Política

RAZZIAS POLICIALES

Contra la pared: criminalización de la juventud y la clase trabajadora

En un deja vu de los ochenta vuelven las razzias y el propio gobierno reconoce que se duplicaron las detenciones por resistencia a la autoridad.

Carla Lacorte

Integrante del CeProDH | Dirigente del PTS

Martes 20 de junio de 2017 | 20:28

En un deja vu de los ochenta vuelven las razzias y el propio gobierno reconoce que se duplicaron las detenciones por resistencia a la autoridad.

Una de las características de este año y medio de gobierno de Cambiemos a nivel nacional y particularmente en la provincia de Buenos Aires, ha sido el preocupante crecimiento de las detenciones arbitrarias, que ya partía de un número alto en la década kirchenrista. El propio Estado reconoce que se duplicaron las detenciones “por resistencia a la autoridad” (figura con la que se maquillan las detenciones arbitrarias), mientras que la CORREPI denuncia un incremento de nada más y nada menos que el 700%.

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No hay ninguna explicación a esto más que la necesidad de disciplinamiento social, especialmente contra los jóvenes, ante la continuación del ajuste y el crecimiento de la desocupación y la subocupación. Junto con las detenciones arbitrarias se ha avanzado en un profundo proceso de estigmatización de los jóvenes, ligado a reflotar la vieja discusión sobre la baja edad de imputabilidad, una cuestión tomada también por el Frente Renovador y que en forma disimulada dejó correr el Frente para la Victoria en su momento con el apoyo al paquete represivo del falso ingeniero Blumberg, a pesar de oponerse discursivamente.

Otra cuestión preocupante, ligada a la criminalización de la juventud, es la alarmante presencia de policías en varias escuelas de la provincia y la ciudad de Buenos Aires, destacándose el ingreso, a mediados de mayo, de policías armados a la Escuela Normal Antonio Mentruyt (ENAM) de Banfield persiguiendo a dos estudiantes del establecimiento, situación que se repitió días después en una escuela de Berisso. A esto hay que incluir la entrada de gendarmes en los predios de la Universidad de Mar del Plata, violando la autonomía.

Clandestino

Pero no sólo la juventud es víctima detenciones arbitrarias. A principios de año el presidente Mauricio Macri emitió un decreto que permite la expulsión inmediata de inmigrantes por una simple contravención y sin importar sus años de residencia en el país. El argumento utilizado es una supuesta relación entre “inmigrantes y narcotráfico”, falseada a partir de una manipulación de estadísticas.

De esta manera se criminaliza en general a una parte significativa de la población argentina al mismo tiempo que se habilita la expulsión de decenas de miles de trabajadores, ya que es difícil creer que se expulse, por ejemplo, al terrateniente Joe Lewis, el amigo del presidente que intenta apropiarse ilegalmente de una parte significativa de El Bolsón. Este DNU no es más que una reedición de la Ley de Residencia de principios de siglo XX. Una simple contravención como las que se aplican a las personas que trabajan en los talleres clandestinos impulsadas por la miseria y no tienen documentación o por el simple hecho de salir a la calle a reclamar por sus derechos, puede ser utilizada para que una persona sea inmediatamente expulsada del país.

Mucha tropa riendo en la calle

Indudablemente este incremento de las detenciones arbitrarias tiene un claro aliento del oficialismo, así como del conjunto del régimen político y su víctima inmediata es la juventud.

Pero el crecimiento brutal de esta práctica, ligado al incremento del número y poder de la policía y la gendarmería, no sólo apunta al disciplinamiento de los sectores más vulnerables al ajuste. Estratégicamente apunta a la naturalización de calles militarizadas con el objetivo de utilizar esas fuerzas represivas contra los trabajadores que salen a luchar.

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Un ejemplo muy cercano lo tenemos en Córdoba, provincia en la que el Intendente Mestre, con apoyo del gobernador y el presidente, utilizaron a la gendarmería para amedrentar e intentar quebrar la heroica huelga de los chóferes por aumento salarial y contra los despidos.

En momentos en que, campaña electoral mediante, todos los partidos patronales relanzarán su prédica securitaria, con las consecuencias ya conocidas para los trabajadores y el pueblo, los organismos de derechos humanos, las organizaciones obreras, estudiantiles y de la izquierda debemos redoblar la lucha coordinada para enfrentar el flagelo represivo.







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