo es hoy.







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