Mundo Obrero

2500 COMPAÑEROS EN 62 GREMIOS

La corriente militante obrera más fuerte de la izquierda argentina

Se reunió la Mesa de dirigentes obreros del PTS, con los principales referentes y organizadores partidarios de 62 gremios, donde actúan en las agrupaciones clasistas integradas por 2500 compañeros y compañeras.

Martes 16 de agosto de 2016 | Edición del día

Este sábado 13 de agosto se realizó la reunión de la Mesa Nacional de los principales dirigentes obreros del PTS en el Frente de Izquierda (resolución adoptada por nuestro XV Congreso). El objetivo: discutir la situación del movimiento obrero en la nueva etapa y los distintos alineamientos y fenómenos existentes; intercambiar sobre los procesos de lucha en los que venimos participando y analizar el trabajo del PTS en el movimiento obrero, proponiendo tareas y herramientas para que la izquierda revolucionaria avance más profundamente en su peso e influencia.
 

Un trabajo extendido

El primer hecho destacado de la reunión fue que permitió comprobar la extensión lograda en los últimos años. Participaron referentes y delegados de 62 gremios, de distintas provincias del país. Entre ellos, la Alimentación, Gráficos, Subte, Neumático, SMATA, Telefónicos, Aeronáuticos, Ferroviarios, UTA, Jaboneros, Petroleros, Azucareros, Ceramistas, Aguas Gaseosas, Molineros, Textiles, Papeleros, Madereros, Metalúrgicos, Salud, ATE y diversos gremios estatales y de trabajadores de la educación de todos los niveles. También referentes de las fábricas bajo gestión obrera, como las fábricas ceramistas de Neuquén y MadyGraf. Para completar la lista, hay que nombrar: Pasteleros, Plástico, Estaciones de Servicio, Químicos, Luz y Fuerza, Camioneros, Vitivinícolas, Vidrio, Construcción, Sanidad, Fideeros, Caucho, Perfumistas, Pintura, Limpieza, Judiciales, Atulp, Aefip, Adulp, Bancarios, Metrogas, Prensa, Bodegas, Rentas, Mineros, Citrus, Conadu, Informática, Lecheros, Televisión, Comercio, Puerto, Carboneros, Juegos de Azar y Gastronómicos, entre otros.

En algunos, nuestros referentes y las agrupaciones que hacemos en común con compañeros independientes, aparecen como principal oposición a la burocracia sindical, y en otros se vienen realizando avances en el último período, como Petroleros, UTA, ferroviarios y la UOM, donde se destacaron las intervenciones de jóvenes activistas de diversas fábricas y provincias, así como los lugares donde venimos resistiendo feroces ataques de las patronales y la burocracia, como el SMATA.
 
De esa manera, tuvo expresión el trabajo que hacen cerca de 2500 compañeros y compañeras que trabajan en estos 62 gremios, la mitad de los cuales son militantes partidarios y la otra mitad son compañeros y compañeras que construyen las agrupaciones en común sin ser del PTS, pero donde todos estamos en la primera fila de cada combate, somos activos organizadores del activismo antiburocrático, defensores del programa de independencia política de los trabajadores, muchos somos corresponsales y difusores de La Izquierda Diario, y fuimos candidatos obreros en la Lista 1 A del FIT que encabezaron Nicolás del Caño y Myriam Bregman el año pasado.

 
Al tratarse de una reunión de dirigentes y militantes obreros del PTS, fue coordinada por Claudio Dellecarbonara (miembro del Secretariado Ejecutivo del sindicato del SUBTE), Raúl Godoy (del SOECN, diputado provincial del FIT), Nathalia González Seligra (Sec. De DDHH del SUTEBA La Matanza), Natalia Morales (delegada del NOA de ATE Jujuy) y Laura Magnhani (Comisión Interna del Hospital Alende y miembro de la Comisión Directiva de ATE Lomas), Victor Ottoboni (Sec. De Prensa, SUTNA), José Montes (fundador del PTS y referente histórico del Astillero Río Santiago) y un compañero de la flamante interna combativa de GUMA Córdoba (Jaboneros). Estaban a su vez presentes Andrés Blanco, Sec. Adjunto del SOECN, Germán Noguera, Sec. Gral. de la AEFIP La Plata, Carlos Melián, Sec. Adjunto UOMA Tucumán (Molineros), Edgardo Videla, de la Comisión Interna de Cuyoplacas (Madera) de Mendoza, Franco Villalba, de la CI de Alicorp (ex Jabón Federal), Camilo Mones, miembro de la CI de Pepsico, Carlos Artacho, delegado y referente de la oposición en FOETRA, Javier Poke Hermosilla, referente de la Lista Bordó de la Alimentación, entre decenas de dirigentes y delegados, así como Martín Brat, del combativo Cuerpo de Delegados de los tercerizados de Falcon de Aeroparque, que venían de darle una paliza en las elecciones a la burocracia. Enviaron un saludo Gustavo Vitale (delegado de ATE Mendoza) y Javier Riollo (2do Secretario Adjunto de la CTA Mendoza).
 

¿Cómo está el movimiento obrero?

Luego del informe desde la mesa, que planteó un panorama de la situación del movimiento obrero y los temas que debía abordar la reunión. Entonces se abrió un riquísimo debate donde no alcanzó el tiempo para agotar la extensa lista de oradores. Las experiencias concretas en cada gremio y lugar de trabajo permitieron ajustar las conclusiones que llegarían al final de la reunión.
 
El debate tomó en cuenta los primeros meses del gobierno de Macri, que ha desatado y habilitado un ataque al movimiento obrero y los sectores populares, pero teniendo que respetar una “relación de fuerzas”. La burocracia sindical ha sido, sin dudas, la principal garantía para evitar que los despidos, el ataque al salario y las condiciones de vida tengan una respuesta a la altura del malestar que fueron confirmando las intervenciones.

 
Se discutió la nueva ubicación del sindicalismo peronista. En una etapa donde no hay derrotas como la que antecedió al menemismo, ni crecimiento económico como durante buena parte del kirchnerismo, las CGT han optado por una posición “semioficialista”, pactando una tregua con el gobierno y las patronales para evitar una resistencia al ajuste, a cambio del manejo de los multimillonarios fondos de las obras sociales.

En algunos lugares la amenaza de despidos, el ataque “medido” y el rol de las cúpulas presiona al conservadurismo, “resignar algo para evitar golpes más duros”. Pero las intervenciones fueron dando cuenta de procesos de resistencia en muchos gremios y provincias, como venimos reflejando en La Izquierda Diario, sobre todo cuando los despidos se concretan. Y además distintos fenómenos políticos y sindicales entre el activismo obrero.
 
Entre esos fenómenos se destacaron tres. La crisis del PJ y el desprestigio de las cúpulas empujan en algunos gremios a divisiones y realineamientos dentro de la propia burocracia, como se expresa en la UOM frente a las próximas elecciones, o en Petroleros. Incluso un sector encabezado por Sergio Palazzo (Bancarios) intenta ocupar, con un discurso más crítico, un espacio “a la izquierda” del núcleo de la CGT. El Congreso Confederal y los próximos meses terminarán de confirmar esas tendencias. Por otro, surgen fenómenos sindicalmente dinámicos, de lucha o recuperación de internas, a los que la izquierda se viene ligando rápidamente, pero donde también hay nuevos delegados a los que la burocracia intentar cooptar. Valió el ejemplo de fábricas de Córdoba, Mendoza y localidades del Gran Buenos Aires. Por último, se discutió sobre los nuevos delegados o dirigentes, que algunos llaman “nuevas direcciones”, que son independientes de las distintas fracciones de la burocracia sindical pero no se reivindican de izquierda o no desarrollan una práctica consecuentemente combativa. Hay casos donde existen frentes de agrupaciones como el que ganó el SUTNA o los SUTEBA opositores, donde se unen sectores relacionados con la izquierda, pero donde conviven tendencias clasistas con otras más conciliadoras y con elementos burocráticos.
 
El debate, enriquecido por los ejemplos y posiciones de los delegados presentes, llevó a una conclusión: las nuevas direcciones independientes de la burocracia pero no clasistas son en general fenómenos transitorios. Las patronales, los gobiernos y las distintas variantes de la burocracia sindical intentan asimilarlos, burocratizarlos, tal como ha sucedido con sectores del sindicalismo de base de la etapa anterior. Allí hubo sectores como la dirección mayoritaria del SUBTE que se “pasó de bando”, haciéndose kirchneristas. Sólo en algunos lugares donde hay estabilidad laboral por la relación con el Estado o crecimiento económico sostenido pueden mantenerse direcciones de este tipo por más tiempo, políticamente independientes pero que no desarrollan una práctica consecuentemente combativa y una organización democrática. Esto es así ya que las patronales, en caso de necesidad, buscan derrotarlos aprovechando el hecho de que en general no se apoyan en la movilización amplia de la base y la organización del activismo si es que no quedan como una organización vacía incapaz de modificar la situación de los trabajadores (como fue la Interna de Kraft en manos del PCR durante años).
 
La izquierda clasista, no es ajena ni mucho menos a los ataques fuertes ni a las presiones conservadoras como las que sufren las demás corrientes y organizaciones. Nuestra diferencia es que las hacemos concientes para poder enfrentarlas. Las iniciativas políticas, la persistencia para organizar a los sectores más activos y concientes, aunque esto demande un esfuerzo grande, es la única manera de enfrentar estas presiones.
 
Por todo esto concluimos que la izquierda clasista debe fortalecerse y al mismo tiempo luchar en común con todos los sectores independientes pero defendiendo consecuentemente sus métodos y programa, peleando por sindicatos combativos y democráticos, independientes del estado y de todas las variantes patronales y burocráticas, con un programa para que la crisis la paguen los capitalistas.
 

Una corriente clasista y militante

Uno a uno intervinieron compañeros y compañeras que vienen construyendo las agrupaciones clasistas junto a activistas independientes en decenas de gremios, con distintas herramientas. Petroleros de la refinería de Shell de Dock Sud contaron cómo están empezando, junto a compañeros de Mendoza y Ensenada también presentes en la reunión, a extender la agrupación en Salta y ciudades de la Patagonia, sorprendidos de la llegada nacional de La Izquierda Diario. Los ejemplos de la extensión de la red de corresponsales activos del diario se repitió en casi todas las intervenciones. Por un lado, esas experiencias permitieron definir la potencialidad de LID, digital e impreso, para llegar a todo el país, y que cientos de corresponsales escriban, difundan y se sientan protagonistas. Por otro, la importancia de que impulsemos campañas políticas ligadas a distintas problemáticas y tareas del movimiento obrero. Esa será la forma de que el diario permita difundir claramente las ideas por las que luchamos, y también que ayude a organizar a los compañeros y compañeras que estén dispuestos a pelear junto a nosotros por esas ideas.

Hubo muchos otros ejemplos. Entre los más destacado, el impulso junto a choferes de la UTA y la banca del PTS-FIT, del proyecto por las 6 horas para los trabajadores del transporte. Esta relación y colaboración de los parlamentarios del PTS con las luchas y la organización de los trabajadores la expresaron también los compañeros de Mendoza que participaron de una gran cantidad de conflictos desde que subió Macri. Aeronáuticos contaron cómo acaban de mantener la comisión interna de Falcon, la principal tercerizada del Aeroparque, combinando las luchas de resistencia, las actividades sociales, La Izquierda Diario y la defensa de los derechos de la mujer y la diversidad sexual. Un delegado de GUMA de Córdoba contó cómo recuperaron la interna y cómo quieren ahora impulsar la Agrupación Bordó en otros gremios de Jesús María, donde por ejemplo hay una importante planta de Arcor. Metalúrgicos de Rosario contaron cómo se convirtieron en una referencia en la zona en la organización de la juventud más explotada, a partir de la gran lucha de Liliana. Delegados del mismo gremio pero de Campana y Córdoba, contaron el trabajo que vienen haciendo en las principales fábricas de esas ciudades. Arturo, despedido de un supermercado platense, contó la campaña que se había extendido en todo el gremio contra la discriminación. La defensa de los tercerizados, una marca a fuego de nuestra corriente, recorrió distintas intervenciones.

Así, desde cada lugar se fueron contando las experiencias y peleas cotidianas que mostraban cómo venimos avanzando, combinando todas esas herramientas, en construir una corriente clasista militante en distintos sectores del movimiento obrero.

Una frase de León Trotsky, leída desde la mesa, ayudó a afinar el debate de cómo medir el avance de la izquierda revolucionaria en el movimiento obrero. “El número de comunistas que ocupan cargos de dirección en los sindicatos sólo es un medio más para medir la influencia del partido. El parámetro más importante es el porcentaje de comunistas en relación al total de sindicalizados. Pero el criterio principal es la influencia general del partido sobre la clase obrera, que se mide por la circulación de la prensa comunista, la concurrencia a actos del partido, el número de votos obtenidos en las elecciones y, lo que es especialmente importante, el número de obreros y obreras que responden activamente a los llamamientos del partido a la lucha”.

Concentrar el trabajo en el movimiento obrero en sostener alianzas por arriba para lograr cargos sin hacer organizaciones militantes, no puede ser el camino para que avance la influencia y organización de la izquierda. Esa estrategia se complementa, como también venimos polemizando con los compañeros del PO, con el rechazo a exigir medidas de lucha a las direcciones de los sindicatos, aspecto básico del Frente Único Obrero, para facilitar la experiencia de los trabajadores con la burocracia.

Por último, compañeros y compañeras de distintas provincias como Tucumán y Córdoba contaron cómo la asunción del gobierno de Macri abrió nuevas perspectivas para avanzar políticamente en el movimiento obrero. La experiencia hecha en estos meses con un gobierno permite que muchos trabajadores, en conflictos o sin ser parte de ellos, vean a la izquierda como una alternativa política por serla única que consecuentemente se opone al gobierno y su ajuste, frente al colaboracionismo y la corrupción de las distintas variantes peronistas.

Por eso mismo, en los casos donde hay conflictos, la ligazón de parte de los activistas a la izquierda es mucho mas rápida y natural que en años anteriores, donde la izquierda lograba apoyo sindical para ser delegados por el odio a la burocracia, pero al mismo tiempo el gobierno K contaba con un importante apoyo político de esos mismos trabajadores.
 

Nuestro programa

Para intervenir en esos fenómenos que reflejábamos al principio de la reunión y avanzar sobre pasos firmes en el desarrollo de las agrupaciones clasistas, se discutió sobre las banderas y principios por los que peleamos.

 
Desde nuestros orígenes, a través de las luchas en las que intervinimos, fuimos forjando tradiciones y dejando claro por qué luchamos. El contenido programático y la práctica con que queremos desarrollar nuestra corriente es lo que nos distingue no sólo de la burocracia sino de las otras corrientes y partidos. Los puntos más destacados son:
 
a) la defensa de un programa para que la crisis la paguen los grandes empresarios, contra los tarifazos, los despidos, los bajos salarios, etc. Por un salario que parta de cubrir la canasta familiar y aumente de acuerdo a la inflación, y por el reparto de las horas de trabajo, sin despidos, rebaja salarial ni precarización.
 
b) lucha consecuente por las demandas de los trabajadores, denunciando cada vez que los conciliadores entregan conquistas exagerando la fortaleza del gobierno, las patronales o la burocracia, negando que sean los propios trabajadores los que decidan en asamblea qué acuerdo aceptar o qué riesgos correr, y en función de esto hacer duras exigencias y denuncias a las direcciones burocráticas.
 
c) la defensa de los tercerizados y contratados, teniendo como norte el pase a planta permanente, como expresión más concreta de la unidad de las filas obreras, contra la división que imponen las patronales y la burocracia, y a la que se adaptan la mayoría de las corrientes.
 
d) la pelea por sindicatos combativos y democráticos, independientes del Estado, basados en los métodos de la lucha de clases y en las asambleas y cuerpos de delegados con mandatos, donde haya plenos derechos para las minorías y los dirigentes vuelvan a trabajar tras ocupar el cargo.
 
e) la defensa de los derechos de las mujeres en general, y trabajadoras en particular, así como de las personas LGTB y de todas las libertades democráticas.
 
f) la pelea por la fusión entre el movimiento obrero y la izquierda, tomando hoy como referencia de nuestras agrupaciones el Frente de Izquierda, promoviendo candidaturas obreras para que los trabajadores se conviertan en verdaderos “tribunos del pueblo”, defendiendo un programa que no se limite a su fábrica o gremio, sino que responda al conjunto de los explotados, el pueblo pobre y los oprimidos.
 
Este programa es el que distingue nuestras banderas de lucha y que llevamos como propuesta en toda agrupación que construimos, lo cual no significa que sea un ultimátum, sobre todo cuando se trata de activistas o delegados que recién surgen a la vida sindical o política. Por otra parte, desde la defensa de esta perspectiva, peleamos por acuerdos más amplios con tendencias independientes de las distintas alas de las CGT y las CTA siempre que signifiquen un avance la lucha por recuperar los sindicatos y comisiones internas para los trabajadores.
 
Camilo Mones, miembro de la CI de Pepsico, presente en la reunión planteó la importancia de compartir estas conclusiones con todos los compañeros y compañeras que integran las agrupaciones, y darle proyección nacional y más visibilidad al extendido trabajo que se había expresado en la reunión, continuando y ampliando la edición de boletines de las agrupaciones por gremio o suplementos especiales de LID impreso. Hizo la propuesta, que los dirigentes y delegados coincidieron en llevar al debate a todas las agrupaciones, de poner en pie un movimiento nacional de agrupaciones clasistas, que se plantee como una alternativa a la burocracia y fortalezca la construcción de una fuerte izquierda de los trabajadores.
 
En todas las experiencias reflejadas, surge la necesaria combinación entre la utilización de LID como amplio medio de agitación y organización, las agrupaciones clasistas para dar batallas en cada fábrica o gremio, los locales partidarios y clubes obreros como ámbitos de intercambio social y político con otros sectores, buscando mediante toda esta experiencia organizar como militantes partidarios a los compañeros y compañeras más conscientes y comprometidos. 







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