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Chile: un exoficial del Ejército confirma que hubo “vuelos de la muerte” durante la dictadura

Por primera vez, el testimonio de un ex suboficial del Ejército confirma los “vuelos de la muerte” que ocurrieron durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Lunes 21 de mayo | 10:03

A 45 años del Golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende, se recibió el primer testimonio oficial sobre estos “vuelos” que consistían en llevar a los prisioneros de la dictadura en un helicóptero para lanzarlos al mar.

Un suboficial (retirado) del Ejército chileno, Juan Guillermo Orellana Bustamante, es el autor del único testimonio que confirma los llamados "vuelos de la muerte", práctica donde se lanzaban prisioneros políticos vivos al mar durante la dictadura militar.

El suboficial indicó que estos hechos ocurrieron en octubre de 1973, cuando trabajaba como mecánico del helicóptero militar y formó parte de la tripulación que despegó de madrugada desde el aeródromo de Tobalaba hasta las Rocas de Santo Domingo.

Desde ese lugar partieron rumbo al océano Pacífico los tres prisioneros, quienes eran militantes de izquierda. Los prisioneros, según relata el testimonio, en ese momento se encontraban vivos, atados de pies y manos y con la vista vendada. Además tenían un pedazo de fierro amarrado a los pies. Sus nombres eran, Ceferino del Carmen Santis Quijada, Luis Fernando Norambuena Fernandois y Gustavo Manuel Farías Vargas. Todos ellos fueron detenidos por militares del Regimiento de Ingenieros de Tejas Verdes de San Antonio.

"El capitán de Ejército procedió, solo, a tomar a las personas. En primer lugar tomó a la persona más adulta de los pies; lo giró hacia la puerta y lo empujó con las manos hacia abajo, hacia el mar”, reveló Orellana a El Dínamo el viernes 18 de mayo. El ex suboficial en 2012 y 2014 declaró que uno de los primeros de estos vuelos, bajo el mando del Mayor Emilio Robert de la Mahotiere y el capitán Richter Nuche Sepúlveda, se realizó aproximadamente entre el 12 de septiembre de 1973.

Es en este punto donde se les une el asesino Miguel Krassnoff, entonces Brigadier de Ejército y que años después integró el primer contingente de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y comandó la Brigada Halcón, encargada del asesinato de todos los militantes del MIR del país.

Los cuatro militares llevan en helicóptero a Ceferino del Carmen Santis Quijada, obrero de Rayonhil militante del MIR (31 años); Luis Fernando Norambuena Fernandois, obrero de Esso, miembro del Comité Central del Partido Socialista, Secretario General de la CUT (30 años) y Gustavo Manuel Farías Vargas, militante del MIR, trabajador de Obras Sanitarias en San Antonio. Estos tres obreros serán lanzados por Krassnoff por la “la puerta izquierda del helicóptero (...) tomándolos por las axilas”, siendo las primeras y, hasta ahora, las únicas víctimas confirmadas de este método de desaparición.

"Quiero hacer presente que el oficial de Ejército que lanzó a las personas que se encontraban amarradas, vendadas y vivas, dentro del helicóptero, me parece que correspondería a Miguel Krassnoff", explica el suboficial en su testimonio.

Organizaciones de derechos humanos y de la izquierda han cuestionado los privilegios de los ex militares condenados por crímenes de lesa humanidad que están recluidos en el penal Punta Peuco, un complejo penitenciario chileno donde están detenidos militares condenados por casos de violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, exigiendo su cierre inmediato y cárcel común perpetua a los genocidas de la dictadura.

Sin embargo, esta exigencia no ha sido atendida en el segundo gobierno de Sebastián Piñera, quien al igual que el ex presidenciable de la ultra derecha, José Antonio Kast, ha favorecido con privilegios a los miembros de la dictadura genocida.







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