TROTSKY EN MÉXICO

Cómo se obtuvo el asilo político en México para Trotsky

"A 71 años de la llegada de León Trotsky a México... es necesario recordar las circunstancias y hechos que hicieron posible el que se le otorgara el asilo político en nuestro país por parte del Presidente Lázaro Cárdenas, lo cual fue y sigue siendo un hecho de trascendencia internacional". Enero 2008

Jueves 11 de agosto de 2016 | 16:04

El presente escrito [1] está basado fundamentalmente en el relato de Octavio Fernández Vilchis, publicado en 1956 en el periódico La Prensa, cuando aún vivían varios de los principales protagonistas de los acontecimientos.

A 71 años de la llegada de León Trotsky a México y debido a que a través del tiempo se han creado una serie de mitos y versiones inexactas, es necesario recordar las circunstancias y hechos que hicieron posible el que se le otorgara el asilo político en nuestro país por parte del Presidente Lázaro Cárdenas, lo cual fue y sigue siendo un hecho de trascendencia internacional

Posibilidad del asilo político

En el verano de 1936, el Buró Político (BP) de la Sección Mexicana de la Liga Comunista Internacionalista (LCI) recibió un comunicado confidencial del Secretariado Internacional (SI), organismo alrededor del cual en 1938 se fundó la Cuarta Internacional. En dicho comunicado, entre líneas se podía más o menos leer lo siguiente "Es necesario averiguar qué tal le sentaría el clima de México a L.D. " [2]

La sección mexicana inmediatamente respondió incluyendo en sus actividades la consigna "Derecho de Asilo para Trotsky en México". En el mitin de conmemoración de la Revolución de Octubre, el 7 de noviembre de 1936. Dos enormes retratos de Lenin y Trotsky, esbozados por Diego Rivera y terminados por obreros y pintores del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción, presidieron el acto entre cuyos temas centrales fue la consigna pro asilo para Trotsky.

A pesar de la decisión y entusiasmo con que se abordó la consigna, los trotskistas mexicanos jamás pensaron que ello fuera a convertirse en una realidad. Que realmente Trotsky pensara asilarse en México y que el gobierno mexicano efectivamente fuera a acceder a tal posibilidad de asilo.

La consigna era solamente otra más de las medidas del trabajo diario de la lucha contra el estalinismo.

Última posibilidad de salvación para Trotsky

En la Unión Soviética los llamados procesos de Moscú, ordenados por Stalin, seguían acelerada-mente su curso y después de Zinoviev y Kamenev, uno a uno los revolucionarios bolcheviques eran asesinados por los pelotones de fusilamiento. Le tocaba el turno a Trotsky. Stalin le había exigido al gobierno socialdemócrata de Noruega, en donde se encontraba Trotsky, la entrega del líder bolchevique. De las exigencias pasaba a las amenazas de represalias económicas y aún más.

En Noruega la casa de Trotsky había sido ocupada por la fuerza, encontrándose tácitamente preso e incomunicado. Se encontraba a un paso de la deportación a la URSS sin que ningún gobierno en todo el planeta accediera a recibirlo.

En los Estados Unidos, los miembros del American Committeé for the Defense of Leon Trotsky (ACDLT) , en vista de la negativa del presidente Roosevelt a conceder el asilo y de la situación en que se encontraba Trotsky en Noruega, consultaron con Anita Brenner, simpatizante trotskista, colaboradora del SWP [3], periodista, fotógrafa y antropóloga mexicana radicada en Nueva York, cuya familia vivía en México y conocía personalmente al general Cárdenas, la posibilidad de que este pudiera otorgar asilo político a Trotsky [4]. Ella consideró que efectivamente existía esa posibilidad.

Al mediodía del 21 de noviembre de 1936, Diego Rivera, entonces militante trotskista, recibió procedente de Nueva York un cable en el que Anita Brenner, antigua conocida suya, por instrucciones del Secretariado Internacional, en una forma apremiante como asunto de vida o muerte solicitaba que se respondiera si el gobierno mexicano "permitiría que el viejo barbillas viniera a curarse". México se convertía en la última esperanza de salvación para el viejo líder revolucionario ruso, quién seguía combatiendo con la pluma y con las ideas la traición a la Revolución de Octubre, lo cual era inaceptable para Stalin y la burocracia soviética.

La enorme tarea de salvar a Trotsky de una muerte segura en la Unión Soviética, estaba en los hombros de los trotskistas mexicanos. De inmediato el Buró Político de la sección mexicana se reunió en el edificio en construcción del Hospital Militar y determinó que de inmediato saliera una delegación formada por Diego Rivera y Octavio Fernández, para entrevistarse y solicitar al Presidente Cárdenas, quién se encontraba en la región de la Laguna repartiendo tierras a los campesinos, le concediera el asilo político a Trotsky dada la urgencia del caso y así arrancarlo de las manos de la GPU. [5]

Decisiva intervención del general Francisco J. Múgica

Rivera y Fernández se trasladaron inmediatamente a ver al general Francisco J. Múgica, Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, hombre de izquierda quién participara notablemente en las reformas a favor de la clase obrera durante la elaboración de la constitución de 1917 y amigo personal del general Cárdenas. Le plantearon breve y concisamente la situación, solicitándole su apoyo en la gestión que iban a hacer ante el presidente de la República. Sin mayores comentarios y sin vacilación alguna, redactó y escribió de puño y letra una carta personal dirigida al Presidente Lázaro Cárdenas. [6]

"Señor Presidente,

Tengo el honor de presentarle al gran pintor Diego Rivera, quién es, además un amigo y un correligionario... Le conciernen asuntos muy interesantes, con los cuales está personalmente ligado y que expondrá ante usted con la esperanza, que es también la mía, de que encontrará en su generosidad un recibimiento sincero."

La carta de Múgica debía fungir como medio de introducción ante el general Cárdenas. De hecho, esta carta fue definitiva por lo que la intervención del general Múgica hizo posible que se desataran una serie de acontecimientos de trascendencia internacional.

Rumbo a Torreón

Después de despedirse del general Múgica con un apretón de manos, ese mismo día antes de la media noche los dos delegados abordaron el automóvil de Rivera salieron rumbo a Torreón en busca del Presidente Cárdenas, acompañados del chofer y del ayudante de Rivera. Nadie excepto Rivera y Fernández sabían del objetivo de tan súbito viaje. Ni familiares, amigos o camarada alguno. Aún las personas más cercanas a ellos solo supieron que "iban a un asunto importante".

Unos días antes de estos acontecimientos, se presentó en la casa de los Fernández en Tacuba, con una carta de presentación de un camarada del estado de Nuevo León, un alemán llamado Paul Eiffel, (Paul Kirchoff), quien un año más tarde sería desenmascarado como agente informador de la GPU.

Los servicios soviéticos ya empezaban a sondear la posibilidad mexicana para el asilo a Trotsky.

A pesar de que Eiffel discretamente preguntó a donde había ido Fernández, de nada se pudo enterar, con lo cual se le ganó un paso a la GPU.

Un viaje frenético rumbo a Torreón, sorteando poblaciones y la niebla en la sierra con el precipicio a un costado, les llevó el resto del día y la noche.

El amanecer del 22 de noviembre les sorprendió en las proximidades de Tamazunchale, en donde desayunaron. La comida la hicieron rápidamente en Ciudad Victoria.

En Monterrey un par de horas de sueño y un baño les permitió a los viajeros un descanso recuperador.

Al día siguiente el 23 de noviembre el automóvil continuó su vertiginosa marcha rumbo a Torreón. A los choferes se les requería más velocidad y estos ya mostraban un enojo sordo al ser exigidos en esta frenética carrera y sin saber el propósito de ella.

Al llegar los delegados a Torreón, el 23 de noviembre de 1936, supieron que el Presidente todavía tenía su base de operaciones en esa ciudad y sólo tendrían que esperar unas cuantas horas a que regresara el tren presidencial.

CONTINUARÁ

NOTAS:

[1] Octavio Fernández V., "Como se Obtuvo el Derecho de Asilo para León Trotsky en México", La Prensa, 20 de abril 1956.

[2] Lev Davidovich Trotsky.

[3] Socialist Workers Party, Sección de EE UU de la IV Internacional.

[4] Pierre Broué, Trotsky, Ed. Fayard, Francia, 1988.

[5]Antecesor de la NKVD y de la KGB soviética.

[6]Archivo del General Múgica, correspondencia privada 1935-1936. Centro de estudios de la Revolución Mexicana Lázaro Cárdenas A.C. Jiquilpan, Michoacán.

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