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Claves de la reunión del Gobierno con la CGT

El ministro de Trabajo recibe a la cúpula de la central obrera. En el oficialismo hay funcionarios que prefieren la disputa abierta. La central cruje por dentro exhibiendo los límites de la unidad por arriba.

Miércoles 12 de octubre | Edición del día

El ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Jorge Triaca, recibirá hoy, probablemente en soledad, a la conducción de la CGT en un gris despacho ministerial. Será de la partida el triunvirato conformado por Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña, en compañía de otros líderes sindicales.

Desde el Gobierno habían mostrado la intención de sumar a sectores empresarios a la mesa de discusión, pero no se supo de confirmaciones.

El día de ayer estuvo plagado declaraciones cruzadas y especulaciones, por lo cual se prevé que el ambiente estará cargado de tensión.

El ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, se mostró favorable a un acuerdo atendiendo las necesidades de los más desprotegidos.

Las declaraciones previas de los funcionarios del Gobierno hacen prever que el ofrecimiento comprenderá sólo algún bono de fin de año para beneficiarios de planes sociales y jubilados, y la exención en el aguinaldo del pago del impuesto a las ganancias que se aplica al salario.

El oficialismo no estaría dispuesto a asumir el compromiso de un bono para empleados estatales ni para el sector privado. En esa sintonía, la Coordinadora de las industrias de Productos Alimenticios (Copal) anticipó que "no pueden afrontar" el costo de un bono de fin de año para los trabajadores.

De ser así, el macrismo haría uso del “tradicional” método kirchnerista de promover la división entre una supuesta “aristocracia” obrera que deberían ser solidaria con los de más abajo. Una disputa entre pobres, donde los que ganan son los ricos.

Ese ofrecimiento, si se confirma, tendrá sabor a migajas. La central volverá a reunir a su consejo directivo el jueves para definir los pasos a seguir en función de las propuestas que oiga del Gobierno.

El desenlace es imprevisible: desde el llamado al paro hasta la posible ruptura de la CGT si no hay medidas de fuerza, como amenazó Pablo Moyano. O la tregua, como ya es costumbre.

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Incluso, trascendió que algunos funcionarios del macrismo preferirían ir a la confrontación con el movimiento obrero para “medir fuerzas”.

También puede ocurrir que el “vandorismo” (el famoso “pegar para negociar”) haya invadido las almas de los contendientes para terminar en algún tipo de acuerdo intermedio y empezar las vacaciones hasta las paritarias del año que viene.

En ese sentido estaría trabajando el Papa Francisco que, como el diablo, siempre está en los detalles. Como todos los caminos conducen a Roma, allí estará el presidente Mauricio Macri el próximo domingo. No sería oportuno que Francisco lo reciba con un paro general convocado.

¿La tregua eterna?

"La reunión de mañana está confirmada, al menos hasta ahora. Si el gobierno persiste en ofrecer magras respuestas, como trascendió en los últimos días, habrá paro nacional. No hay otra salida a las necesidades de los trabajadores", señalaron representantes gremiales de la CGT, según la agencia Télam.

"Si se ofrecen migajas y no se distribuye un bono para todos los trabajadores, jubilados y beneficiaros de planes sociales, habrá paro. Y sería entre el 20 y 25 de este mes. Y, esa posibilidad, también va de la mano con el monto de ese bono", agregaron.

Si no llamaron a medidas después del veto a la Ley antidespidos ni hubo paro para frenar los tarifazos y la caída de poder de compra del salario que hasta el primer semestre superó el 10 %, desde el oficialismo se deben preguntar por qué habría medidas ahora si no les dan el “bono” (que para la CGT debería ser de entre 750 y 2.000 pesos) o ni siquiera el “bonito”, como lo llamó Pablo Moyano.

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Estos días Arcor anunció vacaciones anticipadas de unos 400 trabajadores, Pirelli despidió a 80 empleados contratados por agencia además de realizar 60 despidos encubiertos como “retiro voluntario”, y los estatales se preparan para diciembre cuando el Gobierno pretende seguir con la “modernización” que se cargó 11 mil trabajadores durante el año. Son solo unos pocos ejemplos de los ataques patronales que no se detienen.

La cúpula sindical es inconmovible frente al padecimiento del movimiento obrero. Mientras juegan al truco con señas para supuestamente confundir al adversario, el Gobierno parece haberle tomado el tiempo a los dirigentes sindicales después de casi un año de ajuste sin pausa.

La unidad por arriba sin ninguna deliberación ni participación en las decisiones en las bases del movimiento obrero, como es intrínseco a los métodos de las burocracias sindicales, parece estar crujiendo por las maniobras del Gobierno frente a los reclamos de la CGT.

Pablo Moyano, más picante que el resto, señaló que habría que convocar a la huelga porque "es inútil el diálogo". Por su lado, los gordos e independientes parecen querer seguir por esa vía. La ruptura con la que amenazó Pablo Moyano si no hay medidas de fuerza no sería avalada por Hugo (o es muy posible que haya una división de tareas en la familia).

Los próximos días develará la seriedad de las declaraciones de los actores de este drama.

El que manda es el “mercado”

Mar del Plata mostrará un clima mucho más amable que el Ministerio de Trabajo. Allí comienza hoy el Coloquio de IDEA en el cual el oficialismo seguirá con el juego de seducción hacia los empresarios para lograr que confíen en su gobierno como garante de las ganancias.

El presidente Mauricio Macri dará el puntapié inicial a ese encuentro que reúne a las empresas dueñas del país. Estará acompañado por la mayoría del gabinete que se traslada a “La Feliz” para confraternizar con sus “compañeros” de las grandes patronales.

La jornada dejará en evidencia los contrastes entre el trato brindado a la cúpula de la CGT (y de manera muy distorsionada, al movimiento obrero) con el ofrecido a la clase capitalista.

Desde el establishment, a pesar de todas las medidas a favor de las ganancias empresariales tomadas por Cambiemos, se critica al gabinete económico por no ir a fondo con el ajuste.

El destinatario principal es el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso de Prat Gay. Lo cuestionan porque el déficit público seguirá siendo muy elevado debido a que se optó por el “gradualismo”. Además, los empresarios tienen un “rosario” de reclamos antiobreros: contra el ausentismo, el clima asambleario, la “industria” de los juicios laborales, entre otros.

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Tal vez atendiendo a esas voces es que funcionarios dejaron trascender que "no existe temor a un paro" dado que sería "una instancia de análisis y posicionamiento hacia el futuro", según Télam.

De acuerdo a la agencia oficial, desde el Ministerio de Trabajo admitieron que algunos funcionarios son proclives a "confrontar y aceptar el choque" con el movimiento obrero para medir "fuerzas" e impedir "un avasallamiento gremial".

Podría ser un poco de pirotecnia verbal para la “previa” a la reunión de hoy con la CGT, pero son declaraciones que no están fuera de la órbita de lo que esperan de Cambiemos las patronales que se reúnen en el Coloquio de IDEA: que pise el acelerador para cambiar drásticamente la relación de fuerzas con la clase obrera.




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