Medios de comunicación

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Clarín: exfuncionario de la dictadura justifica privatización de la educación

Este domingo Clarín jerarquizó el debate educativo para instalar la necesidad de una reforma educativa de tintes privatistas, como clarifica la columna de Alieto Guadagni, exfuncionario de Onganía.

Hernán Cortiñas

Congresal Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Martes 8 de noviembre | Edición del día

No es la primera, ni será la última serie de notas de Clarín que fogonean reformas educativas de tintes privatistas. Es imposible no recorda la confesión del editorialista de Clarín, Julio Blanck, “¿hicimos periodismo de guerra? Sí. Eso es mal periodismo”. Como venimos denunciando desde La Izquierda Diario, no es un hecho aislado, sino parte de una línea editorial contra la educación pública y los derechos de la docencia.

En mayo, un día después de una movilización de 40.000 docentes y estudiantes en defensa de las universidades públicas, Ricardo Roa, editorialista del diario, reaccionó con una columna de opinión contra la gratuidad y el libre acceso a las universidades públicas.

En agosto se despacharon con una secuencia de artículos contra las medidas de fuerza de la docencia que reclamaba mejores condiciones de enseñanza y de aprendizaje, digna del calificativo de periodismo de guerra contra la educación pública.

En septiembre se dedicaron a sacar notas todos los días centrándose en explicar las políticas de los organismos internacionales de crédito para la educación en América Latina.

Octubre fue el turno de atacar a la docencia que cuestionó el Operativo Aprender. Con Lanata a la cabeza llegaron a calificar de patéticos a los docentes.

Frente a la crisis educativa, más precarización

Llegó noviembre y la línea sigue intacta. En el primer fin de semana del mes, el periódico del grupo Noble puso en tapa una encuesta encargada por el mismo diario. Allí destacaron el consenso que hay en la sociedad sobre la crisis educativa: “tres de cada cuatro argentinos creen que el sistema educativo del país no funciona bien”.

Más allá de este dato, que no es ninguna novedad, la pregunta sobre las causas del “mal funcionamiento” del sistema educativo expone el sesgo ideológico. “La mayoría (29,4%) considera que fallaron las políticas públicas en general. Muy cerca, el 24,2%, considera que falta capacitación docente. Completan el podio quienes señalan las fallas en las políticas salariales (19,7%). Los sectores de más bajos recursos responsabilizan más a los docentes y los más acomodados a las políticas de gobierno”.

¿Por qué la capacitación tiene que entenderse como una responsabilidad de la docencia? Los trabajadores de la educación no sólo trabajan dos o tres turnos para llegar a fin de mes, sino que además realizan cursos y carreras fuera de su horario laboral, incluso, en ocasiones, teniendo que pagarlos. La zanahoria en este régimen de autoexplotación es poder avanzar en el sistema de acceso a la estabilidad laboral. Es precisamente esta sobrecarga laboral la que atenta contra una capacitación docente que realmente dé respuestas efectivas a las problemáticas que se enfrentan en los establecimientos educativos. Una verdadera solución sería reformar los cargos docentes garantizando un tercio de tiempo para planificación, corrección y capacitación en servicio.

Docentes y estudiantes en el banquillo

No es casualidad que la otra nota sobre educación haya sido escrita por Alieto Guadagni. Para quienes no lo conozcan antes de escribir en La Nación y Clarín fue funcionario durante la dictadura de Onganía. En 1966 fue interventor del Consejo Federal de Inversiones y en 1967 fue síndico titular de SEGBA. A partir de 2002 y durante 4 años fue director del Banco Mundial. Actualmente dirige el Centro de Estudios de la Educación Argentina de la Universidad de Belgrano (UB).

Viene de publicar un informe titulado “Nuestra graduación universitaria es menor que la de nuestros vecinos Brasil y Chile”, en donde plantea como solución la introducción de exámenes de egreso en el nivel secundario.

No puede haber inocencia posible en la publicación de datos sobre la opinión pública negativa sobre el estado de la educación, junto a un manifiesto privatista de un ex funcionario de la dictadura y del Banco Mundial. Allí Guadagni reincide en falacias típicas del relato neoliberal en educación.

El especialista de la UB afirmó que “en el año 2015, las escuelas secundarias estatales graduaron apenas un 35% de aquellos que culminaban el ciclo primario en 2009, en tanto que en las escuelas privadas en ese mismo año egresaba un 72%”. No incluir como variable de control el origen socioeconómico de los estudiantes es claramente una acción deliberada para tergiversar datos, más teniendo en cuenta que se trata de un especialista en educación. Tampoco puede ser ingenua poner a “las escuelas secundarias” como sujeto del verbo graduar, intentando resaltar una supuesta responsabilidad de las escuelas públicas secundarias y sus actores.

El otro argumento falaz consiste en argumentar que la falta de título secundario es causante de pobreza, invirtiendo, claramente, causa y efecto. En ese sentido señaló que “entre quienes concluyeron la escuela secundaria solamente el 11 por ciento es pobre, mientras que son pobres nada menos que la mitad de quienes no concluyeron este ciclo escolar. De esta pobreza socialmente excluyente no se sale simplemente con crecimiento económico”. De esta manera, intenta instalar la idea de que la responsabilidad de la pobreza la tienen los propios pobres por no esforzarse educativamente. Otro canto a la meritocracia con el que quieren justificar este régimen de explotación laboral. No es el sistema educativo el que define los puestos de trabajo y sus salarios, sino precisamente la estructura y bases económicas, que a su vez impactan en las trayectorias educativas.

Una alternativa política por la educación pública

La crítica a esta línea editorial de Clarín no es porque no haya problemas en la educación pública. Sino, precisamente, porque somos los trabajadores de la educación quienes mejor conocemos cuáles son, y también sabemos que las reformas que impulsa el grupo Noble sólo los empeorarían, como ya ha ocurrido en Chile y México.

Por todo esto, es tiempo de fortalecer la lucha por mejorar la educación pública, partiendo del reclamo de un aumento inmediato del presupuesto educativo al 10% del PBI, para implementar un plan de construcción de escuelas y jardines que garanticen el derecho a la educación desde los 45 días; y reformar la jornada laboral docente a 6 horas, con un salario mínimo igual a la canasta familiar y un tope de 4hs frente al curso, destinando el resto del tiempo a tareas de corrección, preparación de clases y capacitación en servicio. Estos son algunos de los puntos del programa para la educación del PTS en el Frente de Izquierda, que el próximo 19 de noviembre dará muestras de su crecimiento con un acto en el estadio de fútbol de Atlanta.




Temas relacionados

Operativo Aprender 2016   /    Educación pública   /    Debate Educacional   /    Clarín   /    Medios de comunicación   /    Educación

Comentarios

DEJAR COMENTARIO