Cultura

Chavela Vargas: la muerte se la llevó un domingo

A 4 años de su muerte, el 5 de agosto de 2012 en la ciudad de Cuernavaca, México, repasamos la historia, la rebeldía y la voz de una mujer que nos deja como herencia “su libertad".

Viernes 5 de agosto | Edición del día

El 19 de abril de 1919 nacía, en Costa Rica, Isabel Vargas Lizano conocida artísticamente como Chavela Vargas, llegada al mundo con mucho por cantar y contar.

A los 17 años se mudó a México, lugar donde quedará consagrada como una de las referentes de la música vernácula.

Ya a sus treinta años grabó su primer álbum Noche de bohemia (el primero de los más de 80 que haría a lo largo de su vida) apadrinada por José Alfredo Jiménez compositor, director y amigo de Chavela quien la habría encontrado cantando en una avenida. Jiménez no fue ni el primero y claramente no fue el último al que ella impactó con su desgarradora voz. Desde ese momento José Alfredo y Chavela se convirtieron en inseparables compañeros de copas y parrandas. En los 50, la cantante empieza a habitar algunos círculos artísticos, allí conoció, entre otros, a Agustín Lara, Roberto Cantoral y Chucho Monge y trabó una íntima relación con su amiga Frida Kahlo, quien junto a Diego Rivera, la hospedaron en su casa un tiempo. Años después revelaría una relación entre las dos.

“Una vez tocaron a la puerta y le dije a Frida que era un viejo peludo, era León Trotsky, yo no sabía quién era” contaba como una anécdota, entre las tantas que vivió en este período de su vida, el cual "la Vargas" describe como un sueño.
Mucho se dijo de ella: controvertida, cantó rancheras sin mariachis (históricamente cantadas por hombres), vestida con pantalones y su característico poncho rojo, fumando puros y tomando tequila, Chavela se reía de las estructuras "Así me gusta, es lo que soy, si quieren hablar, ya lo han hecho" declaraba en una entrevista.

A los 81 años se reveló que era lesbiana, ella nunca lo negó, en repetidas ocasiones dijo que no le gustaban los hombres, "jamás he querido complacer a gentes morbosas como usted, si es que pertenece a esa clase de individuos que van buscando dónde burlarse o dónde señalar. Yo no tengo la culpa de que su amor no se haya levantado un centímetro del suelo, no tengo la culpa de que su amor sea vulgar como vasija de alfarero, no tengo la culpa de que usted ande mendigando historias de amor que es incapaz de vivir", escribía en la presentación de su autobiografía "Y si quieren saber de mi pasado…" (2002).

Se dejó el corazón en Madrid

“España y yo nos enamoramos desde que nos vimos. Hubo un extraño maridaje de España conmigo, y le decía: “Señora España, qué tarde te conocí. Si no estuviera casada me enamoraba de ti””.

A fines de los años 70, Chavela se retiró de los escenarios y se sumergió en el anonimato a causa de su alcoholismo "pase el infierno y lo pase cantando", diría. Después de casi veinte años, Chavela volvió a aparecer en "El Hábito", de su querido Coyoacán, pero este segundo periodo se desarrolla principalmente en España adonde llega de la mano de Manuel Arrollo, un editor de Turner que la vio en México. “La Vargas” volvió y volvió más fuerte. Editó numerosos discos, "Volver, volver", "Macorina" y "Somos" son sólo alguno de ellos. Su particular voz llegó al cine de la mano de Pedro Almodóvar quien utilizó sus canciones en varias películas, entre ellas la mítica “Tacones lejanos”. Entre su variada relación con la pantalla grande tuvo una aparición en "Babel" de Alejandro González Iñárritu, adonde aparece cantando "Tú Me Acostumbraste", un bolero del compositor Frank Domínguez y actuó de muerte en "Frida" de Julie Taymor, experiencia que describió como sensible y hermosa. A partir de sus actuaciones en la Península Ibérica hizo giras por todo el mundo llegando incluso al legendario Teatro Olympia de Paris.

En el 2005 junto a Lila Downs, Astrid Hadad, Eugenia León, Iraida Noriega, Chayito Valdez, Julieta Venegas y La Negra Graciana y con la dirección de Beto Gómez protagonizó el documental "Hasta el último trago... corazón", "una declaración de amor a la vida", en el que la música es el elemento para mostrar las vivencias de las oprimidas. “Soñaba con el paraíso. Y México me lo enseñó a patadas ¡el macho de América! y así y todo me hice mujer y más fuerte […] llegando a donde yo quería llegar de verdad”, contaba.

En su 90 aniversario el gobierno mexicano le rindió un homenaje donde fueron artistas y amigos de la cantante, entre los que se cuentan la cantautora Julieta Venegas, la intérprete Eugenia León, el escritor Carlos Monsiváis, la periodista Carmen Aristegui y sus amigos Joaquín Sabina y Pedro Almodóvar.
Desde 2009 en varias entrevistas declaró que le gustaría morir un domingo "pa’ no echarle a perder el fin de semana a nadie".

En 2012, presentando su libro "Luna Grande", realizó su segunda y última actuación en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México. Canto una versión especial de "La llorona" diciendo "Y así termina una historia que comenzó de la nada. Dame la mano, llorona, que vengo muy lastimada. Señora, dame la mano, que vengo mucho muy cansada...".

Y así como cumpliéndole su deseo, la muerte se la llevó un domingo. Dejó como herencia su libertad. Nos queda su imagen con los brazos abiertos, enorme y eterna en los escenarios y el desgarro de su voz viva.

“La vida es bellísima, pero la muerte también es hermosa. Yo he dicho muchas veces que voy a ir a mi propio velorio, pero a burlarme de mí”.




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