Juventud

OPINIÓN

Con sus restricciones, no nos van a detener: paso a la juventud

Si podemos votar. ¿Por qué no podemos ser candidatos? Comparto esta reflexión que tuve luego de enterarme de esta situación.

Viernes 16 de junio | Edición del día

El 15 de junio de 2017, me llama mi compañera con una excelente noticia: una chica de 17 años se postuló como precandidata a Consejera Escolar en Tigre. Me pregunta si a mí me gustaría hacer lo mismo. Sin pensarlo le contestó que sí, porque es la oportunidad de hacer oír las voces de mis compañeros de colegio, de la juventud de Tres Arroyos, que es constantemente aplastada. Yo también tengo 17 años y estoy terminando el colegio.

Es mi última chance de demostrar que en los secundarios también hay pibes y pibas que sufren las consecuencias de un sistema desigual basado en la explotación: muchos de mis compañeros trabajan y algunos han tenido que abandonar la escuela para laburar. A nosotros también nos roban el tiempo para estar con amigos, para pasarla bien.

Horas después me entero que para el diez de diciembre, tengo que tener 18 años y así poder asumir el cargo por el que me postularía. Los cumplo diecisiete días después de lo estipulado. Me quitan la oportunidad de que los reclamos y deseos de mis compañeros sean escuchados, de visibilizar la lucha estudiantil y obrera.

El kirchnerismo nos permitió votar a partir de los 16 años, pero nos limitó el derecho impidiendonos asumir cargos políticos sin haber cumplido los 18. Nos minimizan como si no tuviéramos nada que decir, nada que reclamar. Marx y Engels lo dicen sin tapujos: dentro del marco legal de la burguesía no puede hacerse gran cosa para la verdadera democracia del proletariado porque obviamente, choca con sus propios intereses. Nosotros somos proletarios. Somos hijos de laburantes, somos trabajadores. Somos mujeres que queremos hacernos oír. Somos estudiantes que queremos tener voz propia en un sistema donde pareciera que ese simple hecho es un crimen.

Las leyes que ellos nos dictan no son, en absoluto, beneficiosas para nosotros. Porque venimos a exigir lo que nos corresponde y a quitarles las máscaras que tan bien se han armado para gobernarnos.

Estoy furiosa de no poder postularse por cumplir los 18 años apenas unos días después de lo pedido. Y como yo, debe haber muchos otros jóvenes en la misma situación. Denuncio por ellos y por mí, porque todos estamos unidos en esta lucha y no podemos permitir que nos sigan callando.

A pesar de no permitirnos a todos por igual postularnos, esta lucha sigue en cada lugar de estudio y trabajo, en la calle, exigiendo más tiempo de ocio para conocer gente, formarnos, explorar la cultura, exigiendo la legalización del aborto para decidir sobre nuestros cuerpos, organizándonos para acabar con la violencia machista y todo lo que se nos ocurra para ser más felices, más plenos e iguales, tomando en nuestras manos la consigna de que nuestra vida y educación valen más que sus ganancias, sumándonos a la lucha por la reducción de la jornada laboral de la mano de Nicolás del Caño y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, ¡que es la única fuerza política que acompaña cada pelea de la clase obrera!






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