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ABUSOS SEXUALES

Chile: nuevos antecedentes involucran al obispo Barros y complican a Bergoglio

La última semana de febrero llegará a Chile el enviado de Bergoglio, Charles Scicluna, para investigar las acusaciones de encubrimiento contra el Obispo Barros. Hay nuevas pruebas.

Miércoles 7 de febrero | 11:21

La semana pasada se dieron a conocer las medidas que tomará el Papa Francisco, para destrabar las acusaciones contra la iglesia en Chile, en medio de una importante crisis de deslegitimación que involucra al obispo de la localidad de Osorno, Juan Barros, que venía de encubrir los abusos del sacerdote Karadima, y fue defendido por Francisco en el último viaje a ese país.

Bergoglio destinará a Charles Scicluna, reconocido entre sus pares como un "experto" en el tema, quien ha enviado a retiro espiritual a varios acusados de abusos. Esta metodología de enviar a "retiro espiritual" a abusadores y pedófilos es el "castigo" que aplica la iglesia a los responsables de estas atrocidades que no deben dar explicaciones ante las victimas ni la justicia, sino que son "premiados" con el desplazamiento a otras zonas o países, quedando sus abusos impunes.

Nuevos antecedentes y una carta a Francisco que lo involucra

El último lunes, Juan Carlos Cruz, uno de los denunciantes y víctimas del sacerdote Karadima, informó que fue contactado por la nunciatura apostólica para ser entrevistado por Scicluna, quien viajaría a Chile para recabar datos el 20 y 21 de febrero.

Horas antes la agencia de noticias Associated Press (AP) dio a conocer una carta escrita y enviada por Cruz al Papa Francisco en agosto del 2015 contando los abusos e Karadima. Sin embargo en el camino la carta habría pasado por otras personas antes de llegar a su destino.

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Fue recibida en primera instancia por Marie Collins (ex integrante de la comisión pontificia para la protección de menores del vaticano), quien se la entregó al cardenal Sean O’Malley, que finalmente la llevó a su destino. Luego de esto hubo varios intentos de envío realizados. Con el documento adjuntó una nota aclarando que quería que fuese considerado como una denuncia o testimonio formal.

Las reacciones fueron diversas, por un lado el propio Cruz dice ver al Papa Francisco “entre la espada y la pared”, debido a todos los datos que han salido a la luz frente a las incansables mentiras de la iglesia. Por otro lado, el abogado de los tres denunciantes de Karadima se mostró sorprendido al enterarse de las anteriores declaraciones de Bergoglio, quien afirmaba no tener pruebas de la implicancia de Barros.

Los nuevos antecedentes muestran que Bergoglio conocía los abusos del sacerdote Karadima que fueron encubiertos por el obispo Juan Barros. La carta denunciando los abusos ya había sido enviada en el año 2015 cuando Bergoglio dijo que "Osorno sufría por tonta", y que se dejaban influenciar por izquierdistas que les metían ideas en la cabeza.
En Chile, la comunidad de Osorno se indignó tanto en ese momento como en la reciente visita cuando vio a Francisco volver a respaldar a Barros. La pelea que dan sus habitantes sigue siendo la de la salida del obispo Barros, del cardenal Ricardo Ezzati, y de todos los encubridores para que nunca se vuelvan a producir estos crímenes de lesa humanidad.

La profundidad de la crisis que generó este escándalo de abusos hizo que Bergoglio optara por el envío de Charles Scicluna, para recoger información sobre el caso.
Por sus antecedentes ya se sabe lo que se puede esperar de Scicluna. De validar las pruebas que todo el pueblo de Osorno ya conoce, a Barros y otros de los cómplices les puede esperar, en el peor de los casos, el envío a algún "retiro espiritual", que deje sin reparación a las víctimas e impunes todos y cada uno de los abusos cometidos.







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