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¿Con los días contados?

En estos días diversos medios de prensa se hicieron eco de distintas versiones acerca de una supuesta renuncia del Vicepresidente Raúl Sendic. Pidió licencia en el senado hasta el 5 de agosto. ¿Qué hay detrás?

Domingo 30 de julio | 17:44

Un nuevo capítulo

La novela alrededor del vicepresidente Raúl Sendic tuvo ayer su nuevo episodio. En una columna publicada por el semanario Búsqueda que tuvo amplia repercusión mediática, se daba cuenta de la soledad política a la que está siendo sometido el vicepresidente.

Es que la credibilidad del vicepresidente ha sido completamente horadada, no solamente por la polémica alrededor del título universitario que nunca tuvo, sino también en el déficit de la gestión en ANCAP, y en el último escándalo alrededor de los gastos por $ 538.973 y US$ 38.325 realizados con las tarjetas corporativas del ente estatal. Por esta situación está en el Tribunal de Conducta Política (TCP) del Frente Amplio.

El miércoles se conoció el primer fallo adverso para Sendic donde el TCP reconoce que hubo un “apartamiento de la ética” en el uso de las tarjetas corporativas. Inmediatamente solicitó una licencia en el senado hasta el 5 de agosto aduciendo problemas de índole personal.

Por trascendidos de prensa también se supo que días atrás en la reunión entre Miranda (Presidente del FA) y el Presidente Tabaré Vázquez, el primero le habría asegurado que de haber un fallo adverso del TCP de la coalición de gobierno, lo respetaría y no votaría en contra.

En consonancia con la postura de Miranda ya se conocieron declaraciones de sectores internos del Frente Amplio, como el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y la Vertiente Artiguista, ambas proclives a un pedido de alejamiento por parte de Sendic. “Cuando las prácticas y errores de los gobernantes pasan determinados límites que quiebran la credibilidad y la confianza pública, hay que tomar decisiones”, dicen los demócratas cristianos en su declaración. A su vez, agregan que esas decisiones “a veces” no son del Ejecutivo, “sino personales”. Casualmente en el PDC está militando el hijo del presidente, Álvaro Vázquez.

Por su parte, Tabaré Vázquez, quien hasta el momento había apoyado a su compañero de fórmula, llegando a plantear que había un "bullying fantástico" contra el vicepresidente, el jueves declaró que “una renuncia es una renuncia”, dando a entender que de renunciar el vicepresidente, no tendría problemas en aceptar la misma.

¿Qué hay detrás del cambio de orientación?

La decisión del Frente Amplio y el cambio de discurso del Presidente Vázquez responden centralmente a la necesidad de quitar de escena al vicepresidente con el menor costo político para el partido de gobierno. En el Frente Amplio ya han empezado a evaluar los costos de una campaña electoral en 2019 con una oposición de derecha apostando a machacar día y noche con los dislates del vicepresidente. Los números de las encuestas son elocuentes, y cuando al encuestado se le nombra a Sendic, el Frente Amplio baja más rápido en credibilidad e intención de voto. Hoy en día Raúl Sendic pasó de ser el principal “presidenciable” del bloque de gobierno a un verdadero cadáver político con una popularidad que variando entre sondeos de opinión oscila entre 5 y 15%.

En lo inmediato, una renuncia del número dos del Poder Ejecutivo tendría repercusiones en el ámbito nacional e internacional. Sobre todo en un país como Uruguay, tan excedidamente reconocido por la estabilidad de su sistema político y de sus partidos. El problema de Sendic desnuda una de las fases de la política dentro de los marcos del capitalismo. Con despilfarro burocrático de los fondos públicos, elección de cargos a dedo, tráfico de influencias, y otras artimañas a las que se expone un partido político cuando entra en la gestión del estado. En el caso del Frente Amplio, cada vez con más pragmatismo la apuesta es a llegar a las elecciones en las mejores condiciones posibles con el objetivo de conservar el poder. A su vez, hay una operación de represtigio del aparato gubernamental, ya que, si renuncia Sendic por acción del TCP, estaría dando un “mensaje” de ética que permitiría “limpiar” al gobierno.

“Privilegios”

Hace apenas algunas semanas, el gobierno le quitaba a los trabajadores de ANCAP su servicio de salud, para integrarlos al Servicio Nacional Integrado de Salud. El gobierno, la derecha y los medios de comunicación apelaron a los supuestos “privilegios” de los trabajadores de ANCAP. Este “privilegio” radicaba en que trabajadores que por su actividad están expuestos más que otros a enfermedades laborales, por ejemplo, para ser operados de un cáncer, en vez de esperar dos meses para una operación, solo esperaban diez días.

Este contraste con las tarjetas corporativas y los gastos de directores y cargos políticos de empresas públicas muestra la viva realidad entre la vida cotidiana de los trabajadores, muchas veces con salarios que equivalen a un cuarto de la canasta básica familiar, con una casta de gerentes y funcionarios políticos que aunque provengan de sectores populares o de sindicatos, gobierna a favor de una minoría que detenta el poder económico y político.






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