Política Venezuela

MANIOBRA POLÍTICA DE UN GOBIERNO BONAPARTISTA

Chavismo anticipa elecciones presidenciales para el primer cuatrimestre del año

No fue sorpresa pues ya era un secreto a voces. El chavismo anticipó las elecciones presidenciales, que debían realizarse en diciembre, para antes del 30 de abril. Fin del mandato de Maduro, que ahora va por la reelección.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 24 de enero | Edición del día

La convocatoria se realizó vía un decreto a través de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, compuesta únicamente por el oficialismo y que se autoproclama plenipotenciaria y supraconstitucional. El ponente del decreto fue nada menos que Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo, sosteniendo que el texto aprobado este martes es "de obligatorio cumplimiento por todos los poderes según Constitución", aunque el llamamiento formal de convocarlas corresponde al Consejo Nacional Electoral (CNE). Pero es que en su carácter “plenipotenciario”, la tal Constituyente haautodecretado que todos los poderes constituidos se le subordinan.

Como era de esperarse tal decreto fue "aprobado por aclamación" pues dichos constituyentistas son convocados para levantar la mano siendo que el poder real recae sobre las fracciones de poder del chavismo. Sin faltar la verborragia de la presidenta de dicha Constituyente, Delcy Rodríguez, habló de “decisión histórica” la aprobación, agregando que "si seguiremos siendo una patria libre e independiente o, cosa que jamás pasará, se pretenda volver al modelo de esclavitud política, ideológica, económica, social".

Por supuesto, también ya era cantado que el candidato por parte del chavismo sería Maduro, pues el PSUV ya había anunciado oficialmente que Maduro se lanzaría como candidato para la reelección, el coro de voces gritaba "el pueblo consciente, Maduro presidente", siendo que Cabello declaraba que el chavismo tiene un sólo candidato haciendo alusión a las palabras del fallecido presidente Hugo Chávez el 8 diciembre de 2012 cuando pidió elegir a Nicolás Maduro como presidente: "Si algo me ocurre elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República. Lo dijo el presidente Chávez", declaraba Diosdado al presentar la propuesta para convocar las elecciones. Por eso era puro cinismo teatrero las declaraciones de Maduro de este mismo martes al declarar que "Si el PSUV, si las fuerzas del GPP (...) si la clase obrera, la juventud cree que yo debo ser el candidato presidencial de la patria (...) yo estoy a la orden de la candidatura presidencial".

Aún no es muy claro cuál será la posición oficial de la oposición de derecha ante esta convocatoria anticipada, lo cierto es que el adelanto de las elecciones ya se venía discutiendo en las negociaciones que venían llevando a cabo entre gobierno y oposición en República Dominicana. La derecha venía exigiendo “garantías democráticas”. Pero es claro que el chavismo realiza esta convocatoria de manera unilateral por fuera de tales negociaciones por lo que las distintas declaraciones de los principales referentes de la MUD, agarrada de sorpresa, no son muy claras.

Lo que sí ha trascendido, luego del anuncio de Diosdado Cabello, es que el llamado El Grupo de Lima que se reunía justamente este día en Santiago de Chile, con la presencia de cancilleres, vicecancilleres y representantes de Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Brasil, Costa Rica y Guayana acordaron una declaración en la que rechazaron el llamado a elecciones en Venezuela, exigiendo que sean convocadas con "adecuada anticipación". Esta Declaración fue seguida de la decisión de México de abandonar su papel de observador en las negociaciones en República Dominicana. De igual manera, el gobierno de Trump, a través de la portavoz del Departamento de Estado, HeatherNauert, rechazo la convocatoria. De ser así, no se descartaría que la oposición de derecha, al menos sus partidos más importantes, no presenten candidato, pese a que ya se hablaba de unas elecciones primarias para elegir un eventual candidato presidencial.

Es más que claro que el gobierno de Maduro busca aprovechar la actual crisis de la MUD y el resto de las organizaciones de la oposición, que se encuentra dividida y en una gran crisis, cuando hasta no hace muchos meses había conseguido poner a Maduro entre las cuerdas. Como hemos sostenido, esto no ha sido producto de algún cambio en la correlación de fuerzas a nivel de apoyo de masas, de que haya recuperado apoyo popular o que haya contado a su favor con la movilización mayoritaria del pueblo trabajador. Ha venido teniendo una sobrevida producto de sostenerse cada vez más en las Fuerzas Armadas, acentuando su bonapartización; mientras que la derecha ha fracasado en sus intentos de ganar las calles o convencer a un sector militar. Son más de tres años de vivir bajo un Estado de excepción permanente donde las garantías democráticas están limitadas, imponiendo una fraudulenta Asamblea Constituyente en la que sólo participó el chavismo, además de maniobras para garantizarse el triunfo en las elecciones a gobernadores y en las municipales recientemente.

Es que el gobierno de Maduro ha venido realizando elecciones en las fechas que bien le place en función de su conveniencia. Así, por ejemplo, las pasadas elecciones de gobernadores debieron haberse llevado a cabo a finales del 2016 pero el gobierno decidió no realizarlas frente al temor de llevar una derrota, pues venía de perder las legislativas de finales del 2015 con un resultado aplastante a favor de los partidos aglutinados en la llamada Mesa de Unidad Democrática. Para ello contó con un Consejo Nacional Electoral completamente manipulable y controlado, y luego de haber montado su fraudulenta Asamblea Constituyente. De igual manera fueron montadas las recientes elecciones municipales en las que la oposición de derecha aglutinada mayoritariamente en la MUD decidió no participar, al menos sus partidos centrales.

Esta vez todo parece indicar también que se realice una campaña electoral relámpago tal como aconteció con las elecciones a gobernadores y municipales. En este sentido iban las declaraciones de Maduro de este martes al manifestar que “Le pido al Poder Electoral que fije la fecha más cercana para salir de esto…”, agregando que “Vamos a dilucidar esto rápido. Si estuviera en mis manos haría las elecciones este domingo que viene y punto”. Revelando también que para el 4 de febrero ha convocado al "Gran congreso de la patria" para decidir el futuro plan de Gobierno, así como el candidato presidencial "del pueblo", del oficialismo, es decir, de él mismo.

El chavismo convoca estas elecciones en medio de una de las peores crisis económicas del país, en una verdadera catástrofe económica donde el padecimiento de las masas se acelera de manera vertiginosa, siendo que el salario promedio mensual no supera los cinco dólares y se viven verdaderos dramas y tragedias por falta de medicinas y de comida, donde el descontento social tiende a expresarse en saqueos desesperados y que en la primera semana de enero tuvo un saldo de casi una decena de muertos producto de la represión estatal.

Entre tanto, avanza en su curso cada vez más autoritario, de severos ajustes contra el pueblo y represión contra las protestas sociales. Al mismo tiempo, busca retener base electoral con mecanismos clientelares como las dádivas de “bonos” y hace chantaje político a través de una “Carnet de la Patria”, que no es más que un control social sobre el pueblo.

En medio de esta debacle, Maduro busca asegurarse la continuidad y una “relegitimización” anticipando las presidenciales Sabe que, así como supo imponer una Constituyente, y encontrar todos los mecanismos para garantizarse las elecciones a gobernadores y municipales, considera que puede utilizarlos en una anticipada elección presidencial. Pero incluso si existiera la posibilidad de perder, cuenta con la fraudulenta Constituyente que se declara plenipotenciaria y por tanto con la “facultad” de limitar los poderes de cualquier otro presidente electo que no sea chavista.

Muy probablemente se va a unas elecciones digitadas a imagen y semejanza del chavismo, e incluso si se presentan candidatos de la derecha, es claro que se pondrán todos los obstáculos y trabas posibles para que ninguna expresión obrera o de izquierda anticapitalista pueda presentarse, dado el antidemocrático sistema de poder electoral. Éste ha negado registro electoral a grupos que se reclamaban de izquierda socialista e incluso del chavismo crítico. Ya vimos incluso cómo en las recientes elecciones municipales cuando no eran los candidatos oficiales del PSUV los que ganaban, les robaban las elecciones, tal como aconteció en el municipio Simón Planas, en el estado Lara.

Poco pueden esperar los trabajadores y el pueblo de unas elecciones convocadas en estas condiciones. Ni de una reelección de Maduro, que sólo puede traer “más de lo mismo”, ni de la eventual participación de candidatos de derecha, si es que llegan a algún acuerdo, que sólo serán portadores de un programa aún más brutalmente antiobrero, proempresarial y proimperialista.

Las maniobras bonapartistas de Maduro no hacen –una vez más-, más que dejar en manos de la derecha la demagogia de la demanda de democracia. A esta tampoco le interesa que el pueblo trabajador pueda pesar en las decisiones ante la catastrófica situación nacional, sino lograr algún tipo de pacto que le permita disputar el gobierno para sus propios fines reaccionarios.

Denunciamos esto, sin por ello renunciar a pelear por el fin de las medidas arbitrarias, de la represión a las protestas populares y militarización de los barrios, de la persecución a luchadores de izquierda y por todas las legítimas demandas democráticas del pueblo trabajador. Reclamamos también plena legalidad para todas las organizaciones obreras, populares y de la izquierda. Hace falta forjar un gran polo de independencia de clase, que levante un programa de acción obrero ante la catástrofe y que se prepare a dar la pelea en todos los terrenos (incluido el electoral) por una salida política de los trabajadores.

Esta es una tarea clave para responder al desastre del chavismo y su falso “socialismo del siglo XXI” con empresarios, como contra la derecha proimperialista. Desde la LTS sostenemos que hay que construir una alternativa verdaderamente independiente de todo proyecto burgués, sea “bolivariano” o el que levantan los partidos de la oposición. Para pelear en esa perspectiva, luchamos por poner en pie una nueva izquierda, anticapitalista de los trabajadores.








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