Géneros y Sexualidades

PRESENTACIÓN DOCUMENTAL

Celia. Las hijas del Carbón: “Somos las nietas que no pudisteis callar”

Se presenta en Barcelona el documental "Celia. Las hijas del carbón", una de las tantas mujeres mineras que hicieron de su persona un acto político que no vamos a dejar que nos arrebaten, porque somos las nietas que no pudisteis callar.

Montse Blanco

Pan y Rosas | Barcelona

Lunes 14 de mayo | 19:45

El sábado 23 de abril, son les 17.30h de la tarde y la sala María Aurelia Capmany del Pati LLimona le abre las puertas a “Celia. Las hijas del Carbón” y a un público que expectante, toma asiento para sumergirse en otra época, que no nos queda tan atrás pero que han intentado que olvidemos y nosotras las nietas de las mineras del carbón nos hemos empeñado en sacar a la luz de la pantalla.

Historias de mujeres que hacen historia. Historias que merecen la pena ser contada. Mujeres que no se dejaron amedrentar por el discurso fascista dominante y que hicieron de su vida un acto de desobediencia al modelo de feminidad impuesto.

Se hace un silencio y entra en pantalla la mirada profunda de Celia, en un primer plano, seguido de las montañas de carbón y los tejados de pizarra del pueblo donde nació, Villamartín del Sil, en la cuenca minera del Bierzo. Las vecinas la recuerdan emocionadas y mi madre describe momentos de su vida con una calidez que hace estremecer por la dureza de los acontecimientos. Finalmente salen en pantalla las mujeres del Valle de Laciana y su lucha contra los cielos abiertos, que no es minería, es una desgracia ecológica y económica.

Se encienden las luces de la sala y empieza el coloquio, Cynthia Lub de Pan y Rosas está a mi lado para hacer una introducción que entre las dos vamos tejiendo para que el público pueda elaborar sus propias conclusiones.

Entre las asistentes, una mujer que conoce bien las cuencas nos narra cómo había hombres que no reconocían a las mujeres como mineras, ya que no podían bajar a pozo y ejercían otras tareas como tirar de vagonetas para sacar el carbón, escogerlo, lavarlo, y demás trabajos ’periféricos’ pero sin los cuales las minas nunca hubieran funcionado. Hasta que libraron una batalla contra las misóginas y machistas leyes del Estado que no les permitían ejercer otros trabajos de mayor reconocimiento y la ganaron, también con el apoyo de compañeros mineros a pesar de que al principio les costó reconocer su trabajo.

Una escritora nos lanza una pregunta que consideramos clave, ¿las mineras eran conscientes que estaban librando una lucha de clases unida a una lucha feminista?
Los términos empleados seguramente no estaban en el discurso empleado para librar las batallas, allá en la mina, en la casa o en el campo, pero decididamente eran las pioneras en los cambios sociales e históricos que más tarde se dieron en todo el país.

Y no sólo en el sector de la minería, que fue el más combativo y corazón de la lucha de clases, sino en otros muchos sectores que luego tomaron el relevo, ya que con la reconversión industrial intentaron matar la minera de interior para acabar con esas luchas sin tregua en los pozos mineros. Con encierros, huelgas y otras muchas acciones, las mujeres habían tomado un papel relevante para el avance de derechos.

Vitorino Alonso y el perverso plan de reconversión industrial "explotaciones a cielo abierto"

Pero el gobierno tenía un plan mucho más perverso, coger los fondos Miner que subvencionaba la UE para hacerlos desaparecer con la explotación a cielo abierto en el Valle de Laciana, incumpliendo así los planes del carbón. El magnate empresarial Vitorino Alonso se enriqueció de manera desorbitada, fue cabecilla de todo el entramado, con la complicidad de instituciones gubernamentales.

Si en la minería de pozo el trabajo era duro, también había una solidaridad y un compañerismo que generaba esa complicidad necesaria para ganar derechos y dignidad. Eso no sucedía en los cielos abiertos donde la precariedad y el individualismo empresarial hicieron de los peones trabajadores más vulnerables sin categoría de minero ni derechos, tan solo un mísero salario sin futuro alguno. En la minería de pozo tu vida dependía de la del compañero y nunca se dejó a nadie sin asistencia.

Los terribles accidentes que sucedían a diario por las condiciones de trabajo fueron remitiendo por las luchas en las que hombres y mujeres mano a mano fueron construyendo, y si eso no es conciencia de clase, no se podrá decir que un discurso por el mero hecho de ponerlo en palabras lo es más.

Las mujeres además tenían un plus añadido de lucha cotidiana, en las casas las condiciones también eran terribles, sin agua corriente las labores se complicaban. Y más si como Celia trabajaban dos jornadas en la mina, con cinco hijos y el marido en la cama por un accidente no reconocido y sin paga alguna. Ni ayuda familiar, ya que su madre emigró a la Argentina cuando un falangista mató al padre de Celia, cuando esta tenía tan solo 9 años. A los 15 años empezó a trabajar en la mina y solamente las vecinas le podían ayudar.

Estas redes se fueron tejiendo, y aunque no se utilizara el término “feminista”, sus luchas fueron pioneras para que más tarde, en 1985, después de que la empresa estatal minera dejara a mujeres sin puesto de trabajo «ni dentro ni fuera» pese a haber superado todas las pruebas y reconocimientos médicos al igual que los hombres que entraron en aquella convocatoria de empleo, iniciaron tal batalla para que la empresa las reconociera como minera, que consiguieron ganarla y años después siguen activas en la minería de interior.

Sin memoria no hay futuro

En el transcurso de la época del trabajo artesano a la época moderna conllevó una individualización y fragmentación tanto en los puestos de trabajo como en las luchas obreras y de mujeres, por eso consideramos que sin memoria no hay futuro. Esa memoria de las diferentes luchas que en realidad eran una y que no vamos a dejar que nos arrebaten, porque ahí reside nuestra identidad como elemento imprescindible para saber hacia donde tenemos que dirigirnos, en otro contexto , el neoliberal que nos quiere desmemoriadas, invisibilizadas, porque saben que como individuos tienen más poder que si formamos colectivo.

Me pregunto, ¿qué habrá pasado con mi bisabuela cuando emigró a la Argentina? , pareciera como si este país desmemoriado que emigró masivamente y que ahora cierra las puertas a cal y canto a esas nuestras hermanas, a la que tanto maltrataron o son fruto de los maltratos que llevan ejerciendo desde tiempos inmemorables, desde el colonialismo que hoy con nuevas formas de imperialismo se sigue ejerciendo de manera aún mas cruel.

Para finalizar la presentación que mejor que una guitarra sonando e interpretando “Sin nombrarla” de Georges Moustaki (1969), gracias a la colaboración de dos compañeros de batallas. Agradecer a todas las asistentes que se acercaron a compartir estos momentos.

Porque la historia de Celia, es la de tantas mujeres que hicieron de su persona un acto político que no vamos a dejar que nos arrebaten, somos las nietas que no pudisteis callar.






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