Cultura

ANIVERSARIO

Chopin y su "Estudio Revolucionario"

El 17 de octubre de 1849 fallecía Frédéric Chopin, uno de los exponentes de la música del Romanticismo. Dedicó su “Estudio Revolucionario” a los miles de polacos que se levantaron contra el dominio ruso en 1830.

Carolina Ararat

@carolinanunu

Jueves 19 de octubre | Edición del día

La Europa del Siglo XIX vivió fuertes convulsiones, cambios sociales y económicos. Surgieron nuevas clases sociales y movimientos emancipatorios y junto con ellos artistas que plasmaron en sus obras los padecimientos de las naciones o pueblos a los que pertenecían.

Chopin fue uno de ellos. Considerado uno de los máximos exponentes de la música del romanticismo, este músico nacido en Polonia dedicó uno de sus estudios para piano al Levantamiento de Varsovia contra el dominio ruso en 1830. Lo llamó “Estudio Revolucionario”.

Un poco de historia

Luego de derrotar a Napoleón Bonaparte y al ejército francés; en 1815 los representantes de las cuatro potencias victoriosas; Inglaterra, Austria, Rusia y Prusia, se reunieron en lo que se llamó el Congreso de Viena y allí decidieron el destino de millones mientras se repartían distintos territorios de Europa.

El territorio de la población polaca fue dividido entre Austria, Prusia y el Imperio Ruso. Lo que anteriormente era llamado el Ducado de Varsovia fue rebautizado como Reino de Polonia y anexado al Imperio Ruso bajo el reinado del Zar Alejandro I, quien designó a un Virrey.

Allí creció Frédéric Chopin, en medio de estudios y conservatorios musicales, algunos veranos en el campo y un sentimiento que crecía en muchos de los jóvenes polacos: la necesidad de sacarse de encima al dominio ruso y la identificación con su cultura e identidad.

Bajo la ocupación zarista, comenzó a surgir el descontento y también aumentaba el hostigamiento a los polacos. Comenzaban los arrestos y muchos jóvenes integrantes de círculos intelectuales y amigos de Chopin son perseguidos.

Las revoluciones de 1830 y la música del Romanticismo

El historiador Eric Hobsbawm define que la ola revolucionara de 1830 en Europa marcó la derrota del poder aristocrático por el poder burgués. Señala además que fue el momento en el que la clase trabajadora surge como fuerza política independiente sobre todo en Inglaterra y Francia.

A su vez y producto de la expansión de la oleada revolucionaria, surgen movimientos nacionalistas o independentistas en muchos países europeos.

Todas estas tensiones sociales y luchas atraviesan también (y en muchos casos directamente) a los artistas de la época.

Muchos historiadores y críticos han estudiado el período denominado Romántico dentro del desarrollo del arte occidental y particularmente de la música. Según los historiadores Donald Grout y Claude Palisca, “la expresión de los sentimientos se torna más intensa y personal a partir de 1800. Si la lejanía y la infinitud son románticas, la música es la más romántica de las artes. Su mundo de sonidos y ritmo ordenados no refleja el mundo concreto y esa misma independencia confiere a la música una gran aptitud para sugerir el torrente de impresiones, pensamientos y sentimientos que constituyen los dominios del arte romántico propiamente dicho” (Historia de la Música Occidental).

Franz Liszt, otro de los principales exponentes de la música del Romanticismo consideraba que la música “es la esencia encarnada e inteligible del sentimiento”.

En relación a la composición musical, se empiezan a dejar de lado ciertas formas más rígidas como la Sonata o la Sinfonía y proliferan formas más laxas en términos compositivos como las danzas, scherzos, la fantasía y la rapsodia, los nocturnos, el arabesco y el estudio, la improvisación y la variación, entre muchos otros.

Entre los círculos de intelectuales y artistas se mezclan la exaltación de los sentimientos más profundos e intensos y la forma de expresarlos con recursos musicales, literarios y compositivos: sentimientos que muchas veces eran generados por la propia sensibilidad del artista y las contradicciones sociales por las que atravesaba.

En relación a esto y la revalorización de su identidad y orígenes, Chopin también introduce aspectos y recursos de la música folclórica polaca en sus composiciones, surgen así las polonesas y mazurcas.

El “Estudio Revolucionario”

En la música occidental, los estudios fueron considerados por mucho tiempo composiciones dedicadas a la práctica de determinada dificultad técnica por parte del ejecutante. Durante el período romántico esto cambia completamente y los estudios se vuelven piezas que resaltan de una manera cada vez más rica y compleja el virtuosismo del instrumentista.

Como parte de la oleada revolucionaria que recorrió Europa durante 1830, en Varsovia se desata una insurrección contra el dominio ruso. La noche del 29 a 30 de noviembre, cadetes de la Escuela de Suboficiales asaltaron el Palacio del Gran Duque de Varsovia y se apoderaron de su arsenal. Una vez armados los habitantes de Varsovia, tomaron el control de la ciudad.

Los combates se desarrollaron durante un año. Los jóvenes combatientes y el pueblo polaco resistieron, pero el embate del ejército ruso fue mayor, desatando una feroz represión. En Septiembre de 1831 caía la ciudad de Varsovia frente a la ofensiva zarista que se extendería en la ocupación militar del territorio.

Muchos polacos fueron sentenciados a muerte y otros deportados a Siberia. Las principales universidades fueron clausuradas, toda manifestación de la cultura polaca fue prohibida y se cerraron los periódicos escritos en polaco.

Frédéric Chopin se encontraba en Viena al momento de la insurrección. Ya siendo un músico de renombre, a principios de 1830 viajaba a la “capital de la música” para perfeccionar sus estudios. Cartas y documentos evidencian que al anoticiarse de la insurrección, quiso retornar y sumarse a los combates. Pero su debilitada salud se lo impidió.

Fue así, que compuso el Estudio Op. 10, n.º 12 al que llamó “Estudio Revolucionario”, dedicado al alzamiento y a los miles de jóvenes que habían muerto en las calles de Varsovia. Luego de la derrota de la insurrección, Chopin no pudo volver Varsovia y debió permanecer en el exilio.

Los recursos compositivos del romanticismo y su utilización para expresar sus más profundos e intensos sentimientos son lo que hacen a Frédéric Chopin uno de los máximos exponentes del arte de su época.

Aquí la interpretación del pianista Mauricio Pollini








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