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NO+AFP

¿Cómo continuar la lucha por terminar con las AFP?

Esta pregunta está en el pensamiento de millones de personas. Luego de las marchas multitudinarias y el importante hecho político que fue el 4 de noviembre -cuando el paro del sector público confluyó con la convocatoria de la Coordinadora NO+AFP- ¿cuáles son las vías para que realmente podamos superar este sistema previsional que nos condena a la miseria?

Juan Valenzuela

Santiago de Chile

Jueves 24 de noviembre

El lunes 28 de noviembre, se realizará en la Casa Central de la Universidad de Chile, el foro “Las AFP y la realidad del sistema previsional chileno”, organizado por la Radio Universidad de Chile y el Centro de Formación Memoria y Futuro. En esta instancia se lanzará una propuesta elaborada por la Fundación Sol conjuntamente con dirigentes de la Coordinadora NO+AFP. La propuesta, cuyo contenido central es un sistema de reparto y solidario, que asegure un piso mínimo de pensiones por sobre el salario mínimo, en palabras de Marco Kremerman, de la Fundación Sol es “la primera propuesta de seguridad social en 40 años que tenemos en Chile. No viene de las coaliciones políticas, no viene de los técnicos, de los especialistas entre comillas, sino que viene de los especialistas de vivir con pensiones miserables y de los trabajadores que cotizan regularmente y ven las consecuencias de este sistema”.

Es necesario que nos preguntemos ¿de qué modo los grandes empresarios que manejan los fondos previsionales de millones de cotizantes con el fin de enriquecerse podrían aceptar una propuesta que funciona con una lógica distinta a la del robo institucionalizado que son las AFP? ¿Cómo desprenderse de ese vigoroso flujo de dinero y capital?

Nadie podría responder a esto como quien da una receta. En el fondo, cuando hay grandes intereses en juego, es la lucha la que define todo. Por ello, es necesario que las y los trabajadores tengamos en cuenta que la clase dominante en Chile tiene una importante experiencia histórica en la defensa de sus intereses y privilegios. En 1973 no dudó en ejecutar un Golpe de Estado en connivencia con partidos políticos como la Democracia Cristiana y el imperialismo norteamericano, en respuesta a la clase obrera que comenzaba a desarrollar los Cordones Industriales y a avanzar en su experiencia con el Gobierno de la UP. No dudó en masacrar. No hay que perder de vista que en muchos lugares la “afiliación” a las AFP se realizó con milicos vigilando sobre el trasfondo de muerte y persecución que fue la dictadura de Pinochet. En un contexto distinto, bajo el Gobierno de Bachelet, la burguesía desarrolló una resistencia sistemática a las moderadas reformas de la Nueva Mayoría. La DC ha sido la más acérrima agente del empresariado en las filas del conglomerado. “Cubriendo su izquierda”, el PC se mantiene como un disciplinado integrante del oficialismo.
Por todo lo anterior, es directamente iluso esperar una resolución sin ruptura del conflicto social activado con el movimiento NO+AFP. Es necesario abrir una discusión respecto a cuál es la estrategia para superar efectivamente el sistema previsional actual y cuáles son los medios que necesitamos emplear. El movimiento NO+AFP es un factor crucial del escenario político nacional. Su fuerza es enorme. Es necesario hacerla eficiente en la transformación efectiva del modelo de jubilaciones neoliberal.

¿Es necesaria la proyección política? No hay que perder de vista que se avecinan las elecciones parlamentarias y presidenciales. ¿De qué modo actuar en este escenario?

Desde La Izquierda Diario y el Partido de Trabajadores Revolucionarios, consideramos que un punto de partida es la completa independencia de la Nueva Mayoría y el Chile Vamos que han sido defensores sistemáticos de los intereses empresariales. Incluso el senador y precandidato presidencial A. Guillier, que se declara un outsider en relación a los partidos pero que es un activo miembro de la Nueva Mayoría, es parte de esta “defensa” como lo demostró votando a favor del 3,2% de aumento para el sector público.

Pero no sólo eso. Es necesario también que identifiquemos cuál es la fuerza social que derrotará efectivamente el sistema de AFP y cuál es la política que es necesario desarrollar en él. A nuestro modo de ver, la fuerza social es una alianza de la clase trabajadora con los sectores oprimidos de la sociedad golpeados por este sistema y el neoliberalismo y la política es necesariamente una política anticapitalista de los trabajadores.

“Anticapitalista” pues sin cuestionar la propiedad privada de los empresarios que realizan jugosos negocios con los recursos naturales y servicios sociales, sin una supresión de estos negocios y un paso al Estado del sistema previsional es iluso esperar que las jubilaciones vuelvan a ser dignas. A los empresarios les importa más llenar sus bolsillos que brindarle una vida grata a nuestros abuelos y abuelas. Hay que cuestionar su propiedad sobre esos fondos. Una política “anticapitalista” también porque es necesario visualizar que el Estado no es de ninguna manera neutral, sino un órgano al servicio de los empresarios. Desde allí que señalar un contenido “de los trabajadores” para la política, se torna necesario. Creemos que sólo la clase trabajadora puede garantizar una gestión de las jubilaciones acorde a sus intereses. Hasta que no exista un Gobierno de Trabajadores, la propiedad estatal cumple un rol estrictamente funcional a poner límites a la propiedad privada capitalista.
Desde acá es necesario empezar a debatir las estrategias políticas en juego en el escenario nacional. En relación a las corrientes nucleadas en el “frente amplio” su limitación principal consiste en desarrollar una política que pretende realizar transformaciones serias sin cuestionar la propiedad privada capitalista y el sistema estatal.

Diversos sindicatos ya vienen cumpliendo un papel en activar el movimiento NO+AFP. En ciudades como Temuco, hay experiencias en el sector público, de trabajadores que organizan foros e instancias internas, con monitores, para llevar la lucha a sus propios lugares de trabajo. Creemos que esto: llevar la pelea contra las AFP a los propios lugares de trabajo, organizando a trabajadores y trabajadoras de base, y buscar extender la participación en las coordinadores territoriales a nuevos sindicatos y trabajadores de base, es poner en movimiento al sujeto social que a nuestro modo de ver tiene en su seno la fuerza para derrotar esos enormes intereses empresariales cristalizados en las AFP. La propuesta que se presentará en la Casa Central de la Universidad de Chile, es necesario debatirla en los lugares de trabajo y en las asambleas sindicales.

Desde allí, a nuestro modo de ver, será necesaria la interacción con sectores más amplios de la población. Buscar la alianza con el movimiento estudiantil y sectores populares. Hay un terreno propicio para esto como se demostró en el hecho de que miles de trabajadores del sector público, movilizados por una demanda económica: un aumento salarial, hicieron suya una demanda política: el fin del sistema de AFP. Es un tema que le preocupa a millones. Por eso, hacer más convocantes las coordinadoras, más vinculadas con las bases sindicalizadas y no sindicalizadas, con sectores populares y el movimiento estudiantil, es necesario. Y generar el debate respecto a qué política necesita la clase obrera junto a los sectores oprimidos en este escenario.

Pero todo esto no se realizará en frío. Para el 2017 es necesario preparar un plan de lucha. A nuestro modo de ver es necesario que este plan incorpore exigencias a los principales organismos sindicales y estudiantiles a impulsar el movimiento, a la CUT y a la Confech centralmente. La primera, es dirigida por la Nueva Mayoría. Sus dirigentes son parte del Gobierno. No podemos confiar en ellos. Pero es necesario “sacarlos al pizarrón”. Que se pongan en evidencia ante quienes aún confían en ellos. Aun una parte importante de los sindicatos del país, mantienen filiación a la CUT. Por su parte, la Confech es dirigida centralmente por corrientes vinculadas a la idea de “frente amplio”. Es necesario exigir que cumplan un rol en involucrar al movimiento estudiantil en el movimiento para que sea un aliado activo de la clase trabajadora. Esto debe ir de la mano con la organización de los métodos de la lucha de clases. Preparar nuevas marchas y paralizaciones cada vez más masivas. Los intereses del empresariado son tan grandes, que no serán derrotados con “gestos de buena crianza” y discursos encendidos.

¿Y la idea de un plebiscito? Creemos que la Nueva Mayoría y Chile Vamos se opondrán con todas sus fuerzas a un plebiscito sobre las AFP. Quedaría demasiado en evidencia el repudio masivo a este sistema heredado de la dictadura. Si el movimiento NO+AFP tomara esta demanda en sus manos, a nuestro modo de ver quienes combatimos por una política revolucionaria debemos acompañar la experiencia, pero sin sembrar la ilusión de que los empresarios cederán ante la fuerza del voto. Sin un plan de lucha en el cual la clase obrera esté en el centro, con una política anticapitalista capaz de situarse en el escenario nacional; las AFP buscarán una y mil trampas para preservarse. Pero el combate por un sistema previsional solidario, de reparto, de propiedad estatal y controlado por los trabajadores, triunfará.




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