Juventud

OPINION

“Cornejo debería respetar a las mujeres de Ciencias Políticas, no desacreditarnos”

El gobernador volvió a defender a Valerio acusando a las estudiantes de la UNCuyo de “forzar” la discusión. Acá una primera respuesta.

Martes 20 de diciembre de 2016 | Edición del día

En los últimos días se dio a conocer en el medio digital Unidiversidad, un balance de Cornejo sobre su primer año de gestión. Aparte de mostrar su orgullo por ser artífice del Ítem Aula, dedica una gran parte de la entrevista a lo que él considera una de sus victorias más valorables, haber puesto a José Virgilio Valerio en la Suprema Corte.

No puede dejar de confesar que esto generó rispideces en su entorno político y personal de mujeres. Pero este debate que cruzó la provincia fue para él parte de una manipulación, y forzado por un “grupo de mujeres vinculadas a la Facultad de Ciencias Políticas”.

Ante estos dichos, como estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNCuyo, y militante de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, me veo en la obligación de responderle a Alfredo Cornejo.

El gobernador reproduce la misoginia en su propio relato. Descalifica nuestros argumentos, nos desacredita y acusa al conjunto de las mujeres de Ciencias Políticas que nos organizamos por nuestros derechos.

En medio de los escándalos por abusos en el Instituto Próvolo, donde la propia justicia ya indica que los curas abusaron a 25 jóvenes, Cornejo nos ataca a nosotras, las primeras en salir a denunciar a esta institución repleta de abusadores mientras durante años el Estado le entregaba subsidios y pagaba sueldos.

Cornejo, y su agrupación estudiantil Franja Morada, debería empezar por respetarnos y escuchar a las miles y miles de mujeres que salimos este año a las calles a decir #NiUnaMenos y exigir que se declare la emergencia en violencia contra las mujeres. Pero no quieren oírnos, y su respuesta fue decir que no había presupuesto y proponer a Valerio en la Corte. Por eso necesitan desacreditarnos, para justificar su política.

Lo que decide pasar por alto el mandatario es el amplio cuestionamiento a la designación del juez. Más de 600 impugnaciones fueron presentadas, como nunca antes había ocurrido. Entre ellas la del premio nobel Adolfo Perez Esquivel, la de Silvia Ontivero, mamá de Alejo Hunau, y la docente Silvia Minoli referente de la lucha por la aparición con vida de Johana Chacón y Soledad Olivera. Y a pesar de usar un método arcaico para su elección como la votación secreta en el Senado, y de haber hecho la Audiencia Pública previa en un pequeño lugar donde sólo podían participar algunas decenas de personas, fue contundente el pronunciamiento de organizaciones de derechos humanos, como Madres de Plaza de Mayo, de organizaciones de mujeres, estudiantiles, sindicales, barriales, partidos políticos y familiares de víctimas durante la jornada.

No se sabe si es por ignorancia u omisión, que el gobernador no dice que ese grupo de mujeres, organizadas en la Comisión de Mujeres de la Facultad de Ciencias Políticas, fue el que hace mas un año comenzó la exigencia para que dejen de dar clases en la UNCuyo los jueces y docentes Uliarte, Valerio y Bermejo, encargados de dejar impune la desaparición de Soledad Olivera mientras el pedido de verdad y justicia se escuchaba en toda la provincia.

Pero José Valerio no sólo es conocido por este fallo. Cuenta en su haber muchos y muy cuestionados. El asesinato de Alejo Hunau, el femicidio de Fernando Toledo, el caso de gatillo fácil de Lucas Carrasco, por nombrar los más conocidos. ¿Por qué la educación de cientos de estudiantes debe estar a cargo de quien textualmente dijo que Alejo Hunau practicaba una “desviada sexualidad”, y eso permitía determinar que su conducta era “licenciosa” y que por eso terminó asesinado? Y si esto ya parece inadmisible en una universidad pública del prestigio de la UNCuyo y en carreras como Derecho o Trabajo Social, entonces ¿Por qué tal personaje debería estar en la Suprema Corte de Mendoza? Esto es lo que no responde el Gobernador simplemente porque no puede.

En algo no se equivoca. No alcanza con sacarse la fotito, hay que ser consecuente. Por eso, cabe preguntar por qué en su balance no entra su negativa a declarar la Emergencia y poner el presupuesto y todos los recursos necesarios para un plan integral contra la violencia machista. El proyecto presentado por mis compañera Cecilia Soria, diputada, estudiantes de esta facultad y militante de Pan y Rosas y Noelia Barbeito del Frente de Izquierda sigue cajoneado. Los casos de violencia crecen exponencialmente y la Dirección de Género y Diversidad recibió un ridículo presupuesto de 26 millones de pesos para todo el año para toda la provincia, y al día de hoy seguimos sin contar con un refugio provincial. Como si esto fuera poco, se subsidia económicamente a Institutos como el Próvolo donde se dieron terribles abusos en manos de curas, y a empresas privadas de transporte mientras quiere privatizar la EPTM poniendo en riesgo la fuente laboral de decenas de conductoras y administrativas del Trole.

Las enormes marchas por #NiUnaMenos en Mendoza pusieron en debate la situación que atravesamos las mujeres, y la responsabilidad del Estado. De esto se debería hacer cargo el señor Gobernador.




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