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Choferes de UTA cortaron el puente Lucas Córdoba por los salarios adeudados

El reclamo es por los salarios de agosto y septiembre. Además denuncian que los empresarios retienen subsidios y no pagan la obra social y cuotas alimentarias para los hijos desde hace meses. Exigen a la conducción de UTA que se ponga a la altura del conflicto.

Martes 13 de octubre | 17:54

En el marco del paro de transporte que transcurre su día número 51 en el año, trabajadores de distintas líneas y empresas confluyeron esta mañana en el parque 9 de Julio, desde donde partieron hacia el puente Lucas Córdoba con un mismo reclamo: que los empresarios paguen los salarios adeudados.

La convocatoria fue a través de las redes sociales e impulsada por un sector de trabajadores autoconovados, que exigen que la conducción de la UTA se ponga a la cabeza de las movilizaciones.

Y es que a pesar de haber acreditado los subsidios provinciales para cancelar la deuda salarial de agosto, los empresarios desviaron parte de esos subsidios. Empresas como La Nueva Fournier (del vocero de los empresarios, Jorge Berreta), El Corcel (del empresario Guillermo Carceller), El Rayo Bus (del empresario Miguel Mitre), El Provincial y otras, siguen sin completar el pago de los salarios de agosto y deben la totalidad del mes de septiembre.

Además varias de estas empresas tienen suspendido el pago a las obras sociales desde junio y en plena pandemia muchos trabajadores quedaron sin cobertura médica; además denuncian que las patronales retienen de manera fraudulenta los aportes correspondientes a las cuotas alimentarias para los niños de padres separados, a pesar de que igualmente descuentan de las boletas de sueldo. La semana pasada exesposas de trabajadores de la línea 8 acompañaron la protesta denunciando que la empresa adeuda 4 meses de pensiones familiares.

"Todos los meses tenemos el mismo problema y la justificación de los empresarios es que no llegan los subsidios, pero realmente no sabemos si llegan, o no. No podemos comprobarlo. Se tiran la pelota entre ellos. Nosotros lo que queremos es la tranquilidad de saber que vamos a percibir nuestro salario por el mes trabajado", afirma un trabajador de la 102.

Otro trabajador allí presente, sostuvo que "esta es la única alternativa que tenemos los trabajadores, para ver si las autoridades gubernamentales dan una solución para el transporte público de pasajeros, tanto a la sociedad como a los trabajadores (...) Acá somos todos trabajadores afiliados a la UTA, lo que estamos reclamando es que la conducción del sindicato esté a la altura de los reclamos que estamos haciendo".

De la marcha y el corte también participaron referentes del Frente de Izquierda, docentes de la agrupación Marrón y estudiantes de las agrupaciones "A la Izquierda", que se solidarizaron con el reclamo y se pusieron a disposición de la unidad obrero estudiantil.

Salida de fondo

La situación de los trabajadores es desesperante y sin embargo desde la UTA pone el foco del reclamo sobre los subsidios. Al unísono con las patronales reclaman porque el AMBA recibe más subsidios que el interior y además aseguran que se acreditan con demora.

Sin embargo, la crisis transporte empezó mucho antes que la pandemia. Es cierto que el AMBA recibe el 85% de los subsidios, pero lo que no dicen es que en el AMBA el boleto cuesta 18 pesos, mientras que en Tucumán los tarifazos del gobierno de Manzur pusieron el boleto mínimo a 30 pesos.

Funcionarios del gobierno reconocieron que con 210 de los 230 millones de pesos que reciben mensualmente, las empresas cubren la totalidad del costo salarial. Todo lo demás se lo embolsan. Además acaban de conseguir del Senado de la Nación un aumento de los subsidios por 10.500 millones para las empresas del interior hasta diciembre. De paritarias ni hablar. Bajo el gobierno de Alberto Fernández, los empresarios son los únicos que salen ganando.

La crisis del transporte público requiere medidas de fondo. Una salida independiente de las patronales y el gobierno. Empezando por exigir la apertura de los libros contables de las empresas para verificar a donde van a parar los millones de pesos que reciben desde hace años por subsidios y recaudación. Al mismo tiempo es necesario apuntar hacia una verdadera estatización del sistema de transporte, bajo control de trabajadores y usuarios, que garantice un servicio eficiente, de calidad y en el que se respeten todos los derechos laborales.

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