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OPINIÓN

Cifuentes y el estercolero del Régimen

Cristina Cifuentes dimite asediada por los escándalos. Sin embargo no es un caso aislado. Es la expresión de la podredumbre de un Régimen y un sistema social caducos.

Federico Grom

Barcelona

Miércoles 25 de abril | 18:06

Foto: EFE / Emilio Naranjo

Cuando pensamos que el PP no nos puede sorprender, después del escándalo del Master fraudulento de Cifuentes y su intento de zanjarlo renunciando “voluntariamente” al mismo, esta figura cuestionada del PP sale robando en un supermercado en un video filtrado. Se ve que esta señora está acostumbrada a llevarse las cosas “por la cara”. Da igual que sea un Master o un par de potes de crema. Si esta era la esperanza de renovación en el PP no queráis imaginaos lo viejo.

En el video se ve a Cristina Cifuentes, allá por el 2011 cuando ocupaba el cargo de Vicepresidenta en la Asamblea de Madrid, interceptada por la seguridad de un establecimiento de la cadena Eroski del barrio de Vallecas cuando intentaba salir con dos botes de crema anti edad.

Durante los 45 minutos que permaneció bajo custodia de la seguridad del establecimiento intento negarlo aduciendo que ya los llevaba en el bolso cuando ingreso en el supermercado, aunque acabo por confesarlo y se dispuso a pagar las mercancías sustraídas antes de retirarse por la puerta de atrás para evitar el bochorno.

Esto se hace público a pocos días de que la presidenta de la Comunidad de Madrid sea objeto de la presentación de una moción de censura por parte del PSOE y el apoyo de Podemos a raíz del escándalo de Fakemaster. El mismo debería celebrarse antes del 7 de mayo y Ciudadanos amenazo con apoyarlo si Cifuentes no dimitía. Lo que ya se barajaba como el fin de su carrera política, por lo menos en la primera línea, hoy es una realidad tras la filtración de sus pinitos en la delincuencia común a lo largo de su carrera política en la comunidad.

Sobre las 11 del miércoles Cifuentes ha reunido a su equipo de colaboradores más cercanos. El PP ha evitado hacer valoraciones en las primeras horas a la espera de que ella se pronuncie sobre el tema. Salvo por las declaraciones de Xavier Albiol, presidente del PP catalán, que ha dicho que “Tendrá que salir y explicar lo que crea oportuno, las imágenes son las que son y el relato, sinceramente, me parece una ’cutrez".

Luego de reunirse con su equipo, Cifuentes declaró en una conferencia de prensa de ser víctima de una campaña de “acoso y derribo” que en sus propias palabras “ha traspasado todas las líneas rojas”. Calificó con el eufemismo de “error involuntario” el que se haya querido llevar en su bolso sin pagar las dos cremas del supermercado. No hay crema que suavice la caradurez de este personaje. Sus explicaciones, como no podía ser de otro modo, han sido objeto de risas y memes en las redes sociales.

Sin embargo a pesar de su ridícula defensa, ha dimitido al puesto de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, algo que sostuvo que ya tenía planeado hace algunos días y pensaba anunciar el 2 de mayo, pero que dado lo ocurrido decidió adelantar su anuncio. Aunque es de destacar que aun nada dice sobre su acta como diputada, ni hizo referencia alguna a la presidencia del PP autonómico en su comparecencia.

De hecho Cifuentes se dirigió a los Diputados del PP después de su dimisión en una carta en estos términos "Quiero daros las gracias por el apoyo que siempre me habéis prestado como presidenta de la Comunidad y que estoy segura de que seguiré teniendo como presidenta del partido en Madrid" lo que da a pensar de que querrá aferrarse al cargo como última trinchera.

Rajoy, el presidente del gobierno y del Partido, sostuvo a Cifuentes hasta el último minuto aunque en los últimos días llamándose al silencio y solo luego de que esta anunciara su dimisión declaró “Cristina Cifuentes ha hecho lo que tenía que hacer y lo que era obligado en esta situación", la cual era calificada de “insostenible” por algunos sectores dentro del PP. Algo que sin embargo, M. Rajoy no ha hecho al figurar entre los cargos del PP que recibían sobresueldos en negro en los papeles de Bárcenas.

Este funesto personaje es la metáfora de una clase dirigente llena de privilegios “consagrados” y que a pesar de eso, roba de forma sistemática y casi patológica. Es la expresión de la decadencia y podredumbre de un régimen político y de un sistema social que beneficia a unos pocos. Algo a lo que es más que evidente que no pondría solución la formación de un gobierno del PSOE con Gabilondo a la cabeza, variante que el PP parece haber evitado con esta estrambótica dimisión. Por lo pronto, se baraja a Ángel Garrido –número dos de Cifuentes en su cargo de Consejero- como el hombre que será el presidente en funciones de la Comunidad hasta las elecciones previstas para mayo del 2019 aunque existen resistencias en Génova.

Todo huele a operación política dentro del propio PP a la que se ha prestado el medio dirigido por Eduardo Indra para acelerar “la agonía” que suponía la resistencia de Cifuentes y así lograr mantener el Gobierno de la comunidad.

El caso de Cifuentes no es un caso aislado. El partido Popular cuenta con más de 800 cargos imputados por corrupción, y que incluso afectan a la misma financiación del partido. Su escándalo destapó otros tantos casos de titulaciones que no eran lo que decían ser y puso en evidencia la connivencia de la casta universitaria y la casta política. Y esto es solo la punta del iceberg. El propio Rey en pocos años cursó, ayudado por los tratos de favor y privilegios de sangre, toda la carrera militar convirtiéndose en teniente coronel del Cuerpo General de las Armas del Ejército de Tierra de Infantería, capitán de fragata del Cuerpo General de la Armada y teniente coronel del Cuerpo General del Ejército del Aire. Algo que a cualquiera le hubiera llevado 15. Sus títulos son tan falsos como los de Cifuentes.

Mientras, el gobierno al que Cifuentes representa es el responsable de los mayores ataques a los trabajadores y el pueblo en décadas. Paro de masas, reformas laborales, recortes en sanidad y educación, aumentos de tasas por las que son expulsados de la universidad decenas de miles de estudiantes. Responsables de apalear a la población catalana por querer votar sobre su relación con el Estado español, hacer presos políticos en Catalunya y en el resto del Estado con raperos, periodistas y twitteros procesados y encarcelados por decir verdades.

Responsables de salvar a la banca con dinero público y poner como prioridad el pago de la deuda a las necesidades de las mayorías sociales.

Responsables de una política migratoria criminal y criminalizadora de los inmigrantes. De la más absoluta precariedad de la juventud y las mujeres.

Por supuesto que es de recibo que para todo esto la colaboración del PSOE y los dirigentes sindicales de las centrales mayoritarias fueron y son fundamental.

Hoy al igual que ayer, algunas de las medidas de los comuneros de Paris en 1871 mantienen toda su vigencia, como la que señala que todos los miembros del gobierno tengan un sueldo similar a un obrero calificado. Así como que todos los funcionarios políticos del Estado sean elegidos y revócales por sus electores. La elección de jueces por sufragio universal y la instalación de juicios por jurado, como medidas democráticas elementales.

Unas medidas para acabar con los privilegios de una casta política y estatal al servicio de una minoría de parásitos que viven del trabajo ajeno. Así como de la casta de jueces y de sus instituciones heredadas del Franquismo y apenas maquilladas. Esta relación entre el trabajo y el capital es la verdadera “enfermedad” social, y no la corrupción que se revela solo como uno de sus síntomas de decadencia.






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