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"Cerillos": la máxima precarización de la infancia y los adultos mayores

Todos los hemos visto. Miles de niños y adultos mayores que empacan cientos de productos al día en las cadenas de supermercados como Wal-Mart, Sam´s, la Comercial Mexicana, Aurrera, Soriana o Superama. La perturbadora realidad detrás de la “benevolencia” de las empresas.

Alex Osorio

México

Martes 11 de julio

Las grandes cadenas de supermercados ofrecen la “oportunidad” a niños y adultos mayores de tener un ingreso extra. Decimos "oportunidad" porque los llamados cerillos no tienen ningún contrato, ni salario mínimo, ni prestaciones de ley, pero sí que tienen obligaciones con la empresa. Entre ellas portar el uniforme, que tienen que comprar por su cuenta y cumplir con una jornada laboral establecida por la empresa y claro, si faltan tres días en un mes, son dados de baja.

Son miles de niños que sufren explotación infantil disfrazada de benevolencia de las empresas de supermercados. Ellos aportan a los gastos familiares en su casa y cambian el pantalón gris de la secundaria por el pantalón negro que Wal Mart les exige para poder trabajar. La mayoría percibe alrededor de 80 pesos al día sacadas de las propinas de los clientes, en fines de semana puede llegar a los 200 y en días festivos a los 300 pesos.

Desde los catorce años son empleados cuando el límite legal es a los dieciséis. Empacar es el menor de sus problemas, las cosas se complican cuando niños o adultos mayores tienen que cargar cajas de leche, bultos de alimento para perro, hacer devoluciones o hasta acomodar los carritos del supermercado.

Aunque legalmente los niños deberían de trabajar 5 o 6 horas, que es ya alarmante que un menor de edad tenga que trabajar, muchos niños tienen que doblar turno o hacer horas extra, porque las propinas no alcanzan para cubrir los gastos familiares.

Por otro lado, los cientos de adultos mayores que se ven en la necesidad de buscar empleo, son arrojados a las fauces de estas empresas, ya que son las únicas en brindarles una “oportunidad”. Los adultos mayores que trabajan muchas veces lo hacen por dos cuestiones: la miserable pensión que cobran no alcanza para vivir o simplemente no tienen una y, aunque sean adultos mayores, el gas, el agua, la luz, la renta y la comida siguen valiendo lo mismo y se tienen que pagar.

La casta política y sus instituciones a favor de las empresas

Las instituciones del gobierno no hacen más que cumplir su función: maquillar la explotación laboral. Recientemente representantes del DIF, la Secretaría de Trabajo y supermercados se reunieron para acordar un tope a las jornadas laborales de los menores de edad. Para los menores de 15 años el tope será de cuatro horas y seis para los de 16 en adelante. Letra muerta, cientos de niños o hacen horas extras y doblan turnos en el mismo supermercado o trabajan en dos supermercados para completar.

No bastando con esto, este mes el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) lanzó la campaña “adultos en acción” en Tamaulipas, en la cual dieron despensa a los adultos que trabajan como empacadores y, tras un minucioso estudio económico para verdaderamente saber si viven en condiciones de pobreza, 140 adultos fueron “beneficiados” con atención médica y medicamentos de manera gratuita.

Por si fuera poco la burla de la casta política y sus instituciones, el mes pasado la presidenta municipal de Manzanillo, Colima, Gabriela Benavides Cobos, tuvo la benevolencia de entregar 500 pesos de ayuda a 140 “cerillitos” que se mostraron “muy felices” y les prometió un aguinaldo de mil pesos para diciembre y comentó: “esto no resuelve del todo las necesidad de nuestros amigos empacadores pero es una gotita de agua que ayudará a resolver algunos gastos”.

Gabriela Benavides percibe un sueldo de 39,590.10 pesos mensuales y recientemente se vio inmersa en un escándalo a partir de autorizar una transferencia presupuestal por 3 millones 900 mil pesos con el fin de ampliar la partida de compensaciones, es decir los regidores, el síndico y la alcaldesa recibieron 30 mil pesos más de las percepciones que tenía autorizadas.

Éste es el cinismo el gobierno y sus instituciones, mientras miles de niños y adultos mayores trabajan sin sueldo ni prestaciones, ellos legislan, con sueldos millonarios, para que las empresas, como Wal Mart, se lleven ganancias millonarias a costa de nuestras vidas.

Son los bajos salarios que esos funcionarios de gobierno y las empresas impusieron a los trabajadores la causa de que sus hijos deban someterse a la súper explotación de las transnacionales para aportar al ingreso familiar. También los empresarios y los funcionarios han reducido al mínimo los montos de las pensiones o directamente las eliminaron en distintos sectores y eso orilla a los adultos mayores que trabajaron toda la vida a tener que seguir laborando en condiciones de máxima precariedad.






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