Géneros y Sexualidades

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Cinismo: Farré dijo que marcharía por #NiUnaMenos

Luego de ser condenado a cadena perpetua por el femicidio de su esposa Claudia Schaefer, y en un acto de cinismo brutal, habló para los grandes medios contra los femicidios.

Julieta Azcarate

Congresal de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Jueves 15 de junio | 11:38

Foto: Clarín

El show de Farre continúa. Como se señaló en esta nota, los grandes medios continúan haciendo un espectáculo del caso del empresario que mató a su mujer de casi 70 puñaladas.

“Lleva detenido un año y medio. Estudia Sociología y los penitenciarios lo consideran ‘un bocho’". Dice que marcharía con Ni una menos.” Así comienza la entrevista al femicida Farré en el diario Clarín. Una verdadera provocación. Mientras que La Nación titula: "Estuve a punto de pedir yo mismo que me condenaran a perpetua".

En ambas entrevistas, se muestra a Farré como un empresario de 54 años, tranquilo, que habla con arrepentimiento de lo que hizo, y que se maneja en la cárcel como si fuera su casa.

"Asesiné a mi mujer, sí, pero no fue un crimen a sangre fría ni premeditado. No me perdono. Estoy arrepentido. Es un hecho irreparable", es otra de las declaraciones que publican los medios en las entrevistas.

Dice no recordar nada del homicidio, y que se enteró de la cantidad de puñaladas con las que había matado a su esposa cuando llegó a la cárcel y lo vio una nota en la TV. Trata de justificarse alegando que fue “un brote psicótico”, una “locura temporal”, de la que no recuerda nada. Que asesinar a su esposa de casi 70 puñaladas fue un acto inconsciente, y por lo tanto, inimputable.

Como si fuera poco, en Clarín declara que “nunca le pegó a una mujer, que no es un violento, que está en contra de la violencia machista y que además repudia los femicidios.”

A pesar de este cinismo brutal, en los medios pretenden humanizarlo, mostrando que mientras cumple con su condena estudia Sociología, y realiza tareas en el taller de carpintería de la cárcel.

Llama la atención que dio las entrevistas no esposado, solo, sin ningún policía cerca.
¿Acaso es la misma atención que se les da a las mujeres que se defienden de violentos y femicidas como Farré, como el caso de Higui, la mujer que recientemente fue excarcelada gracias a la lucha, que había sido detenida por defenderse de un grupo de hombres que quería violarla? ¿O de mujeres como Belén, que fue encarcelada por la Justicia tucumana, en complicidad con la policía y el gobierno, por llegar desangrada a causa de un aborto clandestino que puso en riesgo su vida?
Farré, además de ser “un hijo sano del patriarcado”, es un empresario exitoso que ganaba más de 100 mil pesos por mes cuando era gerente general de la empresa Coty. Compartió un partido de tenis al lado de Donald Trump, iba al mismo gimnasio que el presidente Mauricio Macri, desayunó varias veces con Lady Gaga, cenó y se fotografió con Susana Giménez, se codeaba con la farándula.

Mujeres como Higui y Belén, son mujeres y pobres.

Otro claro ejemplo de quiénes son beneficiados por la justicia, machista y de clase.

Ni una menos

Esta lógica se repite en el tratamiento que hacen los medios de comunicación en los casos de femicidios y de violencia de género. Lejos de ser hechos aislados o irracionales, los femicidios son la expresión de una larga cadena de violencias hacia las mujeres, que se reproduce y legitima desde las distintas instituciones del estado, como la justicia, las fuerzas de seguridad y los gobiernos. También desde los medios de comunicación, que muestran a las mujeres que son asesinadas como “infieles”, que les gusta salir de noche, con el discurso del “algo habrán hecho”, como si cualquiera de estos actos sea justificación para ser golpeada, violada o asesinada.

Las mujeres, junto a los hombres también, mostraron su hartazgo en las calles cuando fueron miles por Ni una Menos, los pasados 3 de junio, y en el Paro internacional de mujeres del 8 de marzo.

Porque hacen falta políticas de prevención, como la Ley de Emergencia contra la violencia hacia las mujeres que presentaron Myriam Bregman y Nicolás del Caño (PTS-FIT) en el Congreso Nacional, en lugar de recortar, como hace actualmente el gobierno de Macri, el presupuesto destinado a los programas que defienden los derechos de las mujeres.

Porque la liberación de Belén y de Higui se logró con organización y lucha, de forma independiente de este Estado que victimiza y culpabiliza a las mujeres, aún cuando son violentadas y asesinadas.

Femicidas como Farré son hijos sanos del patriarcado, no son “locos” aislados, sino expresión brutal de esta violencia, contra la que las mujeres se organizan y pelean por terminar.






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