Géneros y Sexualidades

TRABAJADORAS BARCELONA

¿Cómo nos afecta la precariedad laboral a las mujeres inmigrantes en el Estado español?

Decenas de empleadas domésticas asistieron a la charla-debate organizada por las trabajadoras inmigrantes de Alas violetas y Pan y Rosas de Barcelona, sobre la situación de extrema precariedad que sufren las empleadas del hogar y del cuidado.

Àngels Vilaseca

Barcelona / Pan y Rosas, empleada doméstica

Diana Domínguez

Barcelona / Pan y Rosas

Miércoles 22 de noviembre | 20:44

«Consideramos la precariedad laboral de las mujeres como violencia machista. Nosotras nos organizamos para luchar contra la explotación laboral, la violencia y discriminación», con estas palabras Rita, empleada doméstica e integrante de Pan y Rosas, abría la charla que se dio a pocos días del 25N, el Día Internacional contra la Violencia de género.

Y es que son las mujeres las que cobran menos -la brecha salarial supera el 23%-, y quienes se ven obligadas a trabajar en las peores condiciones, como pasa con las empleadas del hogar y del cuidado. Un trabajo realizado en un 90% por mujeres, en su mayoría inmigrantes. El mismo incluye multiplicidad de tareas por un sueldo miserable: puedes ejercer tanto de limpiadora, como de cocinera, de cuidadora, de enfermera, de educadora, y un largo etc.

La compañera Celeste, hizo un repaso detallado de cuales son los pocos derechos contemplados en este sector por la legislación actual. Derechos limitados, que en la mayoría de los casos ni se cumplen. Porque a pesar de que ahora es obligatorio, que las trabajadoras tengan cobertura en la Seguridad Social, aún son muchas las que siguen trabajando en negro.

Y ni hablar de las pésimas condiciones de las trabajadoras internas, que supuestamente tienen derecho a unas escasas horas de descanso diarias y semanales, que nunca se cumplen. “Ellas son las que trabajan las 24 horas del día, sí repito ¡las 24 horas del día encerradas y obligadas a vivir en la casa de la persona dependiente de la que tienen que hacerse cargo! Un trabajo esclavo que hay que erradicar”, explicaba Diana de Pan y Rosas.

Las condiciones laborales establecidas por el Estado, legitiman la extrema precariedad que hay en el sector. Porque a día de hoy, las empleadas del hogar siguen sin poder acceder a un derecho tan básico como es la prestación por desempleo. De la misma manera que no tienen ningún tipo de protección, no sólo te pueden despedir cuando quieren, sino que la indemnización que te corresponde, si eso pasa, es mísera.

“Por si no fuera más humillante, parte de su sueldo (un 30%) se puede pagar en «especies» - eso quiere decir en comida y/o alojamiento. Consideran parte del sueldo, el hecho de ofrecerle un sitio dónde dormir, cuando están obligadas a vivir allí para trabajar. Y es que tienes que estar disponible en todo momento y no puedes dejar a una persona dependiente sola en ningún momento del día y de la noche”, explicaba Paola de Pan y Rosas.

Las experiencias que contaban las mujeres del público eran espeluznantes. Por ejemplo, una de ellas, contaba como después de estar trabajando más de 15 años con la misma familia adinerada, la despidieron y se quedó sin ningún tipo de protección, porque la mantenían sin contrato. Otra trabajadora explicaba que la despidieron solo por no ir a trabajar en su día festivo que le correspondía por ley.

Tal y como explicaba otra compañera «no podemos seguir en esta situación tan precaria que ni se nos reconocen como ‘trabajadoras’, el servicio doméstico no está en el régimen general y nuestras condiciones son denigrantes, ni siquiera se cumplen los derechos mínimos»... y seguía, «no importa el partido que esté en el gobierno, ellos dictan las leyes». Cabe recordar, que la legislación actual en referencia al empleo del hogar fue establecida en el año 2012 , durante el Gobierno del PSOE.

Así mismo decía Rita, «Para dignificar el empleo doméstico tenemos que atacar el sistema. Porque no esperamos nada del Estado ni de los patrones. Por nosotras, por nuestros hijos, por las futuras generaciones».

¿Qué se puede esperar del mismo Estado que persigue y discrimina las personas inmigrantes, y que las clasifica según si «tienen papeles» o no los tienen? Tal y como denunciaba Paola «Utilizan a las migrantes como mercancías para sus ganancias. Muchas trabajamos en negro. Luchamos por la derogación de las leyes de Extranjería y el chantaje de los contratos por los papeles" Y es que son muchas las que se ven obligadas a tener que aceptar terribles abusos por la coacción que supone su situación administrativa. Por eso una de sus principales reivindicaciones es « Papeles para todos y sin contrato».

Y por otra parte, que ¿se puede esperar del mismo Estado que recorta en servicios públicos, mientras esclaviza a las mujeres a hacerse cargo de esas tareas en sus hogares y de manera gratuita en su doble jornada laboral? Mientras, quien se lo pueda permitir, va a pagar y mantener explotada y en pésimas condiciones a otra mujer para que realice estas tareas. Por eso mismo, esta fue otra de las principales demandas «hay que luchar por la socialización de las tareas de reproducción, por guarderías y residencias dignas y gratuitas!!»

Es por ello que la lucha de las empleadas del hogar y del cuidado, así como de las trabajadoras inmigrantes, es también una lucha de todas las mujeres, que junto al resto de sectores oprimidos y explotados tiene que enfrentar este sistema capitalista y patriarcal.

Tal y como Menchi finalizaba la charla "Tenemos que tener un despertar. Hay que hacer fuerza y sumar porque este sistema nos lleva a perder todo. Tenemos que organizarnos. Nuestro trabajo es digno, tenemos mucho valor, somos la punta de lanza de esta sociedad".






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