Géneros y Sexualidades

5BY20

Coca Cola y el “empoderamiento femenino”: destapando hipocresía

Una de las marcas emblema del imperialismo norteamericano impulsa un programa para mujeres de países pobres. Denuncias actuales y un poco de historia.

Martes 18 de julio | Edición del día

“Las paredes decoradas con posters, chicas en bañador, rubias de grandes pechos y caderas esbeltas y rostros de cera, con trajes de baño blancos, que sujetan una botella de Coca-Cola al tiempo que sonríen: vea lo que puede tener con una Coca-Cola.”
John Steinbeck, Las uvas de la ira (1939).

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Mientras en Europa y Asia caían las bombas de la II Guerra Mundial, las Andrew Sisters difundían propaganda imperialista a través de sus películas y melodías. En 1944, la banda grabó un tema que pasaría a la historia: Rum y Coca-Cola.

Su autoría pertenecía originalmente al trinitense Lord Invader, quien quería denunciar el abuso que sufrían las mujeres locales por parte de las tropas aliadas. El presentador norteamericano Morey Armstrong, quien había estado en la base militar de Trinidad y Tobago, robó la canción y la patentó en su país. Fue así como el estribillo “tomando ron y Coca-Cola (…) tanto madres como hijas trabajan para el dólar yanqui” se convirtió cínicamente en un hit instantáneo… y el símbolo de una época.

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Feminismo en botella

En 2010, The Coca-Cola Company se sumó a la estrategia publicitaria llamada fempowerment, a la que muchas marcas apuestan para aumentar sus ventas. Por ello lanzó el programa 5by20 como parte del “compromiso global para hacer posible el empoderamiento económico de cinco millones de mujeres” (sic) en un plazo de diez años. Según un comunicado, la iniciativa involucra a doscientos países y trabajadoras que participan de “toda la cadena de valor”: desde empaquetadoras hasta agricultoras y minoristas. Los voceros de la emblemática bebida hablan de “emprendedoras” que utilizan las latas, botellas, tapitas y etiquetas para fabricar artesanías como alternativas laborales y formas de salir de la pobreza. Su página web muestra supuestas historias exitosas de jóvenes filipinas, mexicanas y sudafricanas, que resultan una verdadera burla.

Curiosamente desde la transnacional refieren a un proceso “sustentable” y “solidario” a través de alianzas con el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Financiera Internacional. Es decir, organizaciones que impulsan planes de ajuste en los llamados “países del subdesarrollo” y garantizan la explotación de millones de mujeres y hombres. Asimismo apela a subsidios de los propios gobiernos -por los cuales no rinde cuentas- y conexiones con otras grandes sociedades como la Fundación Bill & Melinda Gates. La empresa denomina a esto un “Triángulo de oro”.

Esta jugada marketinera le sirve firma para evadir cuantiosos impuestos. Por otra parte, se da en el marco de crecientes denuncias por contaminación y pésimas condiciones laborales alrededor del planeta que también busca ocultar con ilusorios programas de reforestación, limpieza acuífera y ayuda a comunidades indígenas.

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El lado Coca-Cola de la vida

Este año, la compañía anunció que recortaría su plantilla global de empleados en un 1,2% -sin distinción de género o sexo- alegando caídas en las ganancias y transformaciones operativas por “cambios de tendencia”. Sólo en junio, aquí en Argentina, Coca-Cola FEMSA despidió a 34 trabajadores.

Según una investigación del diario El Mundo, en India -al igual que China y otras regiones- los pobladores adjudican a Coca-Cola la extracción irresponsable del agua. Esta desidia habría colaborado a una sequía extrema en zonas como Uttar Pradesh: las mujeres respondieron encabezando grandes movilizaciones contra las 57 fábricas que operan en el país.

En 2016, fueron las madrileñas autodenominadas “espartanas de Coca-Cola” quienes hicieron sentir fuerte su grito mientras la Justicia avalaba el pisoteo de sus derechos.

Aunque Coca-Cola busque mejorar su imagen “empoderando” a las mujeres que solía cosificar abiertamente, sus dueños, accionistas y gerentes sólo persiguen mayores beneficios. Ellos no tienen vía libre. Del otro lado, se enfrentan a la resistencia de trabajadoras y trabajadores.

Como en Argentina y España donde, contra lo que dicta la competencia capitalista, se solidarizaron con los despedidos de PepsiCo que pelean por sus puestos de trabajo. Allí, al igual que en Coca Cola, gran parte del personal lo conforman mujeres. Verdaderas leonas que luchan contra estas multinacionales y dan lecciones de lucha a toda la clase.

Lo que se dice, buenos tragos.






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