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Continúa la lucha de los trabajadores de La Lechería

Luego de 17 días de toma y con más incertidumbres que respuestas, la lucha continúa. “¡No nos vamos hasta que nos paguen lo que nos corresponde!” afirman los trabajadores.

Yanina Rodríguez

Docente educación media

Miércoles 16 de noviembre | Edición del día

Fotografía: www.noticiasurbanas.com.ar

¿Cómo surge y se desarrolla este conflicto?

- Diego: En el último tiempo venían pagando irregularmente los sueldos, llegaron a pagarnos hasta en 3 veces. Y empezamos a notar faltante de mercadería, pedían menos.

- Ramiro (delegado): El viernes 28 a la tarde le digo a Eugenia, “che ¿que hacemos?¿venimos mañana sábado?” nosotros no trabajamos los sábados, pero veníamos sospechando porque hace dos semanas habíamos notado que estaban faltado sillas y ellos nos dijeron que eran de la familia. Entonces viene ella -ese sábado- tipo 9:30 y me dice que los candados no están, y que había movimiento dentro del local. A los 20 minutos me llama de nuevo y me dice “¡Ramiro se están llevando las cosas!”. En seguida me acerco al local. Llego y veo de la esquina que la persiana estaba levantada hasta la mitad y que entre los dos dueños, la esposa e hija de uno de ellos, y unos empleados temporales de mantenimiento se llevaban maquinaria y mercadería en una camioneta que tenían frente al local.

Enfrentó a los dueños preguntándoles por qué están haciendo eso y no me contestan, mientras vemos como sacan desarmado el horno donde trabaja Angelito.

Lo veo a Gómez correr, ahí es cuando se interpone Eugenia, le dice de todo y él la empuja y sale volando la flaquita, casi la mata.

Vuelven los dueños y me tiran al piso y uno de ellos con un pie sobre mi cabeza me grita “te voy a matar hijo de puta, te voy a romper la cabeza” en ese momento llegó la cana y me llevo contra la pared y me dice el milico “¿Qué hiciste?” y yo sangrando le digo “¡Me acaban de pegar!”

Luego llegan todos los compañeros, llamamos al sindicato -de pasteleros- y nos dicen que entremos ya. Entonces nos mandamos por ahí -señala el hueco que va al sótano- y desde adentro abrimos la persiana y las puertas.

Y de ahí está tomado esto, nos hicieron causa por invadir propiedad privada.

- Mónica: Desde el otro lado del vidrio- no se manejan desde ahora así, yo trabajaba para Raúl en otro negocio, una ferretería, de la cuál también me despidieron y no me pagaron indemnización, después entre a trabajar acá y los 3 primeros años me tuvieron en negro.

Tuvieron reunión el viernes 11 con el Ministerio de Trabajo. ¿Qué acordaron?

- Ramiro: Los dueños dicen que no tienen plata, pero sabemos que tienen varias propiedades, tienen departamentos, pasa que no tienen nada a nombre de ellos, habrán hecho como Cristina y pusieron todo a nombre de las familias. El abogado los apretó y acordamos que este lunes nos pagan a todos nuestros sueldos del mes que trabajamos y nos están debiendo.

- Jorge: Yo no entre a la reunión, estaba afuera, y en un momento sale Gomez como loco mirando para todos lados y yo le digo bajito a mi compañero “ahí salió el estafador” y se vino al humo, “¿a quién le decis estafador? Vamos a la esquina a arreglar las cosas” y yo sabía que en la esquina no íbamos a solucionar nada, que iba a perjudicar la lucha si le pegaba.

¿Cuál es el reclamo actual?

- Ramiro: El Lunes nos depositaron los sueldos, igualmente nosotros no nos vamos hasta que nos paguen la indemnización que nos corresponde.

- Eugenia: Hoy -Martes 15- tuvimos reunión en el ministerio para acordar el pago de la indemnización, pero no hubo novedad. La oferta fue la misma y se rechazó. El próximo Martes es la nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo.

- Ramiro: Nos quieren arreglar con un millón de pesos para que repartamos entre todos -23 laburantes- y eso no es nada comparado con lo que deberían darnos.

A todo esto, ¿cuál es la respuesta del sindicato?

- Ramiro: Al sindicato lo tenemos cagando. Nosotros queremos un apoyo contundente, no queremos esto -señalan las banderas-. Queremos más, no tendríamos que romperle las bolas, tendrían que estar acá sin que los llamemos.

Mientras hablábamos con trabajadores y trabajadoras, varias personas que pasaban se acercaban a traerles comida y dinero.

¿Reciben mucha ayuda de la comunidad?

- Ángel: Sí, todo lo que ves ahí -señala dentro del local una pila de alimentos- lo trae la gente, clientes de años, yo trabajé 27 años acá, toda una vida, los clientes nos conocen.

Al terminar el día nos repartimos la plata y la comida, el resto les queda a los chicos que están tomando el local, que hace 12 días no salen de ahi, pero no es en partes iguales, por ejemplo a mi me esta ayudando mi hijo y mi hija ahora así que puedo vivir sin sacar de las donaciones, y él -señala a Jorge- tiene 3 hijos chiquitos y viaja hasta Moreno asi q le damos bastante más, yo sé lo que es tener hijos chicos y no poder darles de comer.

Me contas que vas a ir a Atlanta. ¿Queríamos saber por qué y por qué creés que deben ir tus compañeros?

- Ramiro: A la mayoría no los escucho hablar de política, no tienen una corriente política definida, quiero que vean como es la cosa, que no es lo que te dicen, yo les hablé mucho de socialismo acá, siempre en el vestuario después de comer les hablaba.

Ojala que cuando vayamos esto ya se haya solucionado, si es así igualmente vamos, quiero que mis compañeros conozcan otras luchas, para que discutan y aprendan.




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