Géneros y Sexualidades

ORGULLO 2017

Cine y diversidad sexual: algunos hitos y grandes omisiones

Un repaso por algunos hitos del cine; la cinematografía ha incluido en ocasiones y omitido en muchas otras los avances y luchas por los derechos LGTB.

Clara Mallo

Madrid | @ClaraMallo

Viernes 23 de junio | 18:21

En su ya larga historia el cine no ha incorporado las diversidades sexuales ni la lucha por las reivindicaciones del colectivo LGTB. Desde sus orígenes el cine ha reproduciendo el machismo y la LGBTIfobia. Mediante la discriminación o ridiculización de los personajes ha excluido las diferentes diversidades sexuales omitiéndolas o convirtiendo la orientación sexual de los personajes en su única característica. Bien es cierto que en las tres últimas décadas se ha desarrollado toda una industria cultural audiovisual LGBT, sin embargo, esta está hegemonizada por el corporativismo homosexual y la institucionalización de este por lo que no existen demasiados ejemplos que tomen la lucha social y organizada de estos colectivos. Así, aunque hoy el cine incorpora de algún modo las distintas diversidades sexuales, la realidad que muestra representa solo a muy pequeños sectores de este colectivo cayendo generalmente en clichés. Del mismo modo en los casos en los que se huye del cliché sin embargo solo se presentan historias de lucha y superación individual. Aun así y aunque son pocos, contamos con algunos ejemplos que nos presentan avances, luchas o realidades LGTB a lo largo de la historia del cine occidental.

Antes de Stonewall

Proponemos dos filmes para hablar de los inicios y primeras reivindicaciones del colectivo LGTB en la historia, uno actual y otro histórico, La chica danesa (2015) y Diferente a los otros (1919). Los primeros avances y las primeras luchas por la libertad sexual son poco conocidos. Con la Revolución Rusa de 1917 se cumplió por primera vez con la principal reivindicación de los primeros activistas homosexuales a inicios del siglo XX, la despenalización de la sodomía, un hecho y contexto no reflejados en ningún filme hasta el momento. Así en 1917 con la eliminación del código penal zarista se despenaliza por primera vez la sodomía consentida, medida que quedará confirmada en 1922 con el Código Penal Soviético. Este hecho supone un hito a nivel mundial para las primeras organizaciones de gays y lesbianas que reclamaban el derecho a vivir su sexualidad de manera libre.

Los revolucionarios rusos tomaron la libertad individual en el plano sexual como condición indispensable para la liberación de la mujer y el resto de los oprimidos. Pronto algunas de las figuras que participaron más activamente en los debates sobre esta cuestión como Alexandra Kollontai se asociaron a Liga Mundial por la Reforma Sexual, con base en Berlín y encabezada por el médico alemán Magnus Hirschfeld. Esta organización se concentró en la lucha por la emancipación homosexual en Europa Occidental.

El cine de la época no acompañó estas primeras batallas y avances, solo existe una excepción: Diferente a los demás, película de 1919 dirigida por Richard Oswald y guionizada precisamente por Magnus Hirschfeld, considerada la primera película de temática gay en la historia. La película narra la historia de amor entre dos hombres que en el propio filme son chantajeados por su condición. Aunque fue censurada, tenía la finalidad de combatir la homofobia social y se enmarca en la lucha por la derogación de las leyes anti-homosexualidad que existían en Alemania en aquel entonces, una lucha reforzada por los avances soviéticos.

Un ejemplo más reciente ambientado en esta época es La chica Danesa, que muestra una de las primeras batallas, en este caso individual, por la reasignación del sexo. Aunque con carencias, refleja la existencia de estos primeros avances en la lucha LGTB. El médico que en la realidad reasignó el sexo a la protagonista y primera persona a la que se le reasignó el sexo en la historia Lili Elbe, es Magnus Hirschfeld, pionero como decíamos en la lucha por los derechos de las personas LGBT aunque en el filme este personaje aparece ficcionado como Dr. Vanderkos. No es casual que este médico y activista fuera el guionista de la película de 1919. A pesar de que no expresa el marco histórico de lucha por la liberación sexual de aquel momento, presenta una fuerte crítica a la psiquiatría como maquinaria de represión, en especial hacia las mujeres y las personas LGBTI, aspecto que va desde la patologización de conductas que cuestionan la opresión de la mujer hasta el tratamiento brutal de las personas LGBTI consideradas enfermas, aspectos que no han desaparecido de buena parte de la psiquiatría actual. La chica danesa además rompe con toda la tendencia de filmes que hasta ahora presentaba la cultura hegemónica homosexual.

Si volvemos al inicio de esta cronología, a excepción de Diferente a los otros, a lo largo de la historia del cine hay muy pocos ejemplos que traten la vida o luchas de las diferentes diversidades sexuales. Exceptuando las últimas dos décadas, el cine en toda su historia ha reproducido el machismo y la LGBTIfobia. En las décadas de los 80 y 90 aparecen algunos filmes que rompen con la casi total omisión y los clichés que hasta el momento el cine había reproducido. Películas como Cruising, en español A la caza, (1980) o Priscilla la reina del desierto (1994) son ejemplos de ello. Sin embargo, este nacimiento del cine LGTB, sobre todo del desarrollado en la década de los 90 es fruto de la propia institucionalización del movimiento tras un periodo de fuertes luchas iniciado en 1969 con la revuelta de Stonewall y todo el movimiento posterior por los derechos que despertó y que se vive en las décadas de avance neoliberal. Ejemplos de historias individuales y una visión muy estrecha de estos colectivos configuran el cine LGTB y hacen que esta cultura visual a pesar de romper con la visión anterior no exprese la realidad del movimiento LGTB sino el de una minoría de este.

Algunos ejemplos de lucha

Contra esta visión aparece Stonewall de Nigel Finch (1995), un filme que recupera el clima de esa gran revuelta. El filme es indispensable para conocer el clima de aquellos días en el barrio neoyorkino de Greenwich village. La cinta cuenta la historia de La Miranda y sus compañeras y compañeros en las revueltas que comenzaron el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall en Nueva York fruto de la gran represión policial a la que se veían sometidos gays, lesbianas y transexuales. Los acontecimientos de Stonewall se transformaron en el hito fundador del movimiento de la diversidad sexual, algo que queda reflejado en esta cinta.

Más en la actualidad y sobre la lucha organizada del colectivo es una referencia necesaria Pride (2015), un filme que retrata la historia del grupo LGSM (Lesbians and Gays Support the Miners), creado en 1984 en Londres para apoyar la gran huelga de los mineros británicos durante el gobierno de Margaret Thatcher.

El film está basado en la experiencia de activistas de la comunidad homosexual liderados por el joven Mark Ashton, un joven irlandés militante por los derechos de los gays, quien fundó el colectivo ‘Lesbianas y Gays apoyan a los mineros’ y militante del Partido Comunista.

La película refleja la década de los 80 como una época de sufrimiento y lucha, no solo para el colectivo LGTB sino también para los trabajadores que resistieron contra todo el despliegue neoliberal con el thatcherismo y muy especialmente para algunos sectores como los mineros.

En estos años la agresión, rechazo y estigmatización que sufrían las distintas diversidades sexuales causadas en gran medida por la aparición del SIDA, hizo que estos sectores comenzaran a organizarse y encabezar importantes luchas en Estados Unidos y Europa fundamentalmente. Ejemplo de ello son los hechos narrados en Pride, basados en una historia real.

El cine, expresión artística sostenida por una fuerte industria, logra reflejar en algunos casos la realidad que sufren los distintos colectivos de LGTB que tratan -a través de la autoorganización independiente- llevar adelante una lucha por sus derechos. Sin embargo, los procesos de organización por derechos aún negados -como la despatologización por la que ya luchaba Magnus Hirchfeld a inicios del siglo pasado- quedan en gran parte silenciados en el cine y tratan de ser acallados en las calles.






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