PARO

Clarín haciendo “periodismo de guerra” contra los docentes

Los docentes protagonizaron un contundente paro nacional. El diario Clarín se dedicó a atacar la huelga y la educación pública.

Hernán Cortiñas

Congresal Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Jueves 25 de agosto de 2016 | Edición del día

El propio Julio Blanck, editor, periodista y columnista político del diario Clarín, admitió en la tercera entrega de “Diálogos sobre la transición argentina”, emitido por La Izquierda Diario, que en Clarín hacen “un periodismo de guerra”. En alusión sobre la línea editorial del diario señaló: “¿Hicimos periodismo de guerra? Sí. Eso es mal periodismo. Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día. Periodismo eso no es como yo lo entiendo, no es el que me gusta hacer. Y yo lo hice, no le echo la culpa a nadie, yo lo hice. Eran las circunstancias e hice cosas que en circunstancias normales por ahí no hubiese hecho, en términos de qué posición tomar o de cierta cosa terminante".

En el día de ayer los docentes en todo el país protagonizaron un contundente paro nacional. Entre varias reivindicaciones se destacó la exigencia de re apertura de paritarias y un mayor presupuesto para educación para solucionar el deplorable estado de los comedores y los problemas de infraestructura escolar. Hubo diversas movilizaciones en todo el país y según destaca el propio diario Clarín, el acatamiento fue muy importante. Sin embargo, muy lejos de mostrar la realidad de los trabajadores de la educación, el diario Clarín se dedicó a fustigarlos.

Tan solo un día antes del paro sacó en tapa una polémica nota titulada “El país tiene 5 años de retraso escolar con respecto a los mejores del mundo”. En dicha nota señala que “los estudiantes latinoamericanos tienen un nivel de aprendizaje equivalente a 5 años menos de escolaridad que el de sus pares de Shanghai. El cálculo surge de las pruebas PISA, que evalúan el desempeño de los alumnos de 15 años. En la última edición, los alumnos de Shangai ocuparon el primer puesto a nivel mundial, con 613 puntos. Los chicos argentinos obtuvieron 388 puntos: una diferencia de 225. Un año de escolaridad equivale a 40 puntos de PISA: según esta escala, un alumno argentino de 17 años alcanza un nivel de aprendizaje equivalente al de un estudiante chino de 12”.

Para profundizar la línea editorial, el mismo miércoles, publica una nota titulada “En plena crisis educativa, el paro de hoy afecta a unos 9 millones de alumnos”. Con varios “errores” importantes -ya que no es la primera huelga nacional docente contra el Macrismo, la primera fue el 4 de abril-, esta publicación hace hincapié en que “el primer paro nacional docente a la gestión macrista se da en un contexto crítico que viene de arrastre. Un declive educativo que hace apenas 48 horas volvió aflorar a partir de un dato desolador: los alumnos argentinos están retrasados cinco años en su nivel con respecto a los mejores del mundo. El dato surgió de un informe de ex presidentes y ex ministros de educación de la región –publicado ayer por Clarín– que fue presentado en la Organización de Estados Iberoamericanos.”

El pasquín también fue vocero del ataque al derecho a huelga del Ministro de Educación. Esteban Bullrich –cuya gestión anterior como secretario de Educación de la Ciudad de Buenos Aires fue favorable a la educación privada- dijo que este tipo de medidas de lucha, "le hacen daño a la educación estatal". Para el ministro, los docentes “exageran algunos puntos”, por lo que él considera “motivaciones políticas”.

Periodismo de guerra contra la escuela pública

Se trata de un “periodismo de guerra” -tomando el concepto de Blanck- contra la educación pública y por ende, dirigido contra toda la docencia y estudiantes. Esta línea editorial va de la mano del discurso de Macri contra los trabajadores de “no pongan palos en la rueda”. En educación estas campañas son una suerte de desgaste constante a la educación pública para implementar políticas de ajuste.

El primer artículo de Clarín se agarra de las pruebas PISA. Este tipo de evaluaciones externas están al servicio de obtener números que distorsionan la realidad, ya que consisten en un sistema de evaluación estandarizado que no tiene en cuenta las diferentes realidades sociales de cada uno de los estudiantes, escuelas y docentes. Por ende, los fríos números son expresión de una misma prueba para un estudiante de una escuela pública de Villa del Parque con cierta condición económica, como a un estudiante de la selva de Formosa. Todo a la medida de justificar reformas contra los derechos de docentes y estudiantes.

Un primer paso para implementar la evaluación es lograr cierto “consenso” en la sociedad y en los docentes en particular, tras años de segmentarlos entre el que “falta a trabajar” y el que no. La descalificación constante de los trabajadores de la educación va en este sentido, a tono con una de las premisas del neoliberalismo: atacar los trabajos “más reconocidos” y así instalar la idea de que los docentes son vagos y, en última instancia, lo mejor es la escuela privada donde “no hay paros” ni derechos. Es, también, una forma de atacar el derecho a huelga.

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El comienzo de este “desgaste” no es propiedad exclusiva del macrismo. Vale recordar el discurso del inicio de sesiones legislativas de marzo de 2012 cuando Cristina Kirchner señaló: “yo no digo que sea la panacea, ni que sean salarios perfectos, pero para trabajadores que gozan de estabilidad frente al resto de los trabajadores, con jornadas laborales de 4 horas y 3 meses de vacaciones, cómo es posible que sólo tengamos que hablar de salarios y no hablemos de los pibes que no tienen clases.”

O ver el spot de Sergio Massa en la reciente campaña electoral donde se afirma: “yo voto a Massa, es el único que tiene propuestas para mejorar la educación, porque no es justo que cobre lo mismo el que trabaja, que el que no trabaja o el que busca excusas para faltar”.

Solo la Izquierda Diario con más de 30 notas en relación al paro nacional docente escrita por sus propios trabajadores, ofrece una mirada obrera a la cuestión educativa. Desde cada escuela y movilización, de norte al sur del país, decenas de corresponsales docentes se están sumando para hacer oír la voz de los que sostienen todos los días la educación pública junto a los estudiantes y las familias.







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