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HISTORIA

Clara Zetkin, sus primeros años de lucha

Una de las más importantes organizadoras de las mujeres socialistas, en gran parte de su vida encarnó las ideas del socialismo e internacionalismo.

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Lunes 13 de febrero | Edición del día

Clara Eissner nació en Wiederau, un pequeño pueblo sajón cercano a Leipzig. Su padre Gottfried Eisner, hijo de un obrero, había sido capaz de continuar sus estudios con la ayuda de un pastor protestante llegando a ser maestro. La madre de Clara, hija de un oficial napoleónico, era una mujer culta cuya apertura seguramente sirvió a Clara como ejemplo. Su madre tenía contacto con dos de las primeras dirigentes del movimiento feminista en Alemania, Luis Otto-Peters y Auguste Schmidt, fundadoras de la Asociación general de las mujeres.

Cuando Clara llega a la adolescencia, la familia se traslada a Leipzig. En Alemania existían pocas escuelas donde las jóvenes pudiesen continuar sus estudios, esto sí era posible en Sajonia donde habían sido elegidos los primeros diputados socialistas en el Reicstag, August Bebel y Wilhem Liebknecht en 1867. Gracias a las relaciones de su madre, Clara llega a acceder a la escuela para enseñantes dirigida por la ya citada Auguste Schmidt quién reivindicaba para las maestras salidas de su escuela igualdad de derechos con los hombres.

En la escuela conoce a Bárbara de origen ruso con la que entablará una profunda amistad y quién le introducirá en un círculo de estudiantes rusos emigrados a Alemania. En este mismo círculo fue donde Clara conoce a Ossip Zetkin diez años mayor que ella y con quién tendrá dos hijos. El joven ruso influenciado inicialmente por las ideas populistas había sido conquistado para el socialismo. Es en este ambiente donde Clara comienza a conocer las ideas socialistas.

Al final de los primeros diez años de vida del Imperio, Alemania se encontraba en pleno desarrollo económico. El comercio y la industria se desarrollaban a grandes pasos, sobre todo en Sajonia. Este desarrollo había conformado además una gran masa proletaria y los sectores proletarios alemanes sentían cada vez más la necesidad de organizarse. En 1875 en Gotha los dos principales sectores del movimiento obrero alemán se unifican conformando el Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania, luego Partido Socialdemócrata de Alemania. El avance del socialismo preocupaba a los partidos burgueses y Bismark impone las leyes antisocialistas que entraran en vigor en octubre de 1878.

Clara es cada vez más sensible a las injusticias sociales muy presentes en los años de formación del imperio alemán. Cercana a este grupo de emigrados rusos comienza a tener sus primeros contactos con los socialistas. Antes de que entrara en vigor la ley antisocialista asistía a conferencias del propio Liebknecht invitada por Ossip.

Las ideas socialistas y el internacionalismo comenzaron a formar parte de la personalidad de la joven Clara. Ideas que comenzaban a chocar con la propia directora de su escuela Auguste Schmidt. La experiencia de la Comuna de París había sacudido Europa y el movimiento feminista alemán delimitó mucho más sus posiciones. La enemistad política entre las ya ideas propias de Clara y las de Schmidt tuvo sus consecuencias. Esta última no facilitó a la joven un puesto como maestra llegando la ruptura definitiva entre Clara y Auguste, así como entre sus ideas.

En los siguientes años Clara verá empeoradas sus condiciones de vida, sin poder optar a un puesto como maestra se dedicó a ser preceptora. Serán años sin embargo en los que profundizará sus relaciones con el círculo ruso y años de acercamiento a las ideas socialistas.

A pesar de la represión, el Partido Socialdemócrata continuaba organizándose. En medio de ese clima de clandestinidad Ossip se ve obligado a abandonar Alemania instalándose en París. El mismo clima empuja a Clara a trasladarse a Zurich desde donde se imprimía el Sozialdemokrat para luego entrar de modo clandestino en Alemania.

El periodo que Clara pasa en Zurich será decisivo para su futuro. Allí conoció a Eduard Bernstein en aquel momento encargado de la edición del Sozialdemokrat, periódico de la socialdemocracia alemana. Allí en Zurich Clara asiste a las conferencias de Bernstein y seguramente por recomendación de este Julius Motteler contratará a Clara. Motteler había organizado y dirigido uno de los primeros sindicatos mixtos de Alemania que llegó a organizar a cientos de obreras textiles. A través de Motteler Clara conoció las primeras experiencias de las trabajadoras alemanas por la consecución de sus derechos. También es en este momento en que Clara conoció la obra de August Bebel, La mujer y el socialismo. Una obra publicada en 1879 que a pesar de su prohibición era más que conocida en los círculos del marxismo alemán.

La estancia en Zurich y las relaciones que allí creó supusieron una reafirmación ideológica para Clara, pero pronto decidirá trasladarse a París. En octubre de 1882 llega a la capital francesa. Pocos meses más tarde, el 1 de agosto de 1883 nacerá su primer hijo Maxim y poco más de un año después nacerá el segundo, Costia.

París, su escuela política

Ossip y ella sobrevivían traduciendo, impartiendo clases de distintos idiomas y escribiendo artículos para periódicos publicados en alemán. Los años de estancia en París, como según expresó Clara, fueron los más duros de su vida desde el punto de vista material. Pero también fueron los años en que Clara entró en contacto con los dirigentes del movimiento obrero francés y alemán, se desarrolló teórica e ideológicamente y se inició en el marxismo.

Ossip formaba parte de la dirección del grupo ruso "Liberación del trabajo" al cual se adhería la propia Clara. En París formaban parte del grupo de emigrados rusos con lo que crearon infinidad de relaciones a través de su actividad política. Allí es donde conoció y entabló gran amistad con Laura y Paul Lafargue, hija y yerno de Karl Marx.

Los años de París son años de formación ideológica y política. Años de gran esfuerzo y voluntad en los que debía superar el cansancio físico de la doble jornada que muy bien conocía.

Las noches eran para ella el único momento en el que redactar sus artículos, poder reunirse con sus compañeros de militancia y dedicarse al estudio del marxismo. Durante los años en los que vivió en Francia se dedicó a estudiar plenamente la teoría marxista. Un estudio profundo de los principales textos. Por sus cartas sabemos que fue en esa época cuando estudió el primer tomo de El capital, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, El manifiesto comunista. Estudió además la historia de la Comuna de París. Todo esto le ayudó a pensar y discutir los problemas que en aquel momento atravesaban del movimiento obrero en Francia y en Alemania.

En 1888 Ossip cae gravemente enfermo y Clara ha de asistirlo por un largo periodo de tiempo. Es difícil imaginar el empeño de Clara en esos años en los que debía de soportar grandes cargas mientras se formaba una de las mayores pensadoras y organizadoras del socialismo.

En enero de 1889 fallece Ossip, su situación personal se complica, pero gracias a la ayuda de sus compañeros alemanes logra mantenerse económicamente. Continuará escribiendo, ahora más frenéticamente dadas las peticiones de sus camaradas, para los distintos periódicos de la época. En sus artículos trataba de dar cuenta al proletariado europeo de las conquistas y particularidades del movimiento en Francia.

Cuando ese mismo año se confirma el proyecto de la celebración de un congreso internacional de los trabajadores que, dio lugar a la Segunda Internacional, los dirigentes del Partido Socialdemócrata encargaron a Clara Zetkin la tarea de representar a socialdemocracia alemana en el comité organizativo del mismo.

Durante la preparación del congreso, Clara, que hasta el momento se había interesado por el movimiento obrero en general y por su historia, comenzará a estudiar la cuestión de la mujer. El comité organizador del congreso, del que formaba parte, había pedido a Clara que elaborase una intervención sobre esta cuestión. Así durante el congreso, en julio de 1889, presenta una intervención sobre las condiciones de las mujeres trabajadoras bajo el capitalismo. La ponencia de Clara fue traducida al francés y al inglés por Eleanor, la propia hija de Karl Marx.

Tras la celebración del congreso y la muerte de Ossip, Clara decide volver a Alemania con sus dos hijos. La situación alemana era ahora diferente. En 1890 fueron abolidas las leyes antisocialistas y tras la dimisión de Bismark, la situación para los socialistas se presentó mucho más cómoda.

Termina así una de las épocas determinantes en la vida de Clara Zetkin. De París se marcha una convencida internacionalista. Ahora se enfrentará a nuevos retos. Con la experiencia de estos años aprendió la situación de injusticia social que vivían los trabajadores y de manera muy particular las trabajadoras de toda Europa, ahora dedicará todo su esfuerzo a la organización de estos, particularmente de las mujeres trabajadoras y las mujeres socialistas.






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