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MIENTRAS SIGUEN OFRECIENDO “AYUDA HUMANITARIA”

Con el país a oscuras, los buitres financieros volvieron a arremeter contra Venezuela

Mientras toda Venezuela se encontraba sumida en el caos del mega apagón, las grandes potencias y los conglomerados financieros aprovechaban para coordinarse en su arremetida depredadora contra el país.

Jueves 14 de marzo | 21:05

El viernes 8 de marzo, mientras todo el país sufría múltiples calamidades en su segundo día consecutivo sin servicio eléctrico, el CIADI (tribunal internacional del Banco Mundial, controlado por las grandes potencias, encargado de la protección de las inversiones del capital internacional y de arbitrar sobre las controversias al respecto) emitió un fallo a favor de la transnacional petrolera ConocoPhillips, ordenando al país a pagar más de 8.700 millones de dólares, como indemnización por las nacionalizaciones de la Faja del Orinoco en 2007. Una suma que excede a las reservas internacionales de la nación.

Ya la misma compañía había ganado un fallo por 2.000 millones en abril del año pasado, amparada en la misma causa, a partir del cual tomaron el control de varios activos venezolanos clave en el Caribe, además de recibir más de 500 millones directamente de PDVSA, pero nunca es suficiente para la sed de ganancia de los grandes monopolios petroleros.

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Ese mismo día, el Departamento del Tesoro de los EE.UU. emitió órdenes ejecutivas que autorizan el uso de los recursos de Citgo para pagar al capital financiero internacional los bonos de la deuda de PDVSA y filiales, recursos que previamente permanecían congelados tras la confiscación que hizo de los mismos el gobierno de Trump.

De esta manera, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro modificó las licencias generales que rigen el comercio secundario de las deudas previas al gobierno de Venezuela y la deuda y el patrimonio de PDVSA. emitiendo nuevas licencias generales 3D y 9C . En ambos, la OFAC extendió la autorización para todas las transacciones y actividades ordinarias incidentes y necesarias para cerrar contratos financieros u otros acuerdos celebrados antes del 28 de enero de 2019 (para transacciones que involucran deuda y capital de PDVSA) o el 1 de febrero de 2019 (para transacciones que involucran ciertas Deudas listadas) al 10 de mayo de 2019.

La "OFAC está extendiendo la fecha de vencimiento de las disposiciones relacionadas con la liquidación de ciertos contratos financieros u otros acuerdos que involucran, o están vinculados a" ciertos bonos cotizados "o a ciertos valores de Petróleos de Venezuela, SA", dijo el Departamento en un aviso en su Sitio web, referente a la estatal petrolera venezolana PDVSA. Así se abre la puerta para movimientos financieros de los activos y cuentas líquidas estatales confiscados para el pago de intereses de deuda externa por vencimiento de bonos o pago de intereses, administrados por la directiva nombrada por el “presidente” autoproclamado, en coordinación con la agresión imperialista contra Citgo.

Se trata de lo que se había dado a conocer el 1 de marzo, que el "equipo de finanzas" de Juan Guaidó evaluaba pedir permiso a los Estados Unidos para usar una cuenta de depósito en garantía para pagar un bono de Pdvsa que está respaldada por Citgo. De acuerdo a la agencia Bloomberg se trataría del pago de intereses de 71 millones de dólares en los bonos de Pdvsa con vencimiento en 2020 que vencerá este 27 de abril. “Todas las obligaciones serán cumplidas”, había sostenido José Ignacio Hernández, el recién nombrado procurador general “especial” de Guaidó. Y por lo visto Estados Unidos "atendió" el "pedido".

La noticia fue muy poco difundida en los grandes medios, a los que no les gusta difundir la masiva depredación que realiza el capital financiero y su inevitable continuidad, de consumarse esta operación golpista, dándole cabida en cambio a la narrativa según la cual las razones de la miseria y la crisis se reducen a la corrupción administrativa y un supuesto "fracaso del socialismo", cuando la realidad es que el chavismo no solo es que no avanzó en ningún socialismo sino que no llegó siquiera a romper realmente con estos mecanismos que atan al país a las necesidades del capital imperialista.

El gobierno de los EE.UU., en el más clásico estilo imperial, por la vía de la fuerza se hace con el control de la empresa venezolana que opera territorio estadounidense y se nombra una nueva junta directiva, supuestamente decidida por Guaidó, el ladrón imperialista decide que los recursos de la empresa sean usados para pagar al capital financiero internacional, y el “presidente encargado” de Venezuela aplaude.

Sin embargo, el vasallo Guaidó no mencionó nada de esto en su discurso del lunes en la Asamblea Nacional, en cambio decidió seguir las directrices de sus señores y arremeter contra el pueblo cubano. Al igual que Carmona en el golpe de Estado del 2002, decretó la suspensión de los convenios petroleros con Cuba (bloqueada y asediada hace más de medio siglo por los EE.UU) y pide a la comunidad internacional “ayuda” para impedir el suministro de petróleo venezolano a la isla. En en otras palabras: pide que bloqueen los buques que llevan petróleo a Cuba, cosa que solo pueden hacer los EE.UU. Medida en línea con la política hacia de profundización de la asfixia y aislamiento de Cuba por parte de la administración Trump, que recientemente endureció el embargo comercial para limitar inversiones extranjeras en la isla.

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Pero con respecto a la deuda externa con el capital privado que asciende a más de 160.000 millones de dólares, no solo es el gobierno de Maduro quien ha sometido al pueblo a múltiples penurias desde hace años por optar pagar la deuda pública en lugar de dedicar esos recursos a las necesidades urgentes de la población, sino que el intento de gobierno paralelo es quien primero se ofrece a pagarla, antes incluso de lograr su cometido de gobernar efectivamente y antes de que el capital financiero se lo exija públicamente: el “Procurador General” nombrado por Guaidó afirmó que “Todas las obligaciones serán cumplidas” y que solicitarían a Trump permitir los pagos. Las necesidades del pueblo venezolano siguen estando fuera de las prioridades.

A Juan Guaidó le parece inaceptable que se alumbre un hogar cubano con petróleo venezolano, pero no le parece problemático que en medio del drama nacional los EE.UU. usen nuestros recursos para abultar las cuentas del capital usurario internacional. Usa la barata excusa de ahorrar el combustible que se emplea hacia Cuba para dedicarlo a la recuperación actual del sistema eléctrico, pero está totalmente de acuerdo con la confiscación que Trump hace de Citgo y demás activos venezolanos en territorio estadounidense (que son prácticamente actos de guerra) y pide usar esos recursos para pagar deuda externa al capital especulativo internacional, en lugar de usarse para las urgentes necesidades del país.

El embajador de Venezuela en la ONU, Samuel Moncada, denunció el saqueo de Venezuela por Washington, con el aval de su títere. Denuncia que siendo justa y correcta, carece de toda honestidad y seriedad al ser realizada por un miembro del gobierno chavista, el mismo que se ha encargado de pagar religiosamente la deuda externa a costa del hambre del pueblo, y que ante las acciones de piratería de ConocoPhillips no ha podido hacer más que apelar a la misma justicia internacional que habilita tales arremetidas.

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Repudiamos estas nuevas agresiones de las aves de rapiña contra Venezuela y el empleo del libreto reciclado contra Cuba para profundizar la arremetida imperialista contra Latinoamérica. Estos pulpos petroleros aprovechan la debilidad del país para, en medio de la quiebra, tomar revancha por el pase a órbita estatal de una parte de sus activos durante la etapa de “compra de soberanía”: el gobierno de Chávez pagó por las acciones de las transnacionales petroleras, sin embargo, algunas pocas como ConocoPhillips se negaron a vender y entraron en litigio. Ahora quieren hacer pagar con creces el pecado tibiamente nacionalista de los tiempos de Chávez.

Exigimos el cese al pago de la deuda externa y el empleo de todos esos recursos para ponerlos al servicio de las necesidades urgentes de nuestro pueblo. Así como medidas extraordinarias para forzar la repatriación de todo el capital fugado en cuentas y activos en el extranjero, que va mucho más allá de lo que el imperialismo y sus lacayos están dispuestos a denunciar, pues a ellos también los embarra hasta el cuello.







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