Sociedad

DISCRIMINACIÓN Y PERSECUCIÓN

Coca Cola y los trabajadores descartables

Entrevista a un trabajador con más de 20 años en la empresa, al que ésta le impide ocupar su puesto luego de recuperarse de un accidente en la planta.

Martes 6 de marzo | 12:40

La vida de Gerardo Gorosito transcurría con tranquilidad: la cotidianeidad de más de 20 años trabajando en la planta de Pompeya de Coca Cola, el viaje diario desde Lanús donde vive, compartir tiempo con su hijo. Trabajando ya en la envasadora de la avenida Alcorta pudo estudiar para mecánico dental, una carrera que dejó de lado para seguir trabajando en la fábrica. Pero en enero de 2017, un accidente en la planta iba a cambiar todo eso: la lesión en la rodilla fue operada, la rehabilitación fue positiva, pero la sorpresa llegó cuando la empresa se negó a instalarlo en su puesto (o en cualquier otro). En esta entrevista relata estos hechos y cuál es su situación actual, mostrando lo que son los trabajadores para esta multinacional: mano de obra descartable.

¿Hace cuánto trabajás en Coca Cola, y qué tareas tenías allí?

Empecé a trabajar ahí hace 23 años, con tareas manuales, estibando cajones y paquetes. Con el paso de los años, muchas de las tareas que realizábamos manualmente comenzaron a automatizarse; eso hace que hoy haya muchas tareas que son más livianas y no tengan riesgo, tareas que estoy en perfectas condiciones de cumplir. Otra de las cosas que hice en esa planta fue operar la llenadora de botellas, preparando el jarabe que se utiliza. El último sector donde trabajé se llama Dispenser, donde se elabora el jarabe concentrado que se envía a los restaurantes de comida rápida y otros lugares. El jarabe se embolsa y se pone en cajas que se acomodan en pallets para ser transportadas después. Ahí fue donde tuve el accidente.

¿Cómo ocurrió el accidente?

Para economizar en material utilizan pallets muy finos, que se pueden quebrar con facilidad. Al acomodar una caja el pallet cedió y me torcí la rodilla, dañando los meniscos. Esto pasó el 12 de enero de 2017.

¿Qué pasó después?

Luego me operé por la ART, me hicieron una artroscopía; pero la ART negaba que estuviera así a causa del trabajo, decían que esto se trata de una patología preexistente, es decir que no tiene nada que ver con el accidente de trabajo. Como no lo reconocían como enfermedad laboral tuve que empezar mi rehabilitación por una obra social pidiendo igual mi reingreso por ART logrando que la cubrieran en junio, pero me dieron el alta el 4 de julio. Cuando volví a trabajar en el servicio médico de la empresa me dijeron que siga haciendo kinesiología por mi obra social, para recuperarme más, ya que en ese momento no había mucho trabajo. Hice un mes y medio más de rehabilitación y volví con nueva alta laboral para realizar tareas. El médico laboral adujo que no se entendía la letra en el certificado y me recomendó seguir con kinesiología lo que así hice y me volvieron a dar un certificado del alta, aclarando que podía realizar cualquier tipo de tarea. En ese momento la empresa dice que iba a hacer una interconsulta y me enviaron a ver a un médico que durante la consulta me hizo pruebas y dijo que estaba todo bien, pero luego entregó un informe trucho a la empresa diciendo todo lo contrario. Cuando fui a preguntarle qué pasó, dijo que tenía que hacer lo que le dijeran los de Recursos Humanos, ya que él trabajaba para Coca Cola. El gerente de Recursos Humanos me dijo: “trabajo para vos no tengo”, poniendo todo tipo de excusas, cuando yo sé hacer de todo en la planta, tengo la categoría más alta. Sé usar la máquina llenadora, hacer mantenimiento, trabajo administrativo, trabajé en el sector donde entregan los repuestos para toda la maquinaria… y me dicen que no tienen lugar para mi, alguien que se capacitó por más de 20 años ahí adentro.

Uno de los certificados que presentó al servicio médico laboral

¿Hay otros trabajadores en situación similar a la tuya?

Sí, somos varios: Ramón Campos, Alejandro Jaimes, Daniel Acuña. Todos casos en los que la empresa se niega a recibir a compañeros que ya tienen el alta. Son despidos encubiertos; para después despedirnos o sin indemnización o a lo sumo con una indemnización menguada del 50%. Yo estoy en reserva de puesto hace dos meses, sin cobrar mi salario.

Antes de ser modificado, el artículo 227 de la Ley de Contrato de Trabajo preveía que ante la discrepancia entre los certificados médicos aportados por el trabajador y la opinión del servicio médico empresario, prevalecía lo prescripto por los primeros. La patronal debía aceptar el certificado médico del obrero en forma inmediata, con la posibilidad de apelar luego ante una junta médica. En 1976 la dictadura derogó este artículo a través del Decreto 390/76, dejando un vacío legal que se resuelve en general en perjuicio de los trabajadores. Estos muchas veces son engañados por las empresas, que prolongan indefinidamente la resolución de la situación, llevándolos o bien a cobrar una indemnización más baja de lo que corresponde a su antigüedad, o a un arreglo económico ante la desesperación de estar en el período de reserva de puesto, sin cobrar su salario. Juan Stella, gerente de Recursos Humanos de Coca Cola FEMSA, viene siguiendo este guión al pie de la letra.

El calor se hace sentir mientras transcurre la charla en Lanús. Gerardo, “Goro” para sus compañeros, sigue hablando con tranquilidad y emoción por momentos. Cuenta que nunca tuvo una suspensión o apercibimiento en 23 años de trabajo, que su legajo es intachable. Le preguntamos sobre las condiciones de trabajo en la fábrica.

¿Cuántas horas trabajan por día?

En el último sector donde trabajé la jornada es de 8 horas, pero en el resto de la fábrica se trabaja 12 en turnos rotativos. En cuanto a volumen de trabajo, en Dispenser se preparan entre 20 y 30 pallets por turno, y vamos rotando de tarea entre 10 compañeros; es un sector chico, sin grandes máquinas como en una línea de producción.

¿Hay algunas enfermedades que sean recurrentes en quienes trabajan en la planta?

Sí, más que nada problemas de columna, sobre todo entre quienes trabajan desde hace muchos años, cuando había menos máquinas. Con el paso de los años y las tareas repetitivas el cuerpo se va resintiendo. Hay problemas como torceduras o caídas porque suele haber líquidos derramados en el piso. En un momento trabajé en una línea de producción con botellas de 350 cm3, que a veces estallaban y luego no había forma de salir de ahí sin pasar sobre los vidrios. También hubo hechos mucho más graves. Hace 12 años falleció un compañero de 21 años por negligencia de la empresa, con los supervisores que se preocupan por producir más que por la vida de quienes trabajan. Murió porque sacaron el sensor de seguridad de una máquina palletizadora para que no se detenga; él tenía poca experiencia, había entrado hacía 15 días, y se metió a acomodar un paquete como el sensor no andaba la máquina (que es como un ascensor) bajó y lo aplastó. Cuando pasa algo grave como esto tratan de ocultarlo, de taparlo.

¿A que pensás que se debe que no quieran reinstalarte en tu puesto?

Por un lado parece que quieren deshacerse del personal con mayor antigüedad, y por el otro ellos saben que soy parte de la Agrupación Marrón. Vienen haciendo todo tipo de maniobras contra compañeros de la agrupación, quieren sacarse de encima a los que de verdad defienden a los trabajadores ahí adentro; ya suspendieron a varios inventando causas. Es una represalia porque cuando despidieron a varios compañeros logramos su reinstalación. Quieren imponer peores condiciones de trabajo y por eso les molestamos.

¿Cómo actuaron el sindicato y los delegados ante esta situación?

Hicieron oídos sordos, no contamos con su apoyo sino todo lo contrario. Estando afiliado ni siquiera estoy recibiendo ninguna ayuda económica del sindicato. Por eso tenemos que estar unidos entre compañeros.

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¿Cómo afecta a tu vida cotidiana toda esta situación?

Y tu vida da un giro. Te alejan de lo que fue tu día a día por más de dos décadas, de tus compañeros y las cosas que sabés hacer luego de tantos años de trabajo. En lo económico te dan vuelta todo, ya no sabés qué gastos recortar, no podés pagar los impuestos, ni en mi caso la cuota del crédito que saqué para hacerme la casa con mucho esfuerzo, la venía levantando pared por pared. No sabés cómo explicarle esto a tu hijo... con 13 años tengo que privarlo de cosas, solo puedo darle un sustento mínimo gracias a la ayuda de mis compañeros. Es muy injusto, yo solo quiero trabajar, no pido que me regalen nada. Uno se desespera y se angustia, no sabe qué hacer… sin el apoyo de mis compañeros no soportaría la asfixia de la empresa. Varios compañeros están pasando por lo mismo, y sabemos que serán más porque la empresa va por todo.

¿Concretamente qué estás pidiendo a la empresa?

Yo no quiero una indemnización ni plata, quiero volver a trabajar. Esa lesión la tuve porque estaba trabajando, si hubiera estado sentado en un escritorio no me hubiera pasado. Eso lo saben pero me están discriminando porque soy parte de la Agrupación Marrón y ellos nos están persiguiendo bajo cualquier argumento, suspendiendo a otros compañeros. El objetivo contra el cual se ensañaron son los activistas y los que tienen más de 20 años de antigüedad. Nosotros molestamos a la empresa porque somos los que tenemos la carga del trabajo más pesado durante muchos años sobre nuestras espaldas, y que además hemos vivido el proceso de lucha por reinstalar a los compañeros despedidos por buscar mejores condiciones laborales. Somos los que sabemos cómo era tener una comisión interna que defendiera a los trabajadores, y ellos quieren borrar esa historia y hacer de cuenta que no existió. La empresa sabe que no nos vamos a quedar de brazos cruzados si quieren empeorar nuestras condiciones de trabajo, por eso nos persigue de manera completamente discriminatoria. Quieren que uno sea un robot, que no opine y que no piense, que solo obedezca sus órdenes. Yo tengo todos mis papeles en orden y la voy a seguir luchando, vamos a presentar todos los certificados médicos, del perito que me vio, porque yo tendría que estar trabajando ahora. Cuando la empresa lo necesitó trabajé 14, 16 horas, y ahora me quieren descartar. Tienen un discurso de que les importa la familia pero no es la familia del trabajador, porque nos explotan mientras pueden y ahora, como en mi caso, me dejan sin sustento para mi hijo. Ahora voy a retirar un recibo y ni siquiera me dejan entrar, me atienden en la puerta y me hacen esperar; me hacen sentir que ya no pertenezco ahí, me dicen los de Seguridad que tengo restringido el acceso… y yo estoy en reserva de puesto, no estoy despedido.


El cinismo de Coca Cola, con sus campañas llenas de gente feliz, llega al extremo de hacer una campaña contra la discriminación. Dicen que en Femsa no existe ni se permite la discriminación, pero dista de ser cierto. Según relatan sus trabajadores, existe discriminación sindical, política y ahora también discriminación por lesiones. A Daniel Acuña no le dan puesto porque tuvo un ACV, aunque se haya recuperado completamente. Lo mismo ocurre con gererado Gorosito y otros compañeros suyos. Un trabajador lo describe con crudeza: “Acá te rompes y te descartan”.







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