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CHILE: PARO 22M

Cinco claves para entender el paro nacional de la CUT

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) convoca a paro nacional ante la reforma laboral. Acá las principales claves. Sigue en La Izquierda Diario toda la cobertura.

Pablo Torres

Comité de Redacción / Partido de Trabajadores Revolucionarios

Martes 22 de marzo de 2016 | Edición del día

1.- El Paro Nacional y su adhesión

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) ha convocado a un paro nacional para este martes. La reforma laboral prometida por Michelle Bachelet en su programa de Gobierno, ha ido derivando en una reforma cada vez más anti-sindical. Negociada con los grandes empresarios y frustrada por el Senado donde predominan los acuerdos entre la derecha y los sectores conservadores de la Nueva Mayoría (centralmente la Democracia Cristiana), la “ley de modernización de las relaciones laborales” no ha tocado los pilares del modelo anti-sindical de la dictadura, y más bien mantiene el Código Laboral impuesto por los militares el año 1984.

Se han adherido al paro y la movilización: Federación Minera de Chile (FMCH), que agrupa trabajadores de planta de la gran minería privada; Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) que agrupa subcontratistas de minería pública (Codelco) y privada; Colegio de Profesores de Chile; Confederación de Trabajadores Metalúrgicos (Constramet – Industriall Chile); Agrupación de Coordinadoras y Federaciones Regionales de Asistentes de la Educación; Federación de Trabajadores de Correos Chile (FETRACORTEL); Asociación de trabajadores de Jardines Infantiles (AJUNJI); Confederación Nacional de Trabajadores de la Salud (CONFENATS); Coordinadora de Trabajadores de la Salud; Federación Nacional de Trabajadores de la SALUD (FENATS) hospital Barros Luco (Santiago) y Gustavo Fricke (Viña del Mar), ambos con paralización de dos días; Sindicato de Trabajadores del Centro Cultural Gabriela Mistral; Sindicato de Trabajadores de Starbucks; Federación Trabajadores Contratistas Enap (Empresa Nacional del Petróleo) Con-Con, Federación Nacional de Trabajadores de Obras Sanitarias; Federación de Sindicatos del Retail (FESIR Temuco); Unión Nacional de Trabajadores (UNT), Central Autónoma de Trabajadores (CAT); Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF); Colegio de Periodistas; Colegio de Químico Farmacéuticos y Bioquímicos de Chile; Sindicato de Lan Express; Sindicato Nacional N 1 de empresas Univeler (alimentos).

Se suman también organizaciones de trabajadores como la Coordinadora NO +AFP por un trabajo digno Temuco, la corriente de trabajadores Alternativa Obrera, Coordinadora de Trabajadores de Antofagasta, Frente de Trabajadores de Antofagasta. Organizaciones de Derechos Humanos. Aunque la Confederación de Estudiantes de Chile se abstuvo de adherirse, distintos sectores llaman a apoyar el paro: Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE); Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios; ONES, así como numerosos Centros de Estudiantes.

2.- La reforma laboral frustrada, cada vez más anti-sindical

Prometieron terminar con el “reemplazo” en huelga permitido por la actual legislación laboral, y han colocado el reemplazo o “sustitución interna” mediante el concepto de “adecuaciones necesarias” de las empresas. Impiden la negociación inter-empresas, a voluntad de los empresarios. Criminalizan la huelga al calificarla de “pacífica” sancionando actos violentos. Mediante la “adaptabilidad laboral pactada” permiten pactos al interior de las empresas que flexibilicen las condiciones de trabajo y salarios. Impiden que puedan negociar colectivamente trabajadores sujetos a “contrato de aprendizaje” (que obtienen salarios bajo el mínimo legal). No tendrán derecho a negociación colectiva reglada ni huelga los trabajadores de “obra o faena”, es decir, de la construcción. Mantienen la legalidad de prohibir por decreto la huelga de sectores “que atiendan servicios de utilidad pública o cuya paralización cause grave daño a la salud, a la economía del país, al abastecimiento de la población o la seguridad nacional”. Se mantiene prohibición de negociar colectivamente a empresas que tengan sobre el 50% de aportes del Estado y empresas del Estado dependientes Ministerio de Defensa Nacional. Han impedido discutir la negociación colectiva por rama o actividad de trabajo que han planteado numerosos sectores del movimiento obrero, como los portuarios.

Así, responden a los intereses de los empresarios contra el movimiento sindical. Defendiendo estos mismos intereses el año pasado el gobierno de Bachelet y la Nueva Mayoría asesinó al obrero minero Nelson Quichillao en la huelga ilegal de los trabajadores mineros subcontratistas de Codelco.

3.- Se mantiene el Código Laboral de la dictadura y sus pilares

El llamado Plan Laboral de la dictadura militar, elaborado por José Piñera (hermano del ex Presidente Sebastián Piñera) el año 1979, como parte de las “siete modernizaciones”, es la base del actual Código del Trabajo. Mediante el Decreto Ley N° 2.756 sobre Sindicatos y Decreto Ley N° 2.758 sobre Negociación colectiva, reguló centralmente las relaciones colectivas de trabajo, manteniendo su vigencia al día de hoy, con cambios cosméticos en 25 años de democracia pactada, y que la actual reforma no cambia.

Sus pilares son:

1. Negociación colectiva a nivel de empresa.
2. Huelga que no paraliza, al permitir el reemplazo legal a los empresarios.
3. Promueve el “paralelismo sindical” mediante “grupos negociadores” que compiten con los sindicatos al interior de la empresa.
4. Despolitización sindical, sancionando quienes promuevan actos políticos, y con la prohibición que dirigentes sindicales puedan ser representantes populares en el Parlamento.

Para José Piñera se trataba de “reemplazar la “lucha de clases” (trabajadores versus empresarios) por la “lucha de empresas” (trabajadores y empresarios de una misma empresa versus los de otra que compiten con ellos), lo que es funcional a una “economía de libre mercado”, como señaló en su famosa obra “La Revolución Laboral”.

4.- Algunas cifras del movimiento sindical

  •  Sólo el 15,3% de los trabajadores está sindicalizado, según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y un 14,2% según datos de la Fundación Sol, disminuyendo del 18,2% en 1991, es decir desde los gobiernos de la Concertación.
  •  La cobertura de la negociación colectiva alanza al 8,1% de los asalariados.
  •  El 50% de los sindicatos tiene menos de 37 trabajadores afiliados, con un promedio de 44 trabajadores afiliados por sindicato. El 8,5% que corresponde a 929 sindicatos tiene más de 200 afiliados.
  •  El 70% de los trabajadores recibe un sueldo inferior de $400.000 (570 dólares).
  •  El salario mínimo es de $260.000 mensuales (370 dólares).

    5.- La Burocracia Sindical busca un paro de presión al parlamento. Trabajadores y Organizaciones sindicales llaman a rechazar en las calles la reforma laboral y al gobierno empresarial.

    El Gobierno de la Nueva Mayoría (el cual también integra el Partido Comunista) busca satisfacer los intereses de los empresarios y está generando un amplio descontento en el movimiento sindical, así como abriendo fuertes cuestionamientos a las direcciones sindicales oficialistas del Partido Comunista y de la Nueva Mayoría. Esto ha presionado a la burocracia sindical de la CUT a llamar al paro nacional contra sus propios intereses. La dirigencia de la CUT desde un principio eligió el camino del “lobby” y la presión en el parlamento para aprobar la reforma del Gobierno, que como sus voceros, valoraron y aceptaron que se volviese cada vez más pro-empresarial.

    Como su estrategia falló, convocan tardíamente al paro, con demandas correctas, pero con la intensión de transformarlo en un acto de apoyo al Gobierno y a sus sectores más progresistas, “contra la derecha y los sectores conservadores de la Nueva Mayoría”. Buscan, en el marco de que se aceleran los tiempos hacia la votación de la reforma, presionar por nuevas concesiones.

    Sin embargo, el paro nacional puede abrir una importante posibilidad para que recién iniciado el año político se puedan poner en movimiento numerosos sectores de la clase trabajadora. Decenas de organizaciones sindicales han convocado al paro “contra” la reforma laboral, y denunciando al gobierno que ha negociado ésta con los grandes poderes patronales. Así, Sindicatos y Federaciones han convocado a paralizar activamente denunciando cualquier apoyo al gobierno.

    Todo esto en el marco de numerosos cuestionamientos que viene sufriendo las burocracias sindicales los últimos años, como en los profesores que han protagonizado combativas huelgas, así como en los trabajadores públicos, de la Salud, Correos de Chile, etc.

    El año político ha iniciado fluido. Nuevos escándalos de corrupción afectan a funcionarios y parlamentarios de la derecha y de la centro-izquierda. Ya 1/3 del parlamento se encuentra ligado al financiamiento ilegal de la política por grandes empresas privatizadas por la dictadura. Se agudizan los cuestionamientos en los marcos de una fuerte crisis del sistema político chileno, donde las instituciones están en los peores índices de aprobación de la democracia. Gobierno, Parlamento, Justicia y la mayoría de las instituciones de la “transición pactada” a la democracia (con los militares) se encuentran agudamente cuestionados.

    La Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH), pese a no haber convocado al Paro Nacional producto de la política divisionista de sus direcciones oficiales, ha “congelado” cualquier discusión con el gobierno en los marcos de la promesa de “gratuidad” universitaria y ha planteado convocar movilizaciones desde el mes de abril.







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