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GRECIA DEUDA

Con fuertes concesiones, Grecia acuerda extensión del rescate con el Eurogrupo

Desde que Syriza llegó al gobierno hace tres semanas, las negociaciones con la Troika ocuparon el centro de la escena política europea. Después de varias reuniones del Eurogrupo y con autoridades europeas, este viernes se llegó a un acuerdo entre Grecia y los integrantes de la Troika (BCE, Comisión Europea y FMI) para la extensión del programa de rescate por cuatro meses.

Josefina L. Martínez

@josefinamar14

Sábado 21 de febrero de 2015 | Edición del día

Fotografia: EFE Olivier Hoslet

El Gobierno griego afirmó hoy que Grecia"ha pasado página", tras conseguir un acuerdo con los socios de la eurozona para prorrogar cuatro meses el crédito concedido al país, y aseguró que lo ha hecho “sin dar marcha atrás al mandato recibido” del pueblo en las elecciones.

Estas fuentes destacaron que el Gobierno "ha conseguido el principal objetivo" que era ganar "tiempo" para negociar, "en el marco de un acuerdo puente de cuatro meses", un pacto más amplio.

¿Pero qué es lo que realmente ganó Grecia, además de algo de tiempo? El acuerdo alcanzado permite a Grecia evitar el ahogo financiero para los próximos meses y alejar hacia adelante el temido fantasma del “Grexit”. Sin embargo, si bien gana unos meses, lo hace a cambio de haber concedido casi todo en la mesa de negociación.

El texto publicado el viernes por la noche en el sitio web del Eurogrupo plantea que se considera favorablemente el pedido de extensión del programa de financiación, por unos cuatros meses, y que “las autoridades griegas presentaran una lista de medidas de reformas, basadas en el presente acuerdo, para el día lunes 23 de febrero”, medidas que serán controladas por las “instituciones”, para aprobarlas como “punto de partida válido para una conclusión exitosa de la revisión.”

La política de la Unión Europea, bajo el liderazgo de Alemania y sus escuderos más fieles como el presidente español Mariano Rajoy, ha sido desde el comienzo no otorgar “ninguna concesión”. Esta posición tiene un alto componente político, mostrar que no se pueden desafiar los planes de Bruselas y Berlín. En el caso español, su posición se explica por un año marcado por compromisos electorales, el creciente desprestigio del partido de gobierno y el ascenso de Podemos.

Las negociaciones con el Eurogrupo estuvieron marcadas por los tiempos cortos, con el plan de rescate con fecha de expiración el 28 de febrero, a lo que se sumó el chantaje del BCE al negarse a refinanciar a los bancos griegos, apretando más la soga sobre el pueblo griego y luego aumentando la provisión de liquidez para que sigan fugando capitales.

El gobierno de Tsipras comenzó su gira europea planteando la posibilidad de llegar a un acuerdo “win-win”, que fuera “beneficioso para todos”, y como primer gesto hacia sus acreedores reafirmó su abandono del objetivo de una “quita” de la deuda, para hablar de una refinanciación de la misma. Reprogramó sus objetivos a corto plazo, solicitando un nuevo “acuerdo puente” por unos meses para ganar algo de tiempo y encarar más adelante la difícil cuestión de la deuda. Los líderes de Unión Europea, sin embargo, respondieron al unísono que si Grecia quería financiación debía extender el plan de rescate firmado por el gobierno anterior con la Troika.

En la reunión del lunes 16, el ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, rechazó la propuesta de prorrogar por seis meses ese programa. La salida de Grecia del rescate y la negativa a aceptar una supervisión de la Troika formaban parte de las promesas electorales de Syriza, una de sus “líneas rojas”.

Pero sus pares de la zona euro mantuvieron su exigencia, y como ultimátum le dieron cuatro días para cambiar de posición.

El hecho que abrió las puertas a un acuerdo se produjo el miércoles, cuando Varufakis anunció que el gobierno heleno pediría formalmente una “extensión del crédito” (del rescate) al día siguiente. Esta propuesta era una nueva concesión por parte del ejecutivo griego, ya que ahora se aceptaba, además, la “supervisión” del programa de crédito por parte del BCE, la Comisión Europea y, “con el mismo espíritu”, del FMI. Es decir, la Troika, aunque sin llamarla de este modo. Los diarios en Grecia comienzan a hablar de las Instituciones, con mayúscula, un eufemismo para referirse a lo mismo.

Como explicó el propio Varukafis este viernes, para alcanzar el acuerdo no solo fueron “una milla más allá” de sus propias líneas, “fuimos 10 millas más allá”, en alusión a todo lo que estaban concediendo, difuminando las “líneas rojas” iniciales.
Entre los acuerdos alcanzados, una cuestión importante que logró imponer la Troika, es que el gobierno se compromete a “no tomar ninguna medida unilateral”, condicionando de este modo sus próximas medidas a la “supervisión” de los socios europeos y el FMI.

En un artículo publicado el 19 de febrero, Stathis Kouvelakis, integrante de la “Plataforma de Izquierda” y miembro del Comité Central de Syriza, analizaba de este modo el documento que el gobierno estaba dispuesto a firmar el lunes pasado:
“Este documento descarta la ‘acción unilateral’, establece que los objetivos del presupuesto griego deben ser obtener un superávit primario de un volumen indefinido y el reconocimiento de la totalidad de la deuda. Todos los futuros ajustes realizados sobre la reestructuración de la deuda tendrán que estar en consonancia con las decisiones del Eurogrupo de noviembre de 2012. En esencia, la aplicación de las medidas fundamentales del programa electoral de Syriza está sujeta a la aprobación previa de los prestamistas; algo que en la práctica equivale a la anulación del programa. Además, reconoce los términos odiosos de los acuerdos de préstamo, con lo que debilita aún más la posición de los negociadores griegos. Es obvio que al aceptar este marco como un supuesto ‘compromiso de honor’, el gobierno de Syriza tiene las manos atadas.”

El gobierno de Tsipras viene insistiendo desde que asumió en que es posible un "win-win agreement", un acuerdo donde todos ganen. Pero en realidad los únicos que vienen imponiendo condiciones son los líderes del Eurogrupo, que lanzaron un ultimátum para extender el plan de rescate existente.

El gobierno griego ha modificado sus planteos y hecho importantes concesiones también en otros terrenos, como es el caso de las privatizaciones. En su primer discurso de gobierno, Tsipras anunció que se frenaría el proceso de privatizaciones.

Inmediatamente la prensa informó sobre la paralización de la venta del 67 % de las acciones de la autoridad portuaria de El Pireo, por la que puja fuertemente la empresa china Cosco, que desde 2008 gestiona las dos principales terminales de contenedores.

Sin embargo, en su intervención ante los socios del Eurogrupo, Varufakis aseguró que todas las informaciones de la prensa sobre la retirada de este proyecto "no podrían estar más lejos de la verdad". Varufakis aclaró que el gobierno actuará en este terreno “sin dogmas”, y que se fomentará la inversión extranjera en el puerto, siempre y cuando se aseguren las ganancias del gobierno “a largo plazo”.

Un veterano analista político griego, Pavlos Tzimas, dijo este viernes a SKAI news: “Se han hecho concesiones muy fuertes, concesiones políticamente venenosas para el gobierno”.

La deuda que pesa sobre el pueblo griego

La deuda Griega, que alcanza los 323.000 millones de Euros, se encuentra en manos de gobiernos y organismos dela Eurozona (60%), el FMI (10%), el BCE (6%) y otros bancos (5%). Las “Instituciones” (BCE, FMI y UE) exigen a Grecia que continúe con las políticas de recortes y ajustes para “honrar” una deuda impagable y para evitar el déficit presupuestario.

La deuda de Grecia fue generada por los capitalistas griegos, los banqueros alemanes y franceses, que al mismo tiempo que impusieron recortes en empleo público, salud y educación, mantenían sus grandes negocios con el gobierno griego.
Como ejemplo, Grecia es uno de los países con mayor presupuesto militar de Europa en relación a su PIB, llegando al 5,6% del mismo. En el año 2012 Grecia fue el décimo país importador de armas convencionales, y mientras que la mayoría de los contratos se mantienen con Estados Unidos, en la última década han aumentado notoriamente con Francia y Alemania.

La anulación de esta deuda impagable, junto a un plan de emergencia obrero y popular para salir de la crisis, es la única alternativa para el pueblo y los trabajadores Griegos. No es posible un acuerdo “win-win” con los responsables de esta crisis.

Si bien el gobierno de Grecia cuenta con mucho apoyo entre la población, que ha rechazado el ultimátum y el chantaje del Eurogrupo para imponer sus condiciones, las concesiones realizadas estos día por Tsipras y Varufakis han generado muchas críticas en sectores de la izquierda en Grecia, incluso al interior de Syriza.

El desarrollo de la movilización social por la anulación de la deuda y la solidaridad internacional con los trabajadores y el pueblo griego será clave en las próximas semanas, donde las instituciones tratarán de “ganar” en el terreno lo que han conseguido en los papeles.







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