Mundo Obrero

PARO NACIONAL

Contundente paro contra el ajuste en Córdoba

Miles de trabajadores y trabajadoras se plegaron a la medida de fuerza contra el ajuste del gobierno de Macri. Mientras los gremios respondieron con una movilización rutinaria, la izquierda realizó cortes de calle desde temprano.

Martes 26 de junio | Edición del día

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El tercer paro nacional de este 25 de junio tal vez haya sido el que se sintió con más fuerza en Córdoba en los últimos años. Algunos periodistas tuiteaban desde temprano que en los puentes de acceso al centro se veía mucho tráfico, augurando una escasa adhesión a la medida. Con el correr de las horas quedó demostrado que tales afirmaciones no eran más que una expresión de deseo. Las calles lucieron semivacías durante toda la jornada, como si se tratara de un feriado.

Río Tercero

El paro fue total en el transporte urbano e interurbano, universidades, bancos, dependencias estatales de los tres niveles, EPEC, recolección de residuos y transporte de cargas. En las grandes terminales automotrices no hubo actividad, mientras que en autopartistas y talleres de UOM la adhesión fue dispar. En la docencia, el acatamiento al paro alcanzó un 70 % y en el comercio fue dispar según la zona. Tanto en el centro como en los barrios, muchos negocios fueron atendidos por sus dueños. Las grandes superficies comerciales abrieron sus puertas, pero también allí hubo cierto nivel de adhesión al paro. Una situación similar se dio en las estaciones de servicio.

Río Cuarto

La huelga se sintió fuerte también en ciudades del interior, principalmente por la falta de bancos y de transporte, aunque en comercio también hubo adhesión. En estas localidades las clases en colegios públicos era dispar, mientras que en las escuelas privadas la actividad era prácticamente normal. En Río Cuarto, Río Tercero, Villa María y San Francisco hubo movilizaciones, pero el acatamiento también fue alto en Jesús María, Colonia Caroya y Alta Gracia.

Cortes y movilización

En la capital, la jornada empezó desde las 6 con un corte total en el puente Centenario, protagonizado por el PTS y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas. Se sumaron luego el Partido Obrero, Izquierda Socialista y el Nuevo MAS. Trabajadores y trabajadoras docentes, de la salud, de fábricas autopartistas como Valeo, aeronáuticos, junto con estudiantes, protagonizaron la primera acción del día. Laura Vilches, legisladora por el PTS - FIT manifestó a los distintos medios que se acercaron: “Esta jornada expresará la bronca que hay en todos los lugares de trabajo y de estudio contra las medidas de ajuste, los tarifazos, el techo a los salarios, la devaluación brutal que empeora las condiciones de vida. Esto va de la mano de atacar las conquistas laborales, como es el caso de Luz y Fuerza en Córdoba. Es increíble que las conducciones gremiales no hayan llamado a hacer activo este paro”. La legisladora agregó que la exigencia por la legalización del aborto también estaba presente en los reclamos. “Apostamos a la confluencia del movimiento de mujeres, que se mantiene movilizado y en las calles para obtener el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, junto al conjunto de la clase trabajadora, al pueblo pobre y a los estudiantes para con esa fuerza vencer a este gobierno ajustador”, sostuvo.

Cerca de las 11, los gremios nucleados en la CGT Regional Córdoba realizaron una movilización por las calles céntricas. Estuvieron presentes UEPC (docentes), SEP (empleados públicos), Gráficos, Sadop (docentes de escuelas privadas), Satsaid (televisión), Suoem (empleados municipales), la CTEP y CTA. Más tarde se sumaron unos 100 trabajadores de Luz y Fuerza. También se vieron algunas banderas de Unidad Ciudadana. En total no sumaban más de 4.000 personas, que apenas recorrieron unas cuadras.

Una jornada que pudo dar para mucho más

El caso de Luz y Fuerza merece un párrafo aparte. Los 4.000 empleados de EPEC son un caso testigo del ajuste que quieren implementar el gobierno nacional y los gobernadores sobre los trabajadores. En el ataque alevoso que desató desde principios de año, el gobierno provincial ni siquiera ha respetado las leyes que dice defender, votando leyes que pretenden regular un convenio colectivo de trabajo. La conducción del gremio por ahora ha realizado paros escalonados con un nivel de acatamiento altísimo y algunas movilizaciones aisladas. Los demás sindicatos por ahora sólo han declamado su solidaridad, sin realizar ninguna medida activa. Algo similar a lo ocurrido el año pasado con el conflicto de la UTA. En aquel momento, el gobierno se envalentonó con el apoyo de los medios, los empresarios y la Iglesia. El resultado fueron 180 trabajadores despedidos y una ley antihuelgas. Con declaraciones, por más combativas que sean, no se enfrenta un ataque.

Este año, Schiaretti va por más y directamente quiere tirar abajo el convenio lucifuercista, uno de los que más conquistas ha mantenido en el país, producto de años de lucha de sus trabajadores y trabajadoras. El paro de ayer era una oportunidad inmejorable para expresar en las calles que este intento no pasará. La conducción del gremio podría haber convocado a la totalidad de los trabajadores del gremio y a sus familias, al movimiento de mujeres que viene de conquistar la media sanción del aborto en las calles, a los estudiantes universitarios y terciarios. Una movilización de cientos de trabajadores de EPEC por las calles de Córdoba junto a sus familias y organizaciones solidarias le hubiese cambiado el carácter al paro. Y seguramente hubiera arrastrado a trabajadores de otros gremios, permitiendo forjar la solidaridad y la unidad desde abajo, no sólo con declaraciones de secretarios generales.

La jornada de este 25 demostró que hay predisposición a la lucha de enormes sectores de la clase trabajadora en la provincia. Hasta los sindicatos más cercanos al macrismo tuvieron que convocar a la medida por la bronca de los trabajadores y las trabajadoras ante la devaluación, los tarifazos y las paritarias a la baja que firmaron estas mismas burocracias hace sólo unos meses. El malestar se dirige principalmente hacia el gobierno nacional, pero también se siente contra el peronista Schiaretti, que aporta su parte del ajuste en nombre de la gobernabilidad.

Los límites de esta medida están justamente en sus convocantes. Las conducciones gremiales a nivel nacional demoraron la medida de lucha todo lo que pudieron y llamaron a un paro pasivo, que no expresara realmente la bronca que hay por abajo. En Córdoba, la movilización no fue preparada previamente en los lugares de trabajo con asambleas, por lo cual solo se movilizaron los cuerpos orgánicos de manera rutinaria. La dirigencia sindical está pensando en el 2019, con qué candidato del peronismo pactarán “para sacar a Macri”. Los trabajadores y el pueblo pobre, que ven sus condiciones de vida y de trabajo deteriorarse día a día, no pueden esperar más.

El gobierno y el FMI ya declararon la guerra a los trabajadores y sectores populares. Son ellos o nosotros. A diferencia de los que dicen oponerse a Macri, como el peronismo en sus diferentes variantes, el PTS propone que esta jornada debe servir como puntapié inicial para que trabajadores y estudiantes estén unidos en las calles para ponerle fin al empeoramiento de nuestras condiciones de vida. Con una perspectiva propia, independiente de los empresarios y los partidos patronales. El movimiento de mujeres, que se mantuvo movilizado constantemente para terminar con los abortos clandestinos es la clara muestra de que hay que luchar, porque luchando se arrancan conquistas. Todas estas fuerzas, unidas en la tarea de formar agrupaciones clasistas en los sindicatos, también pueden barrer a las burocracias traidoras, en el camino de avanzar en el desarrollo de una fuerza política propia de la clase obrera.







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