Mundo Obrero

ENTREVISTA

“Con los delegados de base, el movimiento obrero supo tener mucho poder dentro de la fábrica”

Matías Cremonte dirige la Asociación de Abogados Laboralistas. Con él hablamos del programa “laboral” de Macri, la precarización, la persecución en Jujuy y Tierra del Fuego y el rol de los abogados.

Sábado 8 de octubre | Edición del día

Foto: Prensa FTCIODyARA

Matías Cremonte es abogado de ATE, la Federación Aceitera y otras organizaciones gremiales. Desde hace algunas semanas es, además, presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas. La AAL surge en 1958 como una respuesta de abogados laboralistas y sindicatos, de distintas extracciones políticas y gremiales, contra la represión del Plan Conintes. “Por eso uno de los principales valores es el pluralismo político y la autonomía” cuenta Cremonte.

El día que asumió una de sus colegas dijo que “es un tiempo crítico para la profesión: se nos señala a los laboralistas como aquellos que ponemos palos en la rueda al país. La verdad es que le ponemos palos en la rueda a la pérdida de derechos, al fraude y a los incumplimientos laborales”. Hacía alusión al “reto” que había hecho Macri a los trabajadores que se ausentaban o hacían juicios laborales.

Para la Asociación el nuevo gobierno tiene como plan “la recomposición del poder patronal”. De ese y otros temas dialogamos con Cremonte.

LID: ¿cómo ven el panorama a 10 meses de asumido el gobierno de Cambiemos?

MC: Creo que el programa de este gobierno son las editoriales de La Nación. O por lo menos hacía allí quisiera ir. El modelo de relaciones laborales del macrismo es un modelo con una tasa de desocupación importante que empuje para abajo los salarios, con salarios por debajo de la inflación. Idealmente sería un modelo de negociación colectivo en lo posible por empresa o regionalizado. Los editoriales de La Nación llegan al extremo de decir que se tienen que terminan las indemnizaciones por despidos. Vos fijate una de las reformas que están planteando: riesgos de trabajo. En los 90 se crearon las ART, tomando el criterio de que una empresa privada lucre con la salud de los trabajadores. Si esa legislación se fue desactivando con fallos judiciales, la reforma del kirchnerismo fue un retroceso. Pero ahora se quiere retroceder más. Por otro lado la ley de empleo joven y el proyecto de “Ley Pyme”, donde la forma de generar empleo es subsidiar al empleador. El convenio con Mc Donalds es una barbaridad. La falta de empleo es un problema, la falta de empleo joven también. En este gobierno no hay una política para generar empleo, es una política para generar desempleo.

Todo está encaminado a eso. La posibilidad de que eso avance en concreto depende del movimiento obrero, de la resistencia. Más allá de la unidad o no de la CGT, creo que la clase trabajadora no va a permitir que se avance a esos niveles, que pueda concretar su plan el macrismo.

LID: Ya lo dijo Pagani (Arcor), lo dijo Rocca (Techint): “hay que bajar los salarios, los costos”, “hay que cuidar el trabajo y no el salario”...

MC: El tema es “cómo obtengo más rentabilidad”. El salario real ha sufrido un golpe. Pero no es la primera vez, en 2014 se sufrió un golpe al salario real con la devaluación de Kicillof. Ahora la mayoría de las paritarias cerraron en abril, mayo, junio. Gran parte de la inflación del 35 o 40% se va a discutir en la paritaria del año que viene. Es una falacia la idea del gobierno de discutir el 17%.

LID: Bueno, esta línea del gobierno nacional ha envalentonado, o es seguida, por gobernadores de otros signos políticos...

MC: Sí. En general cuando un gobierno nacional instala una línea determinada, muchos gobiernos provinciales se suben a la ola y plantean lo mismo, sean o no del mismo signo político. El caso de Jujuy seguramente sea el más paradigmático de la desvirtuación absoluta del Estado de derecho. Que Milagro Sala este presa no resiste el menor análisis jurídico, porque además está con prisión preventiva. Más allá de lo que se la termina acusando, la detienen por un acampe acusando de sedición.

LID: Lo dijo hasta Joaquín Morales Sola (La Nación): “no se puede detener a una persona y después buscarle causa”...

MC. Uno puede defender lo de Sala por lo injusto que es. Pero además es una cuestión de autodefensa, porque si es así se lo pueden hacer a cualquiera. Pero no es solo eso lo que ocurre en Jujuy. Pero el Estado políciaco que se instaló en Jujuy, hasta los abogados de Sala están procesados. Mandan a alguien a hacerte una denuncia, y te pueden detener. Es gravísimo. Lo de Tierra del Fuego es gravísimo también, como se termina deteniendo a la gente de noche, reprimiendo. Pero en Mendoza a la Secretaria General de la CTA y al Secretario General de ATE le aplicaron el Protocolo de Bullrich, los procesaron por ese decreto. Al Sindicato de Ledesma le aplicaron una multa millonaria “por no cumplir la conciliación”. En un conflicto en la ANAC, con los controladores aéreos, entraron con la PSA a sacar a los controladores de las torres.

El Estado políciaco que se instaló en Jujuy. Es gravísimo.

LID: Hablando de precarización. Los 90 implicaron un salto en la precarización, pero muchas de esas conquistas patronales se mantuvieron durante el kirchnerismo. ¿El macrismo intenta profundizarlas?

MC: El gran momento precarizador fue el 24 de marzo de 1976. La dictadura, al mes, reforma la Ley de Contrato de Trabajo. Más de 90 artículos derogados, y otros tanto modificados. La deuda que la democracia tiene con los trabajadores no la cumplió nunca. El gran trabajo de la dictadura fue doblegar al movimiento obrero. Hay una frase de Roberto Aleman, el Secretario de Hacienda de la dictadura, que es clarísima: “nuestro objetivo era derrotar al movimiento obrero, todo lo que se hizo después fue gracias a nosotros”.

LID: Bueno vos planteas un tema importante. Victor De Gennaro siempre decía que la dictadura vino a cambiar el modelo económico; eso es verdad pero a medias. Lo que la dictadura vino, como la frase que decís de Aleman, a derrotar el movimiento obrero.

MC. Creo que van de la mano... Pero en la dictadura creo que empezó todo. Precarización hay muchas formas. Está la ilegalidad, el fraude laboral, pero está la precarización en el marco de la ley. Está el trabajo en negro, donde hay una responsabilidad del Estado; de este y del anterior. La otra son los sindicatos, que tienen que controlar y pelear contra estas situaciones de ilegalidad.

Pero hay otras que se dan en el marco de la legalidad, como la contratación por agencias como Manpower, la tercerización que casi no se discute en el país y es una de las cosas más graves. Quienes defienden el modelo sindical dicen que el modelo de sindicato único y personería defiende la unidad y que los que plantean un modelo distinto atomizan. Pero la situación que más atomización genera se da dentro de este modelo sindical y sindicatos con personería gremial. En una fábrica tenés 5 o 6 convenios, firmados todos por sindicatos con personería gremial. Esa es la mejor forma de atomizar. Ese es el problema de la tercerización. Que haya los sindicatos que quieran, pero todos firmando un mismo convenio por actividad, y con todos los trabajadores negociando juntos en el mismo momento.

La tercerización en nuestro país está permitida, pero la ley de 1974 si bien la permitía se aplicaba el convenio de la actividad y la representación sindical la tenía el sindicato de la actividad. La tercerización es una estrategia empresaria: dividir, pagar menos, atomizar, es una estrategia del capital, que arrancó sobre todo en los 70. Ese es el mayor problema de la precarización, por eso me preocupa más la “precarización legal”.

El gran momento precarizador fue el 24 de marzo de 1976

LID. Otro tema que muchas veces precariza es la situación salarial. En ese punto hay una experiencia interesante sobre qué significa el “salario mínimo vital y móvil”. Los aceiteros, con conflictos duros, han abierto un debate sobre qué significa para ellos y cuánto debería ser.

MC. Ese es un ejemplo de lo que les decía antes, de algunos derechos que existen formalmente. Esto que parece una locura, que es el planteo salarial de los aceiteros, es simplemente decir “el artículo 14 bis de la Constitución plantea un salario mínimo vital y móvil, la Ley de Contrato de Trabajo define lo que es el salario, “la mínima retribución que debe recibir un trabajador sin cargas de familiar que le debe asegurar alimentación adecuada, vivienda digna, vestimenta, transporte, educación, esparcimiento”. Según nuestro sistema legal hoy, la fuerza de trabajo vale, como mínimo, eso. El solo hecho de trabajar para alguien te debe implicar una retribución que es la suma necesaria para cubrir todas esas necesidades. Finalmente depende de la relación de fuerzas, es cierto, pero yo tengo el derecho a un salario mínimo equivalente a esto, haga la tarea que haga, desde el peón. Los aceiteros lo calcularon y todos los años algunos medios dicen “los aceiteros piden un 40, un 50%...”; pero no es un porcentaje. Ese salario mínimo y vital es $20.615, según lo calculado el año pasado. Todos tienen ese derecho. Esa es la importancia de cómo la plantean los aceiteros y otros sindicatos, más allá de los porcentajes. Pero además plantean que ese es un derecho de todos los trabajadores, no delos aceiteros porque trabajan para una multinacional que puede pagarlos.

Y esto nos lleva de nuevo a la discusión sobre la dictadura y el golpe contra la clase trabajadora. En 1973 o 74, mucha fuerza del movimiento obrero, ningún trabajador dudaba que el salario mínimo le alcanzaba para eso. Hoy no está en discusión que teniendo trabajo aún podés ser pobre, y tenés que tener dos trabajos. Creo que lo que plantean es reconstruir la conciencia de cuánto vale la fuerza de trabajo, estando en el capitalismo. Termina siendo revolucionario por la situación, pero es dentro de los marcos del sistema.

LID: ¿Qué se plantea ante este panorama hoy la Asociación de Abogados?

La agrupación que conduce la Asociación de Abogados Laboralistas creemos en el rol del abogado y que es muy importante para la clase trabajadora poder desenvolverse en el Estado de derecho. No es lo mismo un escenario de represión e ilegalidad, que se respete la legalidad. Pero no somos de los que creen que el derecho es lo más importante: los protagonistas de las posibilidades de las luchas y el cambio social son los trabajadores, sus organizaciones. Nuestro rol es apoyarlos, acompañarlos, todas las experiencias de lucha y organización.

Yo siempre digo que el neoliberalismo, el avance de la flexibilización laboral, hizo mucho daño en terminos reales. Pero en términos formales no tanto. En la Constitución sigue estando el artículo 14 bis, aunque la mitad no se cumple. Y es mejor que esté. Los tratados internacionales, los convenios de la OIT, no van a cambiar la realidad de los trabajadores, pero el hecho de que estén para invocarlos, es importante. No es solo relaciones de fuerzas. Sobre todo esto se dispara cuando hay momentos de resistencia. Cuando el capital avanza, el Estado avanza, la represión avanza, es cuando más necesitas la legalidad para defender a los trabajadores.

El otro que asumimos, una compañera de la Asociación dijo “vamos a ponerle palos en la rueda a la flexibilización, al retroceso en los derechos”.

Los protagonistas de las luchas y el cambio social son los trabajadores, sus organizaciones. Nuestro rol es apoyarlos, acompañarlos

LID: hace poco decías en un artículo que la democracia política, surgida de la revolución burguesa, había llegado solo hasta la puerta de los lugares de trabajo, donde seguía la monarquía...

Si. Es una vieja discusión. El poder de dirección patronal nunca se puso en discusión, en general. En las décadas del 30 y 40, etapa en que se reconocen las organizaciones sindicales, la acción colectiva, la huelga, pero lo que obtiene a cambio el capital es eso: el poder de dirección sobre la producción. El poder disciplinario es mío, dentro de la fábrica mando yo. En el Congreso de la Productividad del 55, el planteo de la CGE (Confederación General Empresaria) a Perón para convocarlo, es eliminar la figura de los delegados y recuperar el poder en la fábrica. Gelbard tiene una frase famosa que dice “no puede ser que un negro toque un pito y se pare una fábrica”. O cuando asume el Secretario de Trabajo, después de Frondizi, que dice “mandaban los que tenían que obedecer, venimos a poner las cosas en orden”. Porque hubo momentos en que el movimiento obrero, a partir de los delegados de base, pudo tener mucho poder dentro de la fábrica. Y volvemos a la dictadura: desde ese momento los empresarios buscaron recuperar todo el poder dentro de la fábrica.

Entonces, una política sindical de elegir delegados en todas las fábricas es una política que quiere disputar el poder en la fábrica. Una política que propone comités mixtos de seguridad e higiene y poner a discutir la vida y la salud de los trabajadores, es la que pone en discusión el poder en las fábricas. Discutir la tercerización...es discutir el poder en las fábricas. Ahí renguea la democracia, no garantiza eso.

Una política sindical de elegir delegados en todas las fábricas es una política que quiere disputar el poder en la fábrica.

LID. Hay veces, como ocurre en Santa Fe, que esos comités mixtos “te quitan el poder”, porque el que termina definiendo es un “árbitro” que lo pone el empresario. Es poco efectivo en el sentido concreto.

MC: Pero eso depende de los sindicatos, que lo impulsen y exijan. Un triunfo de la ultima paritaria aceitera son los comités mixtos en todas las fábricas de todo el país, con tutela sindical para los delegados. Pero eso va de la mano de una voluntad política. Si una máquina está rota no se labura, no se prende...

LID. Bueno, esa capacidad de paralizar la producción, que seguramente en la ley no está contemplado, depende de la fuerza gremial. En la Línea 60 discutieron eso: comité mixto pero con capacidad para paralizar el servicio si no hay condiciones. En Santa Fe sigue habiendo muchas muertes laborales.

MC: Yo creo que la conciencia es fundamental, y para eso también es importante el rol que jueguen los sindicatos. Que tenés derecho a entrar y salir igual del trabajo, por lo menos en términos de accidentes. “Igual” no porque dejás horas de tu vida, la alienación...pero vos tenés derecho a salir indemne.

LID. Los rotos en la industria, por ejemplo en el Neumático, es brutal. En las autopartistas, como Lear y Kromberg. Todo es importado, menos las manitos que los arman. Pibas con 25 años y dos pibes que no los pueden levantar. Eso es brutal. Ahí el sindicato del Plástico y el Smata no es nada

MC: Por eso la desocupación, agrandar el ejército de desocupados, hace que el que tiene trabajo no se fije en las condiciones que trabaja con tal de no perderlo.




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