Sociedad

ENERGÍAS ALTERNATIVAS

Científicos chinos crean un generador eléctrico deformable

Un grupo de investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín fabricaron un grupo de aparatos capaces de convertir la energía mecánica de movimientos de la vida diaria en energía eléctrica aprovechable.

Miércoles 22 de junio de 2016 | Edición del día

La publicación, aparecida el 17 de junio en la revista “Science Advances”, comienza marcando el desafío que el desarrollo de aparatos electrónicos deformables implica para las tecnologías tradicionales de generación o almacenamiento de electricidad.

El nuevo desarrollo aprovecha un fenómeno conocido como triboelectricidad que es la electrificación por contacto o frotación de dos materiales. Algo así como lo que pasa cuando frotamos un globo contra la cabeza de alguien y después lo apoyamos sobre una pared, queda “pegado” por la electricidad estática que se generó. En este caso, lo que se necesita es que esa electricidad circule, que no sea estática sino dinámica.

Si bien desde hace años existen los TENGs (nanogeneradores triboeléctricos por sus siglas en ingles), el salto consiste en la capacidad de deformación del bautizado saTENG, donde el prefijo sa da cuenta justamente de esta propiedad. Compuesto de una cubierta de un elastómero como son el látex o el neoprene y con un líquido conductor en su interior que funciona como electrodo, este elemento puede soportar deformaciones de hasta 300% sin perder sus características eléctricas.

En sus diferentes modos de funcionamiento es capaz de cosechar la electricidad generada por el rozamiento entre la cubierta y el electrodo, ya sea por deformación o por el simple movimiento del aparato. Incluso se puede conectar de tal manera de aprovechar la energía generada por un flujo de líquido (que actúa como el electrodo) dentro de un conducto de goma (que actúa como cubierta).

En el estudio, el equipo liderado por Yi Fang fijó el saTENG a una zapatilla demostrando que se puede extraer electricidad alterna de los pasos de una persona y, con una simple rectificación, puede ser utilizada por aparatos electrónicos o almacenados en baterías. En otra variante, construyeron un dispositivo en forma de pulsera que se utilizó para monitorear los movimientos del brazo de un voluntario, alimentado por el propio movimiento.

Desde cargadores de celulares portátiles, pasando por sensores que se auto alimentan, hasta sistemas que extraen electricidad de las cañerías de agua corriente o cloacas, los autores aseguran que por su simpleza constructiva y por la posibilidad de fabricarlos fácilmente a escala industrial las aplicaciones son virtualmente infinitas.







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