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ROSARIO

Cien años de La Virginia: una pausa para romper un mito y avanzar

La Virginia nace como una pequeña empresa familiar en Noviembre de 1915. Para la década del '40 era ya una gran empresa que se extendía abriendo sucursales en todo el país. A sus 100 años se constituye como líder a nivel nacional con sucursales en las ciudades más importantes, exporta sus productos al exterior y hasta es dueña de empresas en otros países. Operarios que trabajan en la imponente planta de la Zona Norte de Rosario, y son militantes de la agrupación clasista La Bordó, "se toman 5 minutos" para responder a LID, reflexionar y darnos una serie de pistas de por qué de su éxito.

Martes 1ro de diciembre de 2015 | Edición del día

¿Esfuerzo y superación o explotación capitalista?

Cuando entras a trabajar en La Virginia lo primero que te dicen es que "llego a ser lo que es hoy" por el esfuerzo y la superación de sus dueños, familia de inmigrantes asturianos, que tenían que hacer los repartos en bicicleta, Pero de entrada algo no te cierra...

Puede ser que en un comienzo los Rodriguez, hayan tenido que trabajar para subsistir e incluso sea cierta la leyenda del viejo Francisco y su bici. Pero concretamente ni bien juntaron algo de platita pusieron a otra gente a laburar por ellos transformándose en patrones. De ahí en más el esfuerzo lo venimos haciendo los trabajadores para fabricar los productos que la empresa vende cada vez más caro. Está la verdad. Obtienen sus ganancias sometiéndonos a ritmos de producción agotadores que nos causan enfermedades laborales. Pagándonos sueldos que no nos permiten cubrir todas nuestras necesidades y extorsionándonos con los premios o las horas extras.

¿La gran familia feliz o dictadura patronal?

Otra de las cosas que te quieren hacer creer es que a pesar de su tamaño y tener más de 1.000 empleados, La Virginia es una "gran familia" como a principio del siglo pasado. Que se preocupan por vos, hacen todo para cuidarte y que puedas confiar. Una vez adentro ves que en ésta familia no todos somos iguales.

Entras contratado por agencia y cobrando de menos, te hacen laburar lo mismo o más que un efectivo, con la única certeza de que si cometes un error te dan de baja. O contratado solo por 6 meses y el resto del año te las tenes que arreglar como puedas agarrando laburos en negro, con sueldos bajísimos y pésimas condiciones. ¡Si sos mujer sonaste! Tenes que esperar años para que te den una categoría y de hecho, terminas cobrando menos que tus compañeros varones. El ejército de jefes y líderes en todas las líneas demuestra que no hay ninguna familia. Estos se encargan de exigirte la producción y evitar que siquiera cruces palabra con algún compañero o compañera. Hacen todo para dividirnos y te persiguen hasta en los baños para que no pierdas un minuto.

¿Malos patrones o realidad del sistema?

Esto no es algo que pasa en La Virginia solamente. Como vemos en cientos de notas y testimonios en LID es una característica de todas las patronales de las más diversas ramas. Los patrones intentan encerrarnos en un termo y que no pensemos más allá de las paredes de la fábrica. Quieren enchufarnos el chip del empleado perfecto e inculcarnos sus valores de individualismo. Quieren que queramos ser como ellos. Para que agachemos la cabeza siempre y nos exploten sin problemas.

Ellos tienen todo de su lado. Leyes que le permiten emplear a la gente como si fuesen mercancías, partidos políticos que los representan y los defienden, y a la burocracia sindical que se vende. Pero si no nos tienen a nosotros, los trabajadores, no tienen nada. Porque somos los que fabricamos todo y hacemos al mundo andar. Esa es nuestra fortaleza.

¡Entonces se puede avanzar! ¿Pero cómo?

Somos muchísimos los operarios y operarias que ya no nos comemos el cuento de hadas de La Virginia. Quedó claro y se reafirma en situaciones como las asambleas convocadas por el gremio durante las paritarias en Mayo, donde cientos de compañeros expusieron sus reclamos. O cuando un grupo de contratados se plantó ante los contratos basura consiguiendo su efectivización demostrando que se puede.

Pero esto tampoco es una expresión aislada que se da en nuestra fábrica. Ni siquiera en nuestro gremio (STIA). Sino que somos parte de una nueva generación de trabajadores que despertó al calor de los Paros Nacionales, las luchas obreras como la de Lear o Liliana y nos identificamos en reclamos como el #NiUnaMenos y la histórica elección del Frente de Izquierda y los Trabajadores y el accionar de sus diputados. Tenemos bien en claro que nadie te regala nada. Ni los patrones, ni sus políticos, ni los burócratas que dicen defendernos.

La idea del Frente de izquierda y los Trabajadores, de que tenemos que ser políticamente independientes de todos nuestros enemigos, viene tomando mucha fuerza. Así lo demuestra el alto porcentaje de votos hubo en La Virginia y en todas las fábricas de la ciudad a Octavio Crivaro en las provinciales y a Nicolás del Caño en las nacionales. Porque más allá de que Macri haya ganado las elecciones, Scioli no era mejor y lo que se viene es un ajuste contra el pueblo trabajador. Con los compañeros y compañeras que votaron un “mal menor” o que incluso veían muchas injusticias y querían un cambio, tendremos que pelear codo a codo. El FIT propone organizarse en cada lugar de trabajo y en todos los ámbitos para enfrentarlos, ¡y allá vamos!







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