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Cifuentes y su "notable" escándalo de falsificación

El supuesto delito de falsedad documental en las notas del trabajo final de máster de Cristina Cifuentes ha producido un terremoto político que está haciendo zozobrar el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Arsen Sabaté

Barcelona | @ArsenSabate

Jueves 22 de marzo | 17:58

Un terremoto político está haciendo zozobrar esta semana el Gobierno de la Comunidad de Madrid del Partido Popular.

Este miércoles eldiario.es sacaba a la luz una noticia que ponía en el centro de todos los focos a la presidenta de la Asamblea de Madrid, Cristina Cifuentes. Según este medio, la Universidad Rey Juan Carlos habría cambiado la calificación del trabajo de fin de máster de Cifuentes de "no presentado" a "notable" en 2014, supuestamente dos años después de haberlo aprobado.

El mismo miércoles, Cristina Cifuentes remitía un comunicado escrito en el que explicaba que aprobó en 2014 y que todo es fruto de un "error de transcripción" en las notas por parte de la Universidad madrileña. Durante la mañana, la Rey Juan Carlos también aportaba información en la que dejaban fuera de toda duda a la presidenta. Y adjunto al comunicado, mandaba también documentos como el acta de la defensa del trabajo fin de máster o los resguardos de la matrícula. Sin embargo, ni rastro del trabajo final.

No obstante, durante todo el día del jueves y siempre según publicaciones de eldiario.es, han salido informaciones que dejarían en evidencia que Cifuentes y la Universidad Rey Juan Carlos habrían incurrido en un delito de falsedad documental. Cuanto menos si nos atenemos a las diferencias que se aprecian en las justificaciones dadas desde la Universidad por un lado y el entorno popular de Cifuentes por el otro.

Además, y para acabar de desarmar las diferentes versiones de defensa, eldiario.es sacaba a la luz también este jueves una noticia revelando que el tribunal de la URJC que evaluó el trabajo de fin de máster de Cifuentes cumplía profundas irregularidades en la composición de sus miembros, incumpliendo el reglamento que funciona como regulador de los mismos trabajos de máster. El registro de secretaría también demostraría que la presidenta de la Asamblea de Madrid no aprobó el máster.

Por su parte, durante el Pleno de la Asamblea de Madrid de este jueves, los grupos de la oposición exigían a Cifuentes una mayor explicación de todo el escándalo. Y de no ser así, todos los grupos en bloque consideraban que la presidenta debería dimitir de su cargo.

Todos, exceptuando el grupo parlamentario de Ciudadanos, cuyas declaraciones de estos días no pasan de la prudencia antes de exigir la dimisión sin haberse esclarecido todo lo relacionado con la supuesta falsificación de documentos. Los restantes grupos de la oposición también han cargado contra la defensa que hace Cs del caso. Cabe recordar que el PP gobierna en la Comunidad de Madrid con el apoyo de la formación naranja. Por otra parte, Podemos y PSOE, manifestaban que de no darse unas explicaciones más profundas sobre lo ocurrido no descartarían la posibilidad de presentar una moción de censura.

Sin duda, este caso deja una vez más en evidencia los mecanismos de corrupción que garantizan los privilegios a la casta política. El PP madrileño es, quizá, el gran paradigma de la corrupción institucionalizada, pues todos sus principales dirigentes y ex dirigentes están salpicados por diferentes tramas. Todo ello, además, a expensas de que la propia Cristina Cifuentes sea llamada a declarar por el caso de la Púnica.

Pero si algo deja entrever el caso de Cifuentes y la falsificación documental son los mil y un lazos existentes entre los poderes fácticos y la casta universitaria.

No es la primera vez ni la única que la Universidad se ve envuelta en casos delictivos. Sin ir más lejos, a finales de 2016 saltó la noticia de que el rector de la misma Universidad Rey Juan Carlos, Fernando Suárez Bilbao, había construido su carrera académica a base de plagios.

Esta es, sin duda, la casta universitaria que brinda favores al poder político y abre las puertas a las grandes empresas para elitizar la universidad y alejar de ella a miles de jóvenes, que a diferencia de Cifuentes u otros dirigentes políticos, buscan acceder a la educación universitaria sin ningún otro interés personal que el de la formación universal.






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